Tras el parto se habla mucho de puntos, diástasis o lactancia, pero poco del dolor al ir al baño. Sin embargo, la fisura anal posparto es un problema muy frecuente y muy infradiagnosticado. Aparece justo cuando estás cansada, con el cuerpo en plena recuperación y con mil cosas más en la cabeza.
Si notas un dolor intenso tipo «corte» al defecar, miedo creciente a ir al baño o ves sangre roja en el papel, conviene entender qué puede estar pasando y qué opciones reales de tratamiento existen.
Porque no, no todo es «normal después del parto».
Qué es una fisura anal
La fisura anal es una pequeña herida en la entrada del ano. Puede surgir en cualquier momento de la vida, pero el embarazo y el posparto son periodos de riesgo.
Pero el problema no es solo la herida, sino la hipertonía del esfínter anal interno, lo que reduce la perfusión local y dificulta la cicatrización. Ese espasmo es clave en la cronificación de la fisura (Rao, 2022).
En el posparto pueden coexistir además:
- Estreñimiento significativo
- Edema y congestión hemorroidal
- Alteraciones en la coordinación del suelo pélvico (disinergia defecatoria)
- Microlesiones esfinterianas no evidentes
A veces se confunde con hemorroides, pero el patrón clínico suele ser distinto.
Dolor intenso durante las deposiciones
El síntoma más característico es un dolor muy intenso al evacuar, descrito muchas veces como «cortes», «vidrio», «quemazón» o «fuego». No es una simple molestia, es un dolor que te hace apretar los dientes y sujetarte al inodoro.

Lo habitual es que:
- El dolor se dispare justo al pasar las heces por el canal anal.
- Se mantenga durante minutos u horas después, como una quemazón o presión profunda.
- Te genere miedo anticipatorio a ir al baño, lo que favorece que aguantes más las ganas y las heces se vuelvan todavía más duras.
Si además tienes una crisis hemorroidal posparto, el cuadro puede ser aún más confuso. Recuerda, las hemorroides no causan dolor, salvo dos excepciones: las crisis hemorroidales o la trombosis hemorroidal externa.
Sangrado anal
La fisura anal también puede producir sangrado rojo vivo, normalmente visible:

- En el papel higiénico.
- En la superficie de las heces.
- Como algunas gotas en el agua del inodoro.
En el posparto es fácil confundirlo con el sangrado genital, pero el origen es distinto. Si aparece claramente con la defecación y se acompaña de dolor tipo corte, la fisura anal es una posibilidad muy probable.
Causas de la fisura en posparto
La fisura anal posparto casi nunca aparece «porque sí». Suele ser el resultado de varios factores que se suman en poco tiempo.
Cambios hormonales y estreñimiento
El estreñimiento es muy frecuente en embarazo y posparto. La prevalencia puede alcanzar cifras superiores al 40% en el embarazo y es muy común en las primeras semanas tras el parto (Rao, 2022).

