Si convives con hemorroides, sabes lo incómodas que pueden ser: sangrado, picor, bultos, molestias… La buena noticia es que existen opciones más allá de las cremas. En este artículo te explico el LHP (Laser Hemorrhoidoplasty o hemorroidoplastia láser), un procedimiento mínimamente invasivo que puede aliviar los síntomas en casos seleccionados, con una recuperación rápida y menos dolor que la cirugía clásica.
Aviso importante: esta información es general y no sustituye una valoración médica. El tratamiento debe decidirse tras exploración por un especialista.
Empecemos por el principio: ¿Qué son las hemorroides?
Las hemorroides son cojines vasculares del canal anal que ayudan a sellarlo. Son parte normal del canal anal. Pero, cuando se dilatan o inflaman aparecen síntomas (enfermedad hemorroidal): sangrado, picor, bulto/prolapso o molestias. Es común que se alternen periodos de calma con brotes en los que los síntomas empeoran.
Es verdad que la enfermedad hemorroidal no es grave, pero puede amargarte mucho la vida.
Hemorroides internas
Las hemorroides internas se originan dentro del recto. No duelen porque esa zona no tiene sensibilidad al dolor, pero pueden sangrar con las deposiciones y, en grados más avanzados, prolapsarse (asomar por el ano). Pueden producir esa sensación de «peso» anal.
Cuando estas hemorroides prolapsan de forma repetida, condicionan higiene difícil, escozor y pequeñas fugas que agravan la irritación. Un buen diagnóstico —con exploración y, si procede, anuscopia— es esencial para clasificar el grado y orientar el tratamiento.
Según el caso y el grado, el LHP puede formar parte de una estrategia terapéutica poco invasiva y eficaz.
Hemorroides externas
Las (mal llamadas) hemorroides externas se localizan bajo la piel del borde anal. Aquí sí hay terminaciones nerviosas, por lo que suelen ser más sintomáticas: dolor, bultito palpable, picor e incluso trombosis (coágulo dentro de la hemorroide) que provoca un dolor intenso y súbito. A veces dejan una «pielecita» residual (colgajo cutáneo o skin tag) que no es peligrosa pero puede molestar o dificultar la higiene.
En este caso, la técnica de la hemorroidoplastia láser no sería útil, ya que se utiliza para «desinflar» las hemorroides internas, pero no para extirpar colgajos cutáneos perianales (lo que la mayoría llama hemorroides externas).
Los síntomas de las hemorroides
Ahora que ya sabes qué son, conviene reconocer a tiempo sus señales. Consultar pronto evita sufrimiento innecesario y simplifica el tratamiento. De forma orientativa, los síntomas que veo con más frecuencia son:
- Picor, humedad o irritación que dificultan la higiene.
- Molestias al estar sentado/a, al limpiar la zona o al caminar.
- Sangrado rojo vivo al defecar (en el papel, en la taza o goteo).
- Bulto anal que aparece y desaparece, o sensación de peso.

Molestias
Cuando las hemorroides prolapsan o se inflaman, generan muchas molestias. Puede impedir sentarse con normalidad, interrumpir el sueño o hacer incómodas actividades tan sencillas como conducir. A veces se acompaña de picor intenso y de la sensación de que «queda algo dentro» tras ir al baño.
Ahora bien, si lo que tienes es un dolor intenso durante o después de la defecación, habría que evaluar si además de las hemorroides, existe algún otro problema asociado. Las hemorroides no duelen, salvo en excepciones (como en los casos de trombosis).
Sangrado rectal
El sangrado rojo brillante con la deposición es muy típico. Suele ser escaso, pero asusta. Si el sangrado es abundante, persistente o se acompaña de mareo, anemia, cambio en el ritmo intestinal o pérdida de peso, hay que consultar de inmediato para descartar otras causas.
