Estreñimiento en el embarazo: todo lo que necesitas saber

40% de las mujeres sufrirá estreñimiento durante el embarazo. Sí, uno de los tantos regalos que nos trae. Pero he de decirte algo: estás de enhorabuena. Primero porque estás embarazada (si estás leyendo esto asumo que lo estás, ¿no?), y segundo porque existen remedios para aliviarlo.

Si hay tantas personas en el mundo a las que le pasa lo mismo que a ti es una buena noticia. No precisamente porque «mal de muchos consuelo de tontos», sino porque quiere decir que el tema se ha estudiado y existe evidencia científica para ayudarte. 

En este artículo aprende toda la evidencia científica para aliviar el estreñimiento durante el embarazo

Evidencia mucho más allá de los consejos aburridos de siempre de beber más agua y comer más fibra. 

¿Te la cuento?

¿Qué es el estreñimiento y por qué ocurre durante el embarazo?

El estreñimiento durante el embarazo se ha llegado a considerar incluso como algo «fisiológico», es decir, una de los tantos problemas esperables en esta etapa de la vida. De hecho, ese 40% podría ser un porcentaje bastante mayor según cómo definimos el estreñimiento. 

Para sacar estas cifras de estreñimiento durante el embarazo, en los estudios se han usado distintos criterios diagnósticos. Dependiendo del año del estudio, lo más frecuente es que haya usado uno de los criterios de Roma, que actualmente va en su cuarta edición.

En esta clasificación se incluyen síntomas como la frecuencia de las deposiciones, la dureza de las heces, el esfuerzo a la hora de defecar y la sensación de que has podido vaciar del todo el recto. Hasta ahí todo perfecto. 

El problema radica en cómo están diseñados los estudios. No es lo mismo darles un diario defecatorio para que vayan apuntando que tal van al baño cada día que si le preguntas qué tal han ido al baño en las últimas semanas. 

Porque, seamos honestas, si ni te acuerdas dónde dejaste las llaves de casa, y a veces te encuentras el mando de la televisión dentro de la nevera, creo que no sería muy fiable que te acuerdes de cómo cagaste el lunes de hace dos semanas, ¿o sí?

Así que de momento vamos a aceptar esa cifra de que casi la mitad de las mujeres se estriñen durante el embarazo. Pero aún hay más malas noticias: tienes más posibilidad de sufrir estreñimiento en los siguientes embarazos. 

Casi la mitad de las mujeres van a sufrir estreñimiento durante el embarazo. Por eso es importante saber cómo aliviarlo

Pero no te desanimes ya que te traigo una buenísima noticia: aquí vas a aprender por qué es frecuente que nos cueste más ir al baño durante esta etapa y cómo podemos remediarlo. 

Causas del estreñimiento durante el embarazo

Si tenías estreñimiento antes de quedarte embarazada, no podemos culpar a esa criatura inocente que crece en tu interior. La realidad es que tienes muchas papeletas para seguir igual o peor, a menos que le pongas remedio. Pero no me voy a extender aquí sobre todas las posibles causas del estreñimiento porque me quedaría un poco largo este artículo, y para algo he escrito un libro sobre el tema.

Aquí me voy a centrar en lo que ocurre específicamente durante el embarazo que te puede causar estreñimiento. Los cambios en nuestro cuerpo (y nuestra mente) durante esta etapa son más que evidentes, pero también son necesarios para el correcto desarrollo de nuestro bebé. Al fin y al cabo, reproducirnos es algo que se nos da bastante bien, y llevamos unos cuantos miles de años haciéndolo sin problemas. 

Cómo las hormonas del embarazo pueden influir en el estreñimiento

En esta etapa de la vida existen un batiburrillo de hormonas que suben y bajan, aunque siempre por una buena causa. Pero, lo que es bueno para el bebé, no es necesariamente bueno para nuestras tripas. Una de estas hormonas que aumenta considerablemente es la progesterona, que es fundamental para que crezca el endometrio y albergue a ese óvulo fecundado, se desarrollen las glándulas mamarias que le darán alimento al bebé y que el útero se mantenga relajado para que todo se desarrolle con tranquilidad y no tengamos un parto prematuro. 

Así como la progesterona relaja el músculo del útero, también relaja otros músculos en otras partes del cuerpo: los músculos intestinales.