Contribuyen:
- Progesterona (reduce motilidad intestinal)
- Hierro oral
- Analgésicos
- Menor movilidad
- Miedo a defecar tras episiotomía o desgarros
Una primera deposición dura y voluminosa es un desencadenante clásico.
Si a eso se suma una mala coordinación de los músculos del suelo pélvico, las heces pasan por un canal más estrecho, aumentando el riesgo de que se genere o se reabra una fisura.
Esfuerzo expulsivo y presión perineal
Durante el parto vaginal, el canal anal soporta aumentos significativos de presión. Sabemos que el pujo prolongado y el antecedente de estreñimiento son factores de riesgo claros para patología perianal en embarazo y posparto (Rao, 2022).
Tras el parto muchas mujeres modifican su patrón defecatorio por miedo al dolor perineal. Esa contracción defensiva puede favorecer una mala relajación del suelo pélvico (disinergia defecatoria) y aumentar la presión intranal.
Lesiones esfinterianas ocultas
Un aspecto menos conocido es que algunas fisuras, especialmente las anteriores en mujeres, pueden asociarse a lesiones esfinterianas ocultas y alteraciones funcionales del esfínter (Nelson, 2017).
Esto es importante en el posparto, porque incluso en ausencia de desgarro evidente puede existir cierto grado de afectación esfinteriana. Por eso el abordaje debe ser cuidadoso e individualizado.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de la fisura anal posparto se basa en la historia clínica y la exploración. En la mayoría de los casos, basta con separar suavemente la zona para ver la herida típica en el margen anal. No suele ser necesario un examen interno en la primera visita, ya que el dolor suele ser intenso.
Por qué es importante actuar a tiempo
Una fisura aguda puede curarse con medidas conservadoras bien pautadas. El problema aparece cuando se deja pasar:
- El dolor lleva a aguantar las ganas de ir al baño, lo que endurece aún más las heces.
- Se instaura un espasmo del esfínter y del suelo pélvico, que hace cada deposición más difícil.
- La fisura evoluciona a fisura crónica, con bordes endurecidos y plicoma centinela, mucho más difícil de resolver solo con tratamiento médico.
Cuanto antes se actúe, menos probabilidad hay de que entres en este círculo vicioso dolor–miedo–estreñimiento y de que el problema afecte a otras áreas de tu vida, incluida la recuperación sexual y la calidad de tu posparto.
Opciones de tratamiento disponibles
El abordaje suele combinar varias estrategias:
- Medidas locales: baños de asiento con agua templada, higiene suave con agua y evitar jabones agresivos. Muchas pacientes notan alivio adicional con posturas que relajan el suelo pélvico, similares a las que explico en el artículo sobre posturas para aliviar las hemorroides.
- Tratamiento del estreñimiento: dieta rica en fibra, laxantes bien pautados y mejora de la técnica defecatoria (uso de taburete para apoyar los pies, no pujar en apnea, respetar el reflejo de ganas).
- Cremas específicas: en fisura crónica utilizamos pomadas que relajan el esfínter interno (nitratos o calcioantagonistas), siempre individualizando el tratamiento. Si estás dando lactancia materna, son más seguras las cremas de calcioantagonistas (diltiazem, nifedipino).
- Fisioterapia de suelo pélvico: clave cuando hay hipertonía, disinergia o miedo intenso al momento de defecar, algo muy frecuente en el posparto.
- Infiltración con toxina botulínica: la inyección de Botox en el esfínter interno puede normalizar un tono excesivo y romper el círculo de dolor-espasmo en fisuras rebeldes o muy dolorosas.
La cirugía se reserva para fisuras crónicas que no responden a estos tratamientos, con la intención de realizar una fisurectomía.
En mi práctica clínica no tiene cabida la cirugía clásica de la fisura: la esfinterotomía lateral interna. Por una parte no resuelve una posible disfunción del suelo pélvico, y por otra parte las mujeres tenemos un esfínter más corto y existe posibilidad de una lesión obstétrica en el parto.
Prevención y cuidados posparto
No siempre es posible evitar una fisura anal posparto, pero sí podemos reducir bastante el riesgo y facilitar la recuperación.
Mejorar la consistencia de las heces
Una de las claves es conseguir heces blandas pero formadas, que salgan sin necesidad de pujos intensos. Para eso, suele ayudar:
- Incluir en tus comidas frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas según tu tolerancia.
- Recordar tener comidas regulares, ya que solemos priorizar la alimentación del bebé y nos olvidamos de la nuestra. A las tripas les gusta la regularidad y la rutina.
- Evitar restricciones innecesarias y ayunos prolongados, ya que sacrifican el residuo fecal y hacen que el tránsito sea más lento y las heces más duras.
En algunos casos puede ser útil un suplemento de fibra o un laxante osmótico, siempre individualizando y con prescripción y seguimiento médico.
Hábitos diarios
- No aguantar las ganas de ir al baño cuando aparecen (sí, incluso si tienes que dejar a tu bebé llorando o llevarlo al baño contigo)
- Usar un pequeño taburete para apoyar los pies y facilitar la postura fisiológica en el inodoro, como explico en este artículo.
- Retomar la actividad física suave (paseos) en cuanto sea posible, porque favorece el tránsito intestinal.
- Valorar la fisioterapia de suelo pélvico, lo que es fundamental para una buena recuperación posparto.

Ponte en contacto con ProctoPelvis
El dolor anal intenso al defecar en el posparto no es algo que debas asumir como parte inevitable de la maternidad.
Cuanto antes se estudie qué está pasando (fisura anal, hemorroides, disfunción del suelo pélvico o varias cosas a la vez), más fácil será romper el círculo del dolor.
En ProctoPelvis te ayudamos a hacer un plan realista de tratamiento con la intención de mejorar la raíz de tu problema, no solo la fisura visible.
Y si todavía dudas de si lo tuyo son hemorroides, una fisura u otro problema, puedes descargar mi guía gratuita «¿Seguro que son hemorroides?», donde explico las diferencias más importantes para que dejes de normalizar el dolor y puedas pedir ayuda con criterio.

Bibliografía
- Rao SSC, Qureshi WA, Yan Y, Johnson DA. Constipation, Hemorrhoids, and Anorectal Disorders in Pregnancy. Am J Gastroenterol. 2022;117(Suppl 2):S16–S25. PMID: 36194029
- Jenkins JT, Urie A, Molloy RG. Anterior anal fissures associated with occult sphincter injury and abnormal sphincter function. Colorectal Dis. 2008. Wang 2025. PMID: 17655720
- Nelson RL, Manuel D, Gumienny C, Spencer B, Patel K, Schmitt K, et al. A systematic review and meta-analysis of the treatment of anal fissure. Tech Coloproctol. 2017;21:605–625. Nelson 2017. PMID: 28795245
- Nelson RL, Thomas K, Morgan J, Jones A. Non-surgical therapy for anal fissure. Cochrane Database Syst Rev. 2012. Cochrane 2012. PMID: 22336789
- Wang X, et al. Efficacy of diltiazem, glyceryl trinitrate, nifedipine, minoxidil and lidocaine for anal fissure. 2025.PMID: 39878173