¿Es posible acabar con las hemorroides para siempre? Mi respuesta como proctóloga

Quien ha tenido hemorroides sabe lo molesto que puede llegar a ser: el escozor, el sangrado, sensación de bulto o la incomodidad constante…

Y cuando ya van varias crisis, la pregunta se repite: ¿esto se puede quitar para siempre?

¿Hay algo que funcione de verdad? ¿O es una condena con la que toca aprender a convivir?

Como proctóloga, esta es una de las dudas que más escucho en consulta. Y la respuesta, aunque no es mágica, sí existe: en la mayoría de casos se puede resolver el problema de forma duradera.

Pero para conseguirlo, hay que dejar de poner parches y entender qué lo está provocando. Porque las hemorroides no aparecen por casualidad, ni se solucionan solo con cremas.

En este artículo te explico qué son las hemorroides, por qué aparecen, qué puedes hacer para prevenirlas y cómo las tratamos cuando ya dan la cara.

Porque no se trata de resignarse, sino de actuar con información y con el enfoque adecuado.

¿Qué son las hemorroides y por qué aparecen?

Modelo anatómico del canal anal mostrando la localización de las hemorroides internas y externas

Las hemorroides no son «venas que se salen» ni «bolas que aparecen de la nada». Tampoco sería correcto decir que son «varices en el ano». Son estructuras normales, presentes en todas las personas, que ayudan a cerrar el ano y mantener la continencia fina. Se llaman cojinetes hemorroidales, y están formados por tejido vascular y conectivo.

El problema aparece cuando estos cojinetes se congestionan, se inflaman o se desplazan. En ese momento hablamos de enfermedad hemorroidal.

Y ojo: no todo lo que molesta en el ano son hemorroides.
Un error frecuente es confundirlas con fisuras, plicomas o incluso fístulas. Por eso, lo primero es hacer un buen diagnóstico.

Causas comunes de las hemorroides

Lo más habitual es que aparezcan por presión mantenida o esfuerzo repetido en la zona anal.

Aunque no haya una única causa, estos son las factores que contribuyen:

  • Estreñimiento crónico y esfuerzo al defecar
  • Pasar mucho tiempo en el inodoro (sí, el móvil tiene parte de culpa)
  • Dieta pobre en fibra, que complica el tránsito intestinal
  • Estilo de vida sedentario
  • Embarazo y posparto (especialmente con partos vaginales)
  • Factores hereditarios, aunque no siempre son determinantes.

En muchos casos, la raíz del problema no está en el ano, sino más arriba: en cómo se defeca.
Una disfunción muy común —y poco conocida— es la disinergia defecatoria, una falta de coordinación muscular que obliga a pujar en exceso. Y eso, a largo plazo, daña los cojinetes hemorroidales

Síntomas y tipos de hemorroides

Los síntomas varían mucho según el tipo y el grado de las hemorroides. Algunas no molestan en absoluto, y otras alteran por completo la calidad de vida. Los más comunes son:

  • Sangrado (sobre todo al ir al baño).
  • Picores o escozor en la zona anal.
  • Molestias si se prolapsan (solo causan dolor cuando se complican)
  • Sensación de bulto o «algo que sale».
  • Dificultad para la higiene o restos en la ropa interior (soiling)

Las hemorroides pueden ser internas (dentro del canal anal), externas (visibles desde fuera) o una combinación de ambas. Y según su grado, el tratamiento cambia.

Muchas personas acuden a consulta queriendo «quitar las hemorroides», cuando en realidad lo que les molesta son restos de piel (plicomas) que quedan tras un episodio agudo, típicamente tras el parto o episodios de trombosis.


No son hemorroides propiamente dichas, pero sí pueden generar incomodidad, dificultad para la higiene o inseguridad estética.


En esos casos, se pueden valorar opciones quirúrgicas específicas, mucho más sencillas que una hemorroidectomía, pero que también tienen que estar bien indicadas porque pueden dejar secuelas.

Cómo prevenir las hemorroides

Cuando las hemorroides ya han dado la cara una vez, la prioridad es que no vuelvan. Y cuando aún no han aparecido pero hay factores de riesgo, lo ideal es actuar antes.

La prevención empieza por el estilo de vida y los hábitos defecatorios, y aunque suene repetido, es lo que más impacto tiene a largo plazo.

Por eso siempre es bueno acudir cuanto antes, porque si atacamos a la raíz del problema a tiempo, podemos evitar una cirugía más invasiva a largo plazo.

Beneficios de una dieta rica en fibra

La fibra no solo ayuda a «ir al baño mejor». También reduce el esfuerzo al defecar, mejora el tránsito intestinal y disminuye la presión en el canal anal, que es justo lo que necesitamos para evitar que las hemorroides se inflamen o reaparezcan.

Frutas, verduras, legumbres y cereales integrales deberían formar parte del día a día. Y si ya has tenido hemorroides, este cambio no es opcional: es parte del tratamiento preventivo. Sin fibra y con unas heces duras, el resto no sirve de mucho.

La evidencia muestra que el consumo de fibra reduce el riesgo de síntomas hemorroidales hasta en un 50% (Alonso-Coello, 2006).