La progesterona hace que se relajen los músculos del útero y de los intestinos

Cambios en el tránsito intestinal

El aumento de la progesterona conforme progresa el embarazo, hace que los músculos de los intestinos se contraigan con menos fuerza. Esto se traduce en que le cuesta más transportar los restos de comida hasta el final del tubo digestivo. Entre más tiempo pasen las heces dentro del colon, más tiempo tienen para que se vaya reabsorbiendo el agua y llegarán más secas al final. 

Es decir, que la progesterona hace que vayas con menos frecuencia a defecar y, cuando tengas ganas, las heces serán más duras y difíciles de expulsar. Este efecto es más acusado en el segundo y tercer trimestre de embarazo.

Cambios en los músculos y ligamentos

Te presento a otra hormona quizás menos conocida: la relaxina. Como su nombre indica, también ayuda a relajar el útero para que el bebé crezca adecuadamente, y le va haciendo espacio conforme crece. 

Para que el bebé pueda crecer a sus anchas, la relaxina ayuda a conseguir espacio de donde no lo hay: relajando los músculos y ligamentos del abdomen y la pelvis. Así todo nuestro cuerpo se estira un poco ganando centímetros extra. Es la culpable de que a veces estos estiramientos en los ligamentos de la pelvis nos causen disfunción e incluso dolor (¿te suena lo de la pubalgia?).

Y ya lo habrás adivinado, como las tripas tienen músculos, también se ven afectadas por la relaxina, incrementando el estreñimiento.  

Pero vamos un paso más allá. Entre los músculos de la pelvis que relaja, se incluyen los músculos del suelo pélvico. Esto hace que haya mujeres que puedan tener incontinencia urinaria incluso durante el embarazo, pero también hacen que tengamos dificultades a la hora de defecar. 

Te contaba en este artículo que tener un suelo pélvico demasiado apretado puede causar estreñimiento, pero lo contrario tampoco es bueno. Si tenemos el suelo pélvico muy flojo, no tendremos ese soporte que ayuda a abrir el esfínter y que las heces salgan de forma efectiva. Cada vez que empujemos para hacer deposición, el suelo pélvico se estirará como una cama elástica, pero no nos proporcionará la resistencia suficiente para poder expulsar las heces. 

Las hormonas durante el embarazo nos relajan las tripas y el suelo pélvico, contribuyendo al estreñimiento

Aumento de la absorción de agua

Creo que no te revelo nada nuevo diciéndote que durante el embarazo se retienen líquidos, ¿no? Si ya vas algo más avanzada en el tuyo notarás esos edemas en los pies que hacen que se te hinchen, no te puedas poner zapatos de tu talla y te queden las marcas de los calcetines. Incluso puede que te dejen de quedar bien los anillos. Yo recuerdo que aumenté de talla de guantes de quirófano. 

Todo esto es debido a la acción de la aldosterona, una hormona que no está tan asociada con el embarazo, pero que llega a aumentar hasta 10 veces su concentración normal durante este período. 

¿Para qué sirve esta hormona? Ayuda a nuestro cuerpo a retener sales y líquidos para aumentar el volumen de sangre. Durante el embarazo necesitamos mucha más sangre de lo habitual, ya que tenemos que llevar una buena parte a la placenta, para que se alimente nuestro bebé. 

No tenemos que comer por dos, pero si tenemos que tener la suficiente sangre para los dos: madre e hijo. 

¿Y de dónde crees que salen parte de estos líquidos «extra»? Del tubo digestivo. Nuestro cuerpo se pone en modo ahorro y evita que se pierdan líquidos en las heces. Por lo tanto las heces se secan más, sobre todo durante el segundo trimestre del embarazo. 

Nuestro cuerpo durante el embarazo necesita más líquidos de lo habitual. Resultado: heces más secas

Además, parece que las mujeres que sufren de estreñimiento beben menos agua durante todo el embarazo, pero es más llamativo durante el primer trimestre. 

Cambios en la dieta durante el embarazo pueden causar estreñimiento

No solo cambian nuestras hormonas durante el embarazo, sino también cambian nuestros hábitos. Por ejemplo, durante el primer trimestre tenemos las temibles náuseas del embarazo. Para algunas es algo anecdótico, pero para otras es un auténtico condicionante de su vida durante meses. 

Si estás en este segundo grupo, lo normal es que comas lo que buenamente puedas para intentar sobrevivir a tan desagradable síntoma. No sería de extrañar que tu ingesta de fibra no fuese la más adecuada. 