Opciones de tratamiento
La clave está en elegir bien según síntomas, grado, hábitos intestinales y expectativas. Empezamos por lo conservador; si no basta, podemos valorar técnicas ambulatorias, poco invasivas y mínimamente dolorosas como el LHP. El objetivo: aliviar, reducir recaídas y preservar la función anal.
Tratamientos conservadores
Son la primera línea y muchas veces suficientes para cortar un brote y prevenir el siguiente. Suelen combinar hábitos, medidas locales y medicación puntual:
- Fibra: alcanzar 25–30 g de fibra/día para conseguir heces blandas y fáciles de evacuar.
- Rutina en el baño: no reprimir las ganas, no llevar el móvil al inodoro, evitar pujos y respetar el reflejo natural.
- Cuidado local: higiene suave con agua tibia, baños de asiento, evitar el uso excesivo de cremas hemorroidales o toallitas.
- Estilo de vida: moverte a diario, hacer ejercicio físico, evitar estar horas sentado/a, y manejar factores como el estrés que influyen en las tripas y en la defecación.
- Mejorar la técnica defecatoria: usar una posición correcta en el baño, evitar pujar en apnea y usar de forma coordinada el diafragma, pared abdominal y suelo pélvico.
- Tratar las disfunciones del suelo pélvico: si las hemorroides son secundarias a un problema de defecación obstructiva, habría que tratarlo con rehabilitación del suelo pélvico.

Tratamiento láser LHP
Cuando lo conservador no basta, o a pesar de haber mejorado la consistencia de las heces y la técnica defecatoria, sigue habiendo prolapsos o sangrados que condicionan tu vida, valoro el láser LHP.
Es una técnica mínimamente invasiva que utiliza energía láser dentro de la hemorroide para reducir su volumen, coagular los vasos que lo alimentan y recolocar el tejido sin necesidad de extirpar tejido.
Tiene grandes ventajas con respecto a la cirugía tradicional: mínimo dolor postoperatorio, recuperación más rápida y sin daño a la mucosa del canal anal. Esta mucosa es fundamental para mantener la sensación anal (nos avisa el tipo de contenido que tenemos en el recto) y nos ayuda a la continencia.
Beneficios del tratamiento láser LHP

Para muchas personas, el LHP supone un antes y un después porque resuelve síntomas y reduce las recaídas sin las convalecencias largas de la cirugía clásica. De forma general, destaco estas ventajas que te explico a continuación.
Preserva tejidos
Puede no parecerlo a primera vista, pero que con LHP no se reseque tejido es clave. Esta es la gran diferencia con otras técnicas láser escisionales (por ejemplo, con láser CO₂), donde sí se corta tejido —igual que con bisturí eléctrico— aunque se use una fuente de energía distinta.
En LHP se hace una microincisión por la que introducimos una fibra de láser diodo dentro del cojín hemorroidal. La energía coagula los vasos que lo nutren y provoca una retracción/fibrosis controlada que reduce el volumen del paquete y lo fija internamente, ayudando a evitar el prolapso, sin grandes heridas externas.
Así se preserva la mucosa del canal anal y el anodermo, tejidos muy especializados que participan en la discriminación fina (diferenciar heces sólidas, blandas o gases). Cuando en una cirugía se extirpa en exceso esa mucosa, puede disminuir esa capacidad de discriminación y aumentar el riesgo de escapes involuntarios. Con LHP, al no resecar extensamente, ese riesgo de incontinencia relacionado con la pérdida de mucosa es mucho menor
Menor riesgo de complicaciones
Ninguna cirugía está exenta de riesgos, pero con LHP estos suelen ser bajos, especialmente frente a la hemorroidectomía tradicional.
- Sangrado posoperatorio: menor al no resecar tejido altamente vascularizado y al coagular los vasos desde dentro.
- Retención urinaria: menor probabilidad al ser un procedimiento menos doloroso y menos agresivo, reduciendo la contracción refleja del suelo pélvico.
