La fisura anal afecta a muchísimas más personas de lo que solemos pensar y, cuando se vuelve persistente, puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza. Quizá te preguntes: ¿por qué no termina de cerrar?¿Estoy haciendo algo mal?
Tranquilo: voy a explicarte de manera clara y directa qué la está manteniendo viva, qué señales no debes ignorar y qué soluciones existen —desde hábitos y tratamientos médicos hasta cuándo valorar la cirugía.
Mi objetivo es que, entendiendo qué le pasa a tu cuerpo, recuperes el control de tu salud. Y recuerda: si tras aplicar estas recomendaciones no notas mejoría, no lo dejes pasar.
¿Qué impide que tu fisura anal sane?
Una fisura que no mejora suele perpetuarse por varias razones que se encadenan: dolor → espasmo del esfínter → menos riego sanguíneo → mala cicatrización → más dolor. Romper este círculo es clave. Estos son los culpables más frecuentes.
Espasmo persistente del músculo
El espasmo del esfínter anal interno mantiene la zona con poco riego sanguíneo (isquemia) y frena la cicatrización. Esta contractura del músculo se suele dar como mecanismo de defensa de nuestro cuerpo debido al dolor de la fisura.
Sin embargo, el espasmo puede que no esté solo en el esfínter, sino también en el suelo pélvico, lo que hace que persista la fisura o que ésta se vuelva a abrir con cada deposición. Tanto la disinergia defecatoria como el síndrome del elevador del ano puede hacer que no se termine de curar la fisura… o se abra a cada rato.
Estreñimiento crónico
El estreñimiento convierte cada visita al baño en una lucha. El esfuerzo repetido y las heces duras vuelven a abrir la herida y elevan el tono del esfínter, dificultando la cicatrización. Cuidar el tránsito intestinal es una de las intervenciones más poderosas para mejorar.
Fibra progresiva (fruta, verdura, legumbre y cereal integral) y líquidos según la sed.
Rutina defecatoria: intenta ir a la misma hora, sin prisas y sin móvil; 5–10 min son suficientes.
Evita pujar: eleva los pies sobre un banquito para alinear el recto y facilitar la salida (esta es la mejor postura).
Si no es suficiente, tu médico puede pautar laxantes osmóticos (p. ej., macrogol) para conseguir heces tipo 3–4 en la escala de Bristol.
Si a pesar de tener las heces blandas sigues forzando la defecación, hay que descartar que tu estreñimiento tenga que ver con una disfunción del suelo pélvico.
Diarrea prolongada
También es enemiga: irrita y macera la piel, y muchas personas contraen voluntariamente el ano durante la diarrea explosiva (para «frenar el grifo»), empujando la mucosa hacia fuera y favoreciendo el desgarro.
Revisa fármacos que puedan provocarla (algunos antibióticos, edulcorantes, metformina…).
Valora intolerancias o infecciones si los episodios son repetidos.
En brotes, prioriza rehidratación y retomar una alimentación saludable lo antes posible.
Si se cronifica la diarrea, consulta. Hay causas que tienen tratamientos específicos.
Traumatismo local
Evita introducir aplicadores o cremas dentro del canal anal; la medicación tópica suele ser en la piel perianal (alrededor del ano, no dentro). Precaución con la aplicación de enemas y prácticas sexuales anogenitales sin lubricación adecuada.
Cremas inadecuadas
Las cremas hemorroidalescon corticoides no son tratamiento para la fisura y pueden empeorar la cicatrización si se usan a discreción. Primero, diagnóstico; después, el fármaco correcto. (Si dudas entre hemorroides y fisura, te dejo mi guía gratuita «¿Seguro que son hemorroides?»).
Fibrosis de los bordes de la herida
Cuando la fisura se cronifica, los bordes «se endurecen» (fibrosis) y puede asomar fibra del esfínter interno. En esos casos hay que devolverle a la herida un borde «fresco» para que pueda cerrar. No se trata de cortar el músculo, sino pasar de una herida crónica a una aguda.
Fístula subfisuraria
A veces el problema no es ya la fisura, sino lo que se esconde debajo. Hay personas con dolor persistente en la zona de la fisura que no mejoran con nada: ni baños, ni cremas, ni botox. Cuando los exploramos, lo que encontramos es una fístula submucosa (también llamada subfisuraria), con un pequeño absceso que drena hacia la base de la fisura.
El dolor es muy parecido al de una fisura típica, pero es refractario a todos los tratamientos conservadores. Aquí la clave es el diagnóstico: sin identificar esa fístula, puedes pasarte meses aplicando cremas o haciendo cambios de hábitos sin éxito. El manejo requiere un abordaje quirúrgico específico y diferenciado.