Evitar el esfuerzo defecatorio

Uso del móvil en el baño como hábito que empeora las hemorroides por prolongar el tiempo en el inodoro

Nada de empujar durante media hora. Si no sale, no es el momento. Date un paseo y vuelve cuando tengas ganas.

No conviene pasar más de 5-10 minutos en el inodoro. Así que el móvil se queda fuera. Si enciendes el móvil cuando estás sentado en el baño te pasas del tiempo seguro.

Si aún intentando ir cuando tienes ganas, teniendo las heces blandas y adoptando una buena posición defecatoria sigues teniendo problemas, habría que mirar si tu problema está en el suelo pélvico. Cuanto antes lo solucionemos, menos posibilidad de terminar operándote de las hemorroides.

Importancia de la actividad física

Estar muchas horas sentado o de pie sin moverse también influye. El movimiento activa la circulación, mejora el funcionamiento del intestino y ayuda a mantener un peso saludable. Caminar, nadar o cualquier actividad que mantenga el cuerpo en marcha es mejor que quedarse quieto. No hace falta apuntarse al gimnasio ni correr maratones. Se trata de moverse cada día, aunque sea un poco.

Prevenir las hemorroides no es cuestión de suerte. Es cuestión de hábitos. Y por suerte, eso sí se puede cambiar.

Tratamientos efectivos para las hemorroides

Cuando los síntomas ya han aparecido, lo primero es aliviar y luego evitar que se repitan. Pero para eso hay que saber qué tratamiento encaja con cada caso. No todas las hemorroides se tratan igual, y lo que funciona para una persona puede no servirle a otra. Aquí te explico las opciones más habituales, desde las más conservadoras hasta las que requieren intervención médica.

Remedios caseros y cambios en el estilo de vida

Si los síntomas son leves y acaban de empezar, se puede empezar por medidas sencillas:

  • Baños de asiento con agua templada unos minutos al día para aliviar el escozor o la inflamación.
  • Evitar el papel seco y optar por higiene con agua o toallitas específicas que no tengan perfumes ni jabones
  • Modificar la dieta y aumentar la fibra y el agua, como ya hemos comentado.
  • Reducir el tiempo en el inodoro: no pasar más de 5 minutos y evitar usar el móvil o leer en el baño.

Estas medidas no eliminan las hemorroides, pero pueden ayudar a controlar los síntomas y evitar que vayan a más.

Opciones médicas: medicamentos para las hemorroides

Algunos fármacos llamados flebotónicos, pueden aliviar síntomas, especialmente en fases leves. Su uso está respaldado por estudios, aunque su eficacia es moderada y no resuelven la causa.

Su efecto es sintomático y transitorio: no curan la causa del problema ni sustituyen otras medidas necesarias como la corrección del estreñimiento o los hábitos defecatorios. Por eso, su uso aislado —sin abordar lo que provocó las hemorroides— suele dar lugar a recurrencias.

¿Mi recomendación? Usarlos como complemento, no como única estrategia. Especialmente útiles para pacientes con sangrados recurrentes leves mientras se trabaja en la causa de fondo.

Tratamientos ambulatorios

Cuando las molestias son recurrentes o intensas, o si las hemorroides están en grados más avanzados, hay que plantear otros tratamientos. En consulta valoramos si tiene sentido recurrir a:

  • Esclerosis: inyectar una sustancia para que las hemorroides se retraigan.
  • Ligadura con bandas: colocar una goma para cortar el riego sanguíneo a la hemorroide.

Y si nada de esto funciona, o si el caso es muy avanzado, entonces sí se puede plantear una cirugía hemorroidal. Pero siempre como última opción y cuando el resto ya no da resultado.

La clave está en personalizar el tratamiento según cada caso, no en hacer lo mismo para todos.

La importancia de consultar a un especialista

Las hemorroides no siempre requieren cirugía, ni un tratamiento agresivo. Pero sí requieren una valoración profesional cuando los síntomas se repiten, no mejoran o afectan al día a día. No sirve de nada ir probando cremas o trucos caseros sin saber realmente qué está pasando, sobre todo porque no todo lo que pasa en el ano son hemorroides.

Una buena exploración permite saber si realmente si realmente es una enfermedad hemorroidal, en qué fase está, qué tipo son las hemorroides y qué tratamiento tiene sentido en tu caso. Evita errores, reduce el riesgo de cronificar el problema y muchas veces permite resolverlo con medidas mínimas.

Consultarlo a tiempo no es exagerar. Es cuidarse. Y tomar decisiones con información, no con suposiciones, es el primer paso para que dejen de ser un problema constante.

La Dra. Karina Cuiñas en consulta explicando el tratamiento integral de las hemorroides

Si llevas tiempo arrastrando molestias, esto te interesa

Las hemorroides no tienen por qué ser un problema crónico. Si los síntomas van y vienen, si ya has probado de todo sin resultado, o si simplemente quieres que alguien te diga con claridad qué hacer, pide cita.

En ProctoPelvis no tratamos hemorroides: tratamos personas con síntomas. Y eso implica escucharte, explorar con criterio, explicarte el porqué de lo que te pasa y diseñar un plan que tenga sentido. Sin promesas vacías, sin soluciones mágicas.

Porque no hay un solo tipo de hemorroides ni un único tratamiento.
Y porque acabar con ellas empieza por hacer las cosas bien desde el principio.

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