Además, es posible que cambiemos de forma significativa nuestra dieta, y desarrollemos en mayor o menor medida antojos y aversiones a distintos alimentos. Curiosamente no se nos suele antojar comer brócoli o alcachofas durante el embarazo, sino dulces. 

No existe demasiada literatura acerca de esto de los antojos y aversiones, pero es algo que le pasa a la gran mayoría de embarazadas. ¿Se trata de algo fisiológico o psicológico? No se sabe a ciencia cierta. 

Hay teorías que los relacionan con cambios en el olfato y el gusto; otras que hablan de cuestiones culturales y alguna que afirma que se nos antojan ciertos alimentos porque nuestro cuerpo es sabio y necesita cubrir necesidades nutricionales de nuestro bebé. 

Entre los alimentos que más nos antojan están las frutas, zumos y dulces. En cambio, la mayoría de aversiones son al té, café, comidas picantes y carnes. 

Es cierto que el café es un conocido estimulante de la peristalsis intestinal, y entre las restricciones de cafeína y las aversiones tomamos menos, quizás pueda afectar nuestro tránsito intestinal. Pero no deja de ser más que una teoría.

A pesar de todo, no está claro que el consumo de fibra se relacione con el estreñimiento durante el embarazo. Es decir, no cambiamos tanto nuestro consumo de fibra en esta etapa según las encuestas. Pero, considerando que en España el consumo de fibra está por debajo de la media de lo recomendado, nunca está de más intentar aumentar su consumo. 

Lo que sí parece habitual es que comamos bastante menos en el postparto. ¿Y a quién le sorprende esto? ¡Si casi no tenemos tiempo ni para ducharnos!

Estilo de vida durante el embarazo como causa de estreñimiento

La realidad es que si llevabas una vida sedentaria antes, lo más normal es que tengas aún más motivos para llevarla durante el embarazo. Entre el cansancio, el peso de la tripa en crecimiento y dolores varios, tenemos la excusa perfecta para quedarnos en el sofá. 

También puede que tengas miedo de lesionarte o caerte realizando algún deporte. Y si a  esto le sumamos aquellas mujeres que por el riesgo de su embarazo, sus ginecólogos le recomiendan reposo, quedan pocas mujeres que sigan llevando una vida lo suficientemente activa durante este período. 

Necesitamos la actividad física para estimular el movimiento intestinal, y necesitamos ese movimiento intestinal para conseguir que las heces lleguen blandas al final y sean más fáciles de expulsar. 

Cuanto más te muevas tú, más se mueven tus tripas

Crecimiento del útero y su influencia en el estreñimiento

Que tengas el útero del tamaño de un melón es lo que probablemente más personas asocien con el estreñimiento durante el embarazo. Pero, ¿cuánto tiempo tienes un útero de ese tamaño? Sé que el tercer trimestre se puede hacer eterno, pero no justificaría que te estriñeses cuando tu bebé fuese del tamaño de una pasa. 

Lo que es innegable es que cuando el útero ocupa la mayoría del abdomen, a las tripas les cueste más trabajo moverse y cause una dificultad extra para transportar las heces a su destino final, en el poco espacio que le queda en la pelvis. 

Si aquí lo sorprendente es que el resto de órganos abdominales pueda funcionar con una relativa normalidad en el final del embarazo. Las maravillas del cuerpo humano.

Si tu útero ocupa la gran mayoría del espacio, es normal que a las tripas les cueste más moverse

El estrés y la ansiedad puede contribuir al estreñimiento durante el embarazo

El embarazo debería ser un período de emoción y felicidad. Pero, si no siempre lo sientes así, que sepas que no estás sola. En términos generales, entre un 10% y un 20% de las mujeres embarazadas experimentan estrés. 

De hecho, en un estudio que evaluó a 1500 mujeres, solo el 16% no mostraba estrés. Léelo otra vez si quieres, porque a mi este dato de que un 84% de las mujeres sí que sentían estrés durante el embarazo me impactó profundamente. También me dio algo de alivio, que quieres que te diga, porque el no sentir que todo es un camino de rosas también genera culpabilidad y, ¿por qué no? algo de estrés. 

La maternidad nos cambia profundamente. No solo a nivel físico: sentimos náuseas, ganamos peso, no dormimos bien y, lo más evidente, formamos a un nuevo ser humano dentro de nuestro propio cuerpo. 

A nivel psicológico también experimentamos un cambio abismal: pasamos a ser madres. Cambia nuestra identidad y la percepción sobre nosotras mismas. Ahora tendremos a alguien cuya vida depende de nosotros durante muchos años. Vaya responsabilidad.