No mantener el tratamiento el tiempo suficiente
Otra causa frecuente es más sencilla pero igual de frustrante: abandonar el tratamiento demasiado pronto. La mucosa anal es muy frágil cuando empieza a cicatrizar; aunque el dolor mejore en pocas semanas, la herida todavía no está preparada para soportar esfuerzos extra.
Muchos pacientes, al notar alivio, dejan los laxantes, las recomendaciones de dieta o incluso la medicación tópica. ¿Qué ocurre? Que la mucosa se vuelve a abrir, y volvemos al punto de partida.
Por eso siempre recomiendo mantener las medidas varios meses después de notar la mejoría, para darle tiempo al cuerpo a «olvidar» la fisura y al cerebro a perder el miedo a defecar. Así reducimos el riesgo de una recaída temprana.
Otras causas
Menos frecuente, pero importante: si la fisura no está en la línea media o tiene aspecto atípico, hay que descartar enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn/colitis), infecciones, ITS, tuberculosis, sífilis, leucemias o neoplasias. Ante dudas, investigamos y coordinamos con Digestivo o Dermatología.
Factores de riesgo que te hacen propenso a la fisura anal
Tener factores de riesgo no significa que vayas a padecerla, pero sí que conviene prevenir y actuar pronto.
Edad
La fisura anal tiene un patrón curioso: es mucho más frecuente en adultos jóvenes. En personas mayores no es tan común la fisura típica, y si aparece, lo más importante es descartar que no se trate de otra cosa (como enfermedad inflamatoria intestinal, una infección o incluso un tumor).
Es decir: la edad no es tanto un «factor de riesgo» para tener fisura anal, sino una pista para orientar el diagnóstico. En jóvenes pensamos en la fisura clásica por esfuerzo o disfunción defecatoria; en mayores, si parece una fisura y no cicatriza, buscamos causas secundarias.
Estreñimiento crónico
Las heces duras y el esfuerzo excesivo son el detonante más habitual. Aunque se puede superar un episodio aislado, cuando el estreñimiento se mantiene, aumenta la probabilidad de que la mucosa se desgarre.
A veces incluso, aunque no te sientas estreñido ni tengas las heces duras, puede que tu suelo pélvico te esté jugando malas pasadas. Si no se relaja o se coordina bien a la hora de defecar (lo que llamamos disinergia defecatoria), puede ser el culpable de que cada poco tiempo se vuelva a abrir la fisura.
Diarrea crónica
Aunque suene paradójico, la diarrea repetida irrita la piel anal y obliga a abrir el esfínter una y otra vez, lo que también puede provocar fisuras, sobre todo si existe una mala técnica defecatoria.
Parto vaginal y postparto
Tras un parto vaginal, especialmente si hubo desgarros o instrumentación, puede aparecer una fisura en la parte anterior del ano (hacia la vagina). El estreñimiento del puerperio y los cambios hormonales no ayudan, y el suelo pélvico agradece una valoración precoz.
Enfermedades inflamatorias intestinales
La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa aumentan el riesgo por los cambios en el tránsito (diarrea o estreñimiento), la inflamación y, en Crohn, por la afectación perianal. En estos casos, el manejo de la fisura debe integrarse en el control de la EII y coordinarse con tu médico digestivo.
Prácticas sexuales anogenitales
La penetración anal sin la lubricación adecuada o con maniobras bruscas puede favorecer los desgarros. Si practicas sexo anal, cuida la preparación, el lubricante compatible (base de agua o silicona) y una progresión lenta para proteger la mucosa.
Los síntomas que no deben pasarse por alto
Actuar a tiempo evita cronificar la fisura. No ignores estas señales.
Dolor agudo al ir al baño
Es el aviso más típico: un dolor en «corte» o «quemazón» durante la deposición que puede persistir minutos u horas. Suele acompañarse de hipertonía del esfínter y empeora con heces duras o diarrea.
Dolor o presión tras la evacuación
No solo durante el paso de las heces: muchas personas sienten una presión constante después, como si el ano no terminara de relajarse. Esta sensación se relaciona con el espasmo del esfínter y muchas veces también espasmo en el suelo pélvico.
Espasmos anales
Son contracciones dolorosas del esfínter que aparecen durante o tras evacuar. Mantienen el círculo vicioso de dolor–espasmo–mala perfusión y dificultan la cicatrización. Requieren un tratamiento específico.
Sangre en las heces
El sangrado rojo vivo en el papel o sobre la superficie de las heces es habitual en la fisura, pero si es persistente, abundante o se acompaña de otros síntomas (anemia, pérdida de peso, cambios en el ritmo intestinal), es fundamental descartar otras causas.
Tratamientos eficaces para las fisuras anales
Hay solución. Suelo combinar hábitos, tratamiento médico y, solo si hace falta, procedimientos. La clave es personalizar.