- Estenosis anal: excepcional, porque no dejamos grandes heridas abiertas ni cicatrices circulares que estrechen el canal; además se preserva mucosa entre los puntos de actuación.
Como en todo procedimiento quirúrgico, no está exento de complicaciones. Existe un riesgo bajo de trombosis hemorroidal externa en los primeros días. En las revisiones sistemáticas, la incidencia absoluta reportada es baja; algún análisis sugiere un riesgo relativo algo mayor frente a la hemorroidectomía clásica, aunque la mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador. (Wee, 2023; Cheng, 2024; Trigui, 2021).
Procedimiento ambulatorio

Una de las grandes fortalezas del LHP es su carácter ambulatorio. El procedimiento suele durar en torno a media hora. Con una una anestesia de corta duración, trabajamos desde dentro del paquete hemorroidal, sin incisiones amplias en la mucosa.
Tras un breve periodo de observación, te vas a casa con un plan claro de cuidados, medicación muy sencilla y señales de alarma por si hicieran falta (raramente). Este enfoque reduce el impacto en tu agenda y, sobre todo, en tu bienestar.
Menor dolor postoperatorio

El dolor posoperatorio es, con razón, el gran temor de quien ha leído o escuchado experiencias con cirugías más agresivas. Con el LHP, al no dejar grandes heridas externas, el posoperatorio suele ser corto, con molestias llevaderas que respondan a analgésicos habituales. Podrás hacer vida normal desde el primer día (en función de tus molestias), y mantener las pautas para tener defecaciones regulares y sin esfuerzo. Ese equilibrio entre eficacia y confort es lo que convierte al LHP en una opción tan atractiva.
Resultados esperados
Antes de decidir, necesitas saber qué puedes esperar. En mi práctica, los resultados del LHP son muy satisfactorios cuando está bien indicado y acompañado de hábitos que mantengan un hábito defecatorio saludable en el futuro.
Alivio casi inmediato
Muchos pacientes refieren un alivio muy rápido de la presión y el prolapso. Esto se debe a que el láser actúa en el corazón del paquete hemorroidal, reduciendo su tamaño y cortando el circuito que lo alimenta. El hecho de que sea un procedimiento poco invasivo facilita que, en pocos días, te sientas más ligero/a y seguro/a al ir al baño, sin ese miedo anticipatorio al dolor.
Recaídas: lo que dicen los estudios (y cómo reducirlas)
Aquí, honestidad total en cuanto a los estudios:
- En grado II, frente a ligadura con banda, el LHP ofrece más confort temprano y retorno más rápido, con recurrencia similar al año (Jin, 2024).
- Frente a hemorroidectomía (grados II–III), los metaanálisis muestran mejor posoperatorio con LHP; en recurrencia global a ~1 año no hay diferencias significativas (Cheng, 2024; Wee, 2023), aunque en grado III alguna cohorte encuentra más recaída/prolapso con LHP (Gambardella, 2023).
- En un estudio de alta calidad (grados II–III) la recurrencia que requirió tratamiento a 1 año fue 0% con hemorroidectomía y 10% con LHP; a cambio, dolor y vuelta a la actividad fueron mejores con LHP (Poskus, 2020).
Ahora bien, ¿qué hace la diferencia y no lo contemplan los estudios? La optimización preoperatoria de la técnica defecatoria.
La mayoría de comparativos no evalúan ni corrigen de forma protocolizada causas como estreñimiento, mala técnica defecatoria o disinergia; por eso reportan estas tasas de recurrencia sin ajustar por la causa de base.
Por eso creo fundamental, antes de plantear cualquier cirugía, tratar el estreñimiento y una posible disfunción del suelo pélvico, para que los resultados de la cirugía duren lo máximo posible.
¿Para quién lo recomiendo?