También cambia nuestro alrededor, la dinámica con nuestra pareja, las prácticas sociales, las rutinas, nuestra vida laboral. No voy a entrar en el tema de la (falta de) conciliación y la co-responsabilidad porque esto va sobre el estreñimiento. 

Súmale a todo esto la mochila que tenga cada uno: problemas de salud mental, embarazos no planeados, embarazos de riesgo, falta de apoyo familiar, violencia doméstica y no tener los recursos económicos suficientes para la crianza del bebé, entre muchos otros. 

Yo creo que son más que suficientes razones para sentirse estresada. 

Pues esto no solo puede afectar al desarrollo del bebé, sino que sin duda tiene un impacto negativo en la madre. 

A estas alturas supongo que te sonará lo del eje intestino-cerebro. Esto viene a decir que las tripas están muy bien comunicadas con el cerebro, de forma bidireccional. Así que, todo lo que afecte al cerebro, puede tener impacto en las tripas. ¿Te pasa eso de que cuando estás nerviosa tienes diarrea? ¿O que cuando ves imágenes de comidas deliciosas te da hambre?

El estrés puede afectar la velocidad a la que se mueven las tripas

El estrés es uno de esos factores que puede impactar en la velocidad de tránsito intestinal. En algunas personas lo acelera, es decir, le da diarrea. En otras lo enlentece, generando estreñimiento. Esto no quiere decir que tengas síndrome de intestino irritable, sino que entraría dentro de lo esperable en las personas sanas. 

La gestión del estrés durante el embarazo es clave para mantener la salud mental y física

Suplementos de hierro durante el embarazo y sus efectos secundarios

Durante el embarazo nuestro cuerpo consume mucho más hierro que en otras etapas de nuestra vida, de ahí que sea frecuente que necesitemos mantener los niveles adecuados con suplementos. 

El hierro se utiliza para formar la hemoglobina, esa proteína que está en los glóbulos rojos y que sirve para transportar el oxígeno al resto del cuerpo humano. Cuando falta ese mineral, se produce la llamada anemia ferropénica, o lo que es lo mismo, anemia por falta de hierro

Aunque no tengamos que comer por dos durante el embarazo, sí que tenemos que tener suficiente sangre para los dos, tanto la madre como el bebé. 

Suplementar el hierro no es un capricho de los ginecólogos, sino que es más que necesario en muchos casos. La anemia ferropénica aumenta en la madre el riesgo de parto prematuro, depresión postparto y estar muchísimo más cansada de lo habitual. Pero también tiene riesgos para el bebé, como tener un bajo peso al nacer, que no se desarrolle correctamente tanto física como intelectualmente. También aumenta el riesgo de mortalidad, tanto de la madre como del bebé. 

El hierro durante el embarazo es necesario tanto para la salud de la madre como la del bebé

Así que, si tu ginecólogo te ha recomendado tomar hierro, mejor hazle caso. Como en todo lo demás, vamos, solo que quizás tengas la tentación de dejar de tomarlo por los efectos sobre todo en el tubo digestivo: náuseas, vómitos, estreñimiento o diarrea. 

¿Deberías tomar hierro durante el embarazo para prevenir la anemia?

Quizás te haya asustado con la posibilidad de tener anemia durante el embarazo, y los riesgos que conlleva. 

Quizás te esté dando la tentación de tomarte suplementos de hierro «por si acaso» y así tener una cosa menos de la que preocuparte. Que ya tienes suficiente con todo lo demás. 

Entonces, ¿Todas las embarazadas deberían tomar suplementos de hierro aunque no tengan anemia? 

Tenemos suerte, porque un grupo de investigadores hicieron una revisión sistemática de los estudios sobre este tema. En esta revisión de la Cochrane, concluyen que si tomas suplementos de hierro durante el embarazo sí que reduce el riesgo de desarrollar anemia ferropénica (aunque esto era bastante obvio), pero tampoco producen grandes efectos positivos ni en la madre ni en el bebé.  

Por eso, de momento no se le dan suplementos de hierro a las madres si no tienen anemia. Pero, como nos dice el Dr Jaime Sanz del grupo de ginecología Gine4: «Normalmente la dosis diaria de hierro recomendada se suele cumplir con la alimentación y los multivitamínicos que damos durante el embarazo, pero hacemos cribado en todos los trimestres con las analíticas. Tratamos con hierro oral cuando existe anemia (hemoglobina menor a 11 g/dl en cualquier trimestre) o ferropenia (ferritina menor a 15 mcg/L) »

¿Qué tipos de hierro causan menos estreñimiento?