Incrementar la ingesta de fibra
Añade fibra en tu alimentación, pero auméntala de forma gradual para evitar gases, y tpma agua según tu sed. Mientras hacemos esos cambios en la dieta, nos podemos planteamos pautar suplementos de fibra (como psyllium) o laxantes osmóticos. Pero recuerda: si las heces ya son blandas pero sigues empujando, probablemente no se trata de dar «más fibra», sino mejorar la técnica defecatoria.
Baños de asiento
Los baños de asiento con agua tibia durante 10–15 min, 2–3 veces al día y tras defecar, pueden ayudar a relajar el esfínter, mejoran el riego y alivian el dolor. No añadas productos irritantes; el agua es suficiente. Seca con toques suaves. Si no tienes bidet: bidet portátil o calor local en glúteos (no directamente sobre la piel anal).
Medicación tópica
Siempre siguiendo las indicaciones médicas, su uso correcto marca la diferencia:
Relajantes del esfínter (tópicos): calcioantagonistas (diltiazem) o nitroglicerina. Se aplican por fuera (en la piel perianal), no hace falta «meter» nada. Pauta 6–8 semanas.
Anestésicos: alivian de forma puntual; si los necesitas a diario, hay que cambiar el plan.
Cuando la fisura recurre a pesar de todo lo anterior, el siguiente paso con mejor balance beneficio/riesgo es combinar: toxina botulínica (Botox®) + fisioterapia del suelo pélvico.
El Botox baja la presión del esfínter de forma temporal (reversible en 4–6 meses) y abre una ventana para que la fisioterapia corrija la causa funcional (disinergia/hipertonía). Esa es, para mí, la piedra angular en fisuras recurrentes.
Cuándo plantearte una cirugía
La palabra «cirugía» impone, y con razón: no es la primera línea. La valoro cuando hemos hecho bien el tratamiento médico + Botox + rehabilitación y aun así persisten dolor y signos de cronicidad.
Antes de cualquier gesto quirúrgico, evalúo la función: historia clínica, exploración cuidadosa, y cuando procede manometría anorrectal y ecografía para decidir con cabeza.
Esfinterotomía lateral interna
Sé que se presenta como «la que mejor funciona», pero aquí va mi criterio: es una técnica efectiva para bajar la presión… a costa de ser irreversible. En personas con riesgo de incontinencia (paridad, cirugías previas, tono bajo, diarrea crónica) o con disfunción del suelo pélvico, puede dejarte lo peor de ambos mundos: dificultad para evacuar y menor continencia.
Por eso en mi práctica no es la opción por defecto. De hecho te confieso algo: llevo más de 10 años sin realizarla.
Alternativas a la cirugía
Si no puedes —o no deseas— operarte, existen opciones intermedias:
Toxina botulínica(Botox®) en el esfínter interno (repetible, reversible) + fisioterapia: mi combinación preferida en recidivas.
Fisurectomía (refrescar bordes) y, en casos elegidos, colgajo de avance anocutáneo, cuando hay fibrosis marcada y queremosevitar cortar músculo.
Cada caso es único; mi recomendación final se apoya en la exploración, tu historia clínica y tus prioridades.
Prevenir la fisura anal es posible
Prevenir es mejor (y más cómodo) que curar. Integra estos hábitos en tu día a día:
Fibra diaria y heces blandas; no esperes a «estar fatal» para cuidar tu tránsito.
Movimiento: caminar 30 min al día mejora el tránsito y la función del suelo pélvico.
Respeta el reflejo: ve al baño cuando tu cuerpo lo pida; evita retener y no pases largos ratos sentado en el inodoro (mirando al móvil por ejemplo).
Higiene amable: lava con agua tibia tras defecar y seca con suavidad; evita jabones perfumados o papel áspero/colonia.
Si has tenido fisuras recurrentes, añade educación defecatoria y, si procede, rehabilitación del suelo pélvico.
No sigas sufriendo, pide ayuda
Si después de intentarlo sigues con dolor, es momento de dar un paso. Un diagnóstico y un tratamiento profesionales pueden cambiar tu día a día. En ProctoPelvis trabajamos con empatía, escuchando tu historia y diseñando una estrategia a medida, tanto si llevas semanas como si llevas años con este problema.
La fisura anal es muy limitante, pero no es algo con lo que tengas que resignarte a vivir. Hay soluciones efectivas y una puede ser la tuya. No permitas que la vergüenza o el desconocimiento te priven del cuidado que necesitas y mereces.
Y si todavía dudas de si lo tuyo son hemorroides u otra cosa, descarga mi guía gratuita «¿Seguro que son hemorroides?». En ella te explico, con evidencia y sin tabúes, cómo diferenciar los problemas más comunes «ahí abajo».