La técnica se decide caso a caso, valorando síntomas, grado de prolapso y, muy importante, hábitos intestinales y técnica defecatoria. Primero optimizamos lo funcional (estreñimiento, disinergia) y, si persisten los brotes o el sangrado, escogemos la opción que mejor equilibre recuperación, control de recaídas y cuidado del tejido.
- Grado II sintomático que no responde a medidas conservadoras. Excelente si priorizas volver lo antes posible a tu rutina.
- Grado III seleccionado (prolapso moderado, sin mucho componente externo): opción válida entendiendo un posible mayor riesgo de recaída que con resección clásica.
- Grado IV o con mucho componente externo, la hemorroidectomía sigue siendo la más eficaz, con un posoperatorio más exigente.

¿Qué puedes hacer ahora?
Sé lo desgastante que es vivir pendiente de las molestias, el prolapso, el sangrado o de «si hoy tocará mal día». Mi objetivo es devolverte la tranquilidad y que vuelvas a disfrutar de tu rutina sin miedo ni dolor.
En ProctoPelvis te ofrezco una valoración personalizada para decidir juntos la mejor estrategia: desde reforzar medidas conservadoras y corregir la técnica defecatoria hasta plantear el LHP si encaja con tu caso.
Para avanzar con paso firme:
- Pide tu cita de valoración. Revisaré tu historia, hábitos y exploración con calma.
- Trae información útil. Medicación actual, pruebas diagnósticas e informes previos.
- Acordemos objetivos realistas. Qué te molesta más, qué esperas del tratamiento y en qué plazos.
- Diseñemos tu plan. Cuidados, tratamiento y seguimiento, para que te sientas acompañado/a en todo momento.
Si te has reconocido en lo que has leído, no lo dejes pasar. Hay soluciones y podemos ayudarte con evidencia y sin tabúes.
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Referencias bibliográficas
Jin L, Qin K, Wu R, Yang H, Cui C, Wang Z, et al. Laser hemorrhoidoplasty vs. rubber band ligation: a randomized trial comparing two mini-invasive treatments for grade II hemorrhoids. BMC Surg. 2024;24:164. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11129420/- Wee IJY, Koo CH, Seow-En I, Ng YYR, Lin W, Tan EJK. Laser hemorrhoidoplasty versus conventional hemorrhoidectomy for grade II/III hemorrhoids: a systematic review and meta-analysis. Ann Coloproctol. 2023;39(1):3-10. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36593573/
- Cheng PL, Chen CC, Chen J, Wei P, Huang Y. Diode laser hemorrhoidoplasty versus conventional Milligan–Morgan and Ferguson hemorrhoidectomy for symptomatic hemorrhoids: meta-analysis. Asian J Surg. 2024;47:4681-4690. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38762410/
- Poskus T, Danys D, Makunaite G, Mainelis A, Mikalauskas S, Poskus E, et al. Results of the double-blind randomized controlled trial comparing laser hemorrhoidoplasty with sutured mucopexy and excisional hemorrhoidectomy. Int J Colorectal Dis. 2020;35(3):481-490. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31912268
- Gambardella C, Brusciano L, Brillantino A, et al. Mid-term efficacy and postoperative wound management of laser hemorrhoidoplasty (LHP) vs conventional excisional hemorrhoidectomy in grade III hemorrhoidal disease. Langenbecks Arch Surg. 2023;408:140-150. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37020091/
- Brusciano L, Gambardella C, Terracciano G, Gualtieri G, Schiano di Visconte M, Tolone S, et al. Postoperative discomfort and pain in the management of hemorrhoidal disease: laser hemorrhoidoplasty, a minimal invasive treatment of symptomatic hemorrhoids. Updates Surg. 2020;72(3):851-857. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31760588/
- Trigui A, Rejab H, Akrout A, Trabelsi J, Zouari A, Majdoub Y, Ben Maamer MB. Laser utility in the treatment of hemorrhoidal pathology: a review of literature. Lasers Med Sci. 2022;37:693-699. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34331606/