La teoría suena estupenda: tomo hierro y me ahorro problemas, ¿a que sí?

Pero una cosa es la teoría, y otra muy distinta es tene que tomarte los dichosos suplementos cuando te sientan fatal. No es ninguna novedad que uno de los principales problemas del tratamiento con hierro es la falta de adherencia al tratamiento.

El problema de la suplementación con hierro es que muchos dejan de tomarlo y abandonan el tratamiento por sus efectos adversos

Por eso sería ideal conseguir una formulación de hierro que sea efectiva para tratar la anemia (el objetivo principal y el que no podemos perder de vista) y que a su vez no cause molestias digestivas como el estreñimiento. 

Y aquí es cuando te doy una noticia decepcionante: no se ha confirmado que un tipo de hierro oral produzca menos estreñimiento que otro. Decepcionante, entre otras cosas, porque no se ha investigado a conciencia. Hay estudios que sugieren que se «toleran» mejor algunas formas de hierro que otras, pero ninguno habla específicamente del estreñimiento.

Por ejemplo, se ha comparado el bisglicinato y el sulfato de hierro para prevenir la anemia ferropénica en el embarazo. Aunque los dos son igual de efectivos en esta prevención, no hubo diferencias en cuanto al estreñimiento. Eso sí, el bisglicinato hace que tus heces sean menos negras.

La novedad en esto de los suplementos de hierro son las formas liposomales. Espera que te lo explico. En estas formulaciones, el hierro está «protegido» como si de una burbuja se tratase, para que no entre en contacto con el estómago sino que llega al intestino donde se absorbe. 

En la descripción del producto lo pintan como el no-va-más de los hierros, ya que se tolera mucho mejor que su competencia. Esto por supuesto es lo que afirman las propias casas comerciales. ¿Nos podemos fiar de ellas o tendrán algún conflicto de interés?

Pero sí que hay estudios que lo ponen en muy buena estima, como este estudio donde concluyen que no solo mejora los niveles de hierro y hemoglobina en las mujeres embarazadas (es que si no lo hiciese sería absurdo tomarlo), sino que lo hace sin causar efectos adversos significativos. 

¿Midieron específicamente el estreñimiento en estas mujeres? Me temo que no. 

Otro estudio en el que lo probaron, concluyen textualmente: «Comparativamente a las sales de hierro orales convencionales, el hierro liposomal microencapsulado tiene la mayor biodisponibilidad. Esto conduce a un aumento más rápido de los niveles de hemoglobina en suero, su sabor tiene mejor palatabilidad y no tiene efectos no deseados como ardor de estómago, malestar gastrointestinal y estreñimiento» 

¿Crees que ese estudio lo comparó con otra formulación de hierro para asegurar que no tiene estos efectos adversos? Que va. 

¿Puede el estudio afirmar que produce menos estreñimiento cuando no lo compara con otro grupo y tampoco mide el estreñimiento de una forma reglada? No, no pueden, pero lo hacen y se quedan tan anchos.

Así que, después de mucho revisar la literatura científica lo único que me queda claro es que el único hierro que parece no dar efectos adversos gastrointestinales es aquel que no pasa en absoluto por el tubo digestivo: el hierro intravenoso. Pero entiendo que tanto los costes como la logística de tener que ponerte una vía para que te pasen el hierro por vía intravenosa no es un plan sostenible. 

Sobre todo no es un buen plan para aquellas mujeres con tripanofobia, o miedo a las agujas.

Cómo mejorar la absorción de hierro durante el embarazo y disminuir sus efectos adversos

Entre mejor se absorba el hierro, necesitaremos una menor dosis para rellenar nuestros depósitos. Y, a menor dosis, menos posibilidad de efectos adversos. Al menos esa es la teoría. 

Por eso se recomienda tomarlo con el estómago vacío, porque la ingesta de otros alimentos ricos en fibra, leche, café, etc, puede hacer que se absorba menos. Si se absorbe menos necesitarás a la larga una mayor dosis por un mayor tiempo, por lo que tendrás más riesgo de que te genere esas molestias gastrointestinales. 

Además, se tolera mejor si se toma justo antes de acostarse,  en vez de tomártelo por la mañana en ayunas y luego esperar al desayuno.

Así como tenemos que evitar juntarlo con alimentos, también debemos evitar tomarlo con algún otro medicamento. Puede que uno disminuya la absorción del otro y viceversa. De la misma forma, se absorberá mejor el suplemento de hierro que viene solo que los que vienen mezclados con otros suplementos o vitaminas. 

Hablando de vitaminas, es muy popular lo de recomendar tomar el hierro con zumo de naranja, por su aporte de vitamina C. Esto quizás venga derivado de que la absorción de hierro en la dieta se favorece si tomas alguna fuente de vitamina C (por ejemplo, las lentejas con pimiento). 

Pero, ¿qué hay de cierto en eso de tomarte un zumo o una pastilla de vitamina C para mejorar la absorción del suplemento de hierro? Tenemos suerte de que esa pregunta se la han hecho un grupo de investigadores en este estudio. No pierdas tu tiempo o dinero, no es necesario tomarte una pastilla de vitamina C con tu suplemento de hierro.

No hace falta tomar vitamina C con el suplemento de hierro

Lo que sí que es interesante es lo que se cuece en los laboratorios para mejorar la biodisponibilidad del hierro, es decir, la dosis de hierro que realmente se absorbe y le sirve a nuestro cuerpo para formar la hemoglobina. 

En este sentido encontramos que el sulfato ferroso tiene mejor biodisponibilidad que el férrico. Y mucho mejor aún si hacen formulaciones de liberación más lenta y que les proteja en el estómago, ya que se empieza a absorber en el intestino delgado. 

También en el caso del bisglicinato, se necesitaría menos dosis de hierro para cumplir su función, por lo que es posible que produzca menos estreñimiento aunque de momento nadie lo ha estudiado específicamente. Lo que es cierto es que el hecho de que las heces salgan menos negras con el bisglicinato nos da pistas para intuir que se «desperdicia» menos hierro, que es el que termina expulsándose por las heces haciendo que se tiñan de negro. 

Entonces, ¿qué pasa en cuanto al hierro liposomal? ¿Se absorbe mejor? Pues sí parece apuntar a que no van desencaminados en proteger al hierro en esta especie de burbujas, para que llegue intacto al intestino donde se tiene que absorber. 

Ahora bien, para poder afirmar que una formulación u otra causa menos estreñimiento, lo que es fundamental es medir este efecto directamente. En ciencia para poder hacer cualquier afirmación, debemos confirmarlo con estudios bien diseñados. 

Por ejemplo en esta revisión de la Cochrane se preguntaron si era efectivo dar los suplementos de hierro de forma intermitente (es decir, una o dos veces por semana) en comparación con darlo todos los días. Al fin y al cabo, el hecho de darlo todos los días puede que haga que tengamos más efectos adversos porque damos más dosis, y quizás no necesitemos sobrecargar nuestro intestino de tanto hierro.

Concluyeron que la suplementación de forma intermitente, en comparación con darlo diariamente, tiene efectos similares en reducir la anemia y aumentar los niveles de hemoglobina. Esto es muy importante, porque en teoría nos ayudaría a que las personas completasen su tratamiento y no lo abandonasen a medio camino. 

¿Esto quiere decir que espaciar la suplementación de hierro da menos efectos adversos? Parece que sí, así que sería una estrategia que se podría probar. Sin embargo, no han evaluado el estreñimiento específicamente, sino que está metido dentro del saco de «efectos adversos»  

En conclusión, ¿Qué me recomiendas con respecto a los suplementos de hierro durante el embarazo?

Lo primero que te recomiendo es que si te han pautado suplementos de hierro, te los tomes. Parece de perogrullo, pero hay personas que piensan que tomando más carne u otros alimentos van a suplir esta necesidad. Ya hemos visto que los riesgos para tu salud y la de tu bebé durante el embarazo son bastante serios. 

Que no te den miedo los efectos adversos del hierro. La tolerancia de cada uno es muy variable, y la misma formulación puede que a tu vecina le siente terrible y tu ni lo notes. Incluso si antes te han sentado mal, la absorción del hierro cambia mucho por muchos motivos. Puede que en este momento de tu vida ni lo notes.

Si te han recetado el sulfato ferroso de toda la vida, adelante. No sabrás qué efecto va a producir en tus tripas hasta que no te lo tomes. El hecho que lo absorbas mejor o peor no tiene por qué ser del todo malo. 

Me explico. 

Si el suplemento de hierro que te tomas a ti justo te causa algo de diarrea, y estás sufriendo de estreñimiento durante el embarazo, puede que incluso te ayude. Así que este efecto adverso en tu caso quizás no sea del todo malo. 

De esta forma, quizás no necesites pagar 10 veces más por una formulación de hierro con una mejor biodisponibilidad si con la versión barata te sirve igual para reponer tus reservas y no te afecta, o incluso te ayuda a tu tránsito intestinal. 

Pero, si no puedes más con las molestias, antes de dejar de tomarlo por tu cuenta, consúltalo con tu ginecólogo para valorar cambiar de formulación o incluso la frecuencia con la que te lo tienes que tomar. 

Complicaciones potenciales de no tratar el estreñimiento durante el embarazo

A menudo se habla del estreñimiento durante el embarazo como si fuera solo un incómodo acompañante durante esta etapa de la vida. Pero más allá de la incomodidad, ignorar el estreñimiento puede abrirle la puerta a complicaciones que nadie quiere invitar a esta fiesta.

Puede que el estreñimiento remita (o no) después del embarazo, pero a veces sus acompañantes se quedan con nosotras para siempre. 

No pretendo alarmarte, sino que seas consciente que ignorar el estreñimiento puede pasarte factura durante mucho tiempo. Hablamos de las hemorroides, fisuras anales y la disfunción del suelo pélvico. 

Es mejor ocuparse que preocuparse del estreñimiento 

Cómo prevenir las hemorroides durante el embarazo

Tienes muchas papeletas para desarrollar enfermedad hemorroidal durante el embarazo (comúnmente llamada «hemorroides»): aumento de la circulación, peor retorno venoso por el útero en crecimiento, una mayor presión dentro de la tripa, cambios hormonales, etc. 

Si me diesen un euro por cada mujer que viene a la consulta diciendo que su problema de hemorroides empezó en el embarazo, estaría escribiendo esto mientras escucho las olas del  mar de las Maldivas, y no escuchando los coches pasar a través de mi ventana como ahora.. 

Por eso, lo que deberías evitar es sacar aún más papeletas para el sorteo de las hemorroides. 

No puedes evitar que tus hormonas cambien o que tu bebé siga creciendo, pero sí puedes intentar evitar (o al menos tratar) el estreñimiento.

No te preocupes, más adelante te contaré todo lo que necesitas saber para mejorar el estreñimiento durante el embarazo. 

Cómo evitar las fisuras anales durante el embarazo

No todo lo que pasa en el ano son hemorroides. Si lo que tienes es dolor al defecar, es muy probable que tengas una fisura anal. 

La fisura anal no es más que un pequeño desgarro en la piel del ano, una herida que se puede producir entre otras cosas por hacer mucho esfuerzo para defecar cuando estamos estreñidos. 

A diferencia de las heridas en otras partes del cuerpo, el ano es una zona extremadamente sensible, lo que no solo produce una tortura a la hora de defecar (frecuentemente descrito «como si te clavasen un cuchillo») sino que hace que sea más difícil que cicatrice. 

Muchos de los tratamientos que recomendamos para las fisuras, no son compatibles con el embarazo, por lo que tenemos menos armas para combatirlas.

Pero lo que sí podemos hacer es mejorar tanto la técnica defecatoria como la consistencia de las heces, para ayudar a nuestro cuerpo a cicatrizarla y evitar que se vuelva a abrir. 

Protege tu suelo pélvico en el embarazo

Por suerte cada vez somos más conscientes de la importancia del suelo pélvico en el embarazo y en el postparto. De hecho, puede que sea la única etapa de la vida de muchas en la que nos preocupamos de nuestro suelo pélvico. 

Puede que incluso lo único que te suene del suelo pélvico es lo que te contaron en las clases de preparación para el parto. 

El parto tenemos claro que puede dañar a nuestro suelo pélvico, pero hay personas que tienen un parto cada vez que van al baño, lo que he llamado «parto defecatorio». Muchos partos pequeños equivalen a un parto grande. 

Pero no solo hay que proteger el suelo pélvico durante el parto, sino durante todo el embarazo…y durante el resto de nuestras vidas. Para hacerlo, nada mejor que evitar el estreñimiento. De verdad, si tuviese que elegir un solo factor de riesgo modificable para evitar la disfunción del suelo pélvico, sería mejorar el estreñimiento. 

¿Quieres evitar la incontinencia de heces en el futuro? ¿disminuir el riesgo a sufrir de prolapso?  Pues entonces ponte manos a la obra para mejorar el estreñimiento ahora.

Cómo aliviar el estreñimiento durante el embarazo: guía paso a paso

Ahora viene la parte de la chicha. Antes de que te resignes a sufrir en silencio o a iniciar una búsqueda sin fin en internet, respira hondo. Te he preparado una guía paso a paso, cargada de consejos prácticos y soluciones fáciles de seguir, para ayudarte a despedirte del estreñimiento durante el embarazo. 

Aunque estés desesperada ahora mismo, te prometo que hay luz al final del túnel (digestivo). Así que sigue leyendo; es hora de dejar atrás los días de malestar y disfrutar plenamente tu embarazo.

Remedios caseros para aliviar el estreñimiento durante el embarazo

Con remedios caseros me refiero a estrategias que puedas hacer en casa para aliviar tu estreñimiento. Si estás buscando pócimas milagrosas que mezclen los ingredientes de moda, este no es tu sitio. 

Aquí solo voy a hablar de estrategias basadas en la evidencia científica. Pero no te preocupes, que tengan evidencia no quiere decir que tengas que hacer un experimento en un laboratorio, sino que puedes empezar a aplicarlas ahora mismo desde la comodidad de tu casa.

¿Qué se puede comer para aliviar el estreñimiento en el embarazo?

Esta es la pregunta del millón. Y he de decirte que hoy estás de suerte. No existe un único alimento que te vaya a ayudar con el estreñimiento durante el embarazo, ¡existen muchos!

Básicamente tienes que intentar comer alimentos que provengan de las plantas, que son los que tienen fibra. Así que las frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas tienen que ser la base de tus platos, en cada una de las comidas que hagas en el día. 

 ¿Qué frutas o verduras son mejores para el estreñimiento?

¡Pues las que más te gusten!

De nada me sirve recomendarte comer coliflor si no te gusta nada y jamás te las vas a comer. 

Una buena fuente de fibra son las legumbres: buenas, ricas y baratas. También tienes mucha concentración de fibra en los frutos secos y las semillas. Eso sí, es mejor que las semillas estén hidratadas o molidas para que no salgan del tubo digestivo tal cual entran.

Entre las verduras con más fibra tenemos las alcachofas, berenjenas y coles de bruselas. Y en cuanto a las frutas, las frambuesas, moras y peras tienen bastante fibra. 

Sin embargo, una de las frutas que más atención le están dando en los estudios es el kiwi. Aunque no sea la fruta con más fibra contiene sorbitol, un tipo de azúcar con propiedades osmóticas que hace que las heces sean más blandas y más fáciles de transportar, ideal para el estreñimiento.

Come plantas

Es importante llevar una alimentación rica en fibra para aliviar el estreñimiento en el embarazo

¿Cuánta fibra necesitamos comer al día? Tanto para embarazadas como para el resto de la población, la recomendación es tomar unos 25-30 gramos de fibra al día. 

Sí, sí, que ya sé que tú eres una de esas personas que comes muchísima fibra a lo largo del día. Pero debes ser la excepción, porque el consumo de fibra en España está muy por debajo de eso, unos 12 gramos de fibra al día. No sé si estamos aplicando mucho eso de la dieta mediterránea por estos lares.

En principio el consumo de alimentos de origen vegetal es seguro durante el embarazo, siempre que estén bien lavados o cocinados adecuadamente. Pero para ampliar esta información y resolver cualquier duda que tengas sobre la alimentación durante esta etapa, no puedes dejar de leer el libro «Mamá come sano» de Julio Basulto (Editorial Debolsillo)

Ejercicios seguros y efectivos para aliviar el estreñimiento en el embarazo

La actividad física es uno de los pilares de la salud en cualquier etapa de la vida, mucho más durante el embarazo. Soy de la opinión de que para el parto y el postparto hay que prepararse como para correr una maratón. Independientemente del tipo de parto que tengas, afrontarlo con una mejor condición física es fundamental para recuperarse en el menor tiempo posible. Lo mismo que se está recomendando para cualquier intervención quirúrgica. 

Es fundamental mantenerse activas durante el embarazo para evitar el estreñimiento durante esta etapa

De hecho, las recomendaciones del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés) hacen hincapié en la importancia de hacer ejercicio durante el embarazo y el posparto, ya que puede ser una oportunidad única para el cambio de hábitos en