Referencias bibliográficas
Nelson RL, Thomas K, Morgan J, Jones A. Non surgical therapy for anal fissure. Cochrane Database Syst Rev. 2012;2:CD003431. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22336789/
Nelson RL, Chattopadhyay A, Brooks W, Platt E, Paonessa N. A systematic review and meta-analysis of the treatment of anal fissure. Tech Coloproctol. 2017;21(8):605-25. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28795245/
van Reijn-Baggen DA, Elzevier HW, Putter H, Pelger RCM, Han-Geurts IJM. Pelvic floor physical therapy in patients with chronic anal fissure: a randomized controlled trial. Tech Coloproctol. 2022;26(3):177-85. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35511322/
van Reijn-Baggen DA, Elzevier HW, Putter H, Pelger RCM, Han-Geurts IJM. Pelvic floor physical therapy in patients with chronic anal fissure: long-term follow-up of a randomized controlled trial. Int J Colorectal Dis. 2023;38(1):3. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36602613/
Wald A, Bharucha AE, Limketkai B, Malcolm A, Remes-Troche JM, Whitehead WE, et al. ACG Clinical Guidelines: Management of benign anorectal disorders. Am J Gastroenterol. 2021;116(10):1987-2008. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34618700/
10 comentarios en «Fisura anal persistente: causas y soluciones»
Me.puse ocempiz y me estriño mucho y desde entonces tengo una fisurame e dado muchas pomadas y no sé me quita ahoravme doy Proctoialalgo mejor pero del todo no se quita sigo estreñido muchas gracias
Tengo una fisura anal crónica, según diagnóstico, esperando operación,dolor quemazón,picor,pero mejora por temporadas a veces como si no tuviese nada, no se que hacer si operarme o no ,me da miedo que no salga bien,que me recomiendan,gracias de antemano, un saludo
Entiendo que has discutido los pros y los contras de cada tratamiento con tu cirujano. No conozco tu caso, ni puedo dar una opinión médica personalizada, pero llevo más de 12 años sin hacer una esfinterotomía lateral interna (la operación tradicional para la fisura anal). Ahora bien, hay ocasiones en las que tenemos que realizar una fisurectomía en fisuras crónicas, pero siempre como parte del tratamiento global para solucionar el problema de base.
Buenas tardes Karina, durante mi tratamiento con quimioterapia me salió una fisura que ya tuve tras el parto hace 10 años. Me inyectaron botox y después tuve una hemorroide trombosada. Después de un mes parecía que aunque despacio iba mejorando. Pero después de un tratamiento con antibiótico he ido al baño más suelta y otra vez ha vuelto el dolor de la herida. Tomo movicol a diario y estoy con control de la dieta. Seguirá ha iendo efecto el botox?
Levorag sirve para algo en una fisura?
Puede calmar un poco la zona, pero no trabaja en la hipertonía del músculo
Desp6 de leer tus consejos creo que si no mencionas este producto,no tenga mucha efectividad… estás de acuerdo??
Estoy de acuerdo
Me.puse ocempiz y me estriño mucho y desde entonces tengo una fisurame e dado muchas pomadas y no sé me quita ahoravme doy Proctoialalgo mejor pero del todo no se quita sigo estreñido muchas gracias
Ahí habría que tratar tanto el estreñimiento como la fisura en sí, con un tratamiento combinado. Espero que te sea útil el artículo.
Tengo una fisura anal crónica, según diagnóstico, esperando operación,dolor quemazón,picor,pero mejora por temporadas a veces como si no tuviese nada, no se que hacer si operarme o no ,me da miedo que no salga bien,que me recomiendan,gracias de antemano, un saludo
Entiendo que has discutido los pros y los contras de cada tratamiento con tu cirujano. No conozco tu caso, ni puedo dar una opinión médica personalizada, pero llevo más de 12 años sin hacer una esfinterotomía lateral interna (la operación tradicional para la fisura anal). Ahora bien, hay ocasiones en las que tenemos que realizar una fisurectomía en fisuras crónicas, pero siempre como parte del tratamiento global para solucionar el problema de base.
Buenas tardes Karina, durante mi tratamiento con quimioterapia me salió una fisura que ya tuve tras el parto hace 10 años. Me inyectaron botox y después tuve una hemorroide trombosada. Después de un mes parecía que aunque despacio iba mejorando. Pero después de un tratamiento con antibiótico he ido al baño más suelta y otra vez ha vuelto el dolor de la herida. Tomo movicol a diario y estoy con control de la dieta. Seguirá ha iendo efecto el botox?
El efecto del botox varía en función de cada persona, pero puede ser entre 2-6 meses, así que de media debería hacer efecto unos 4 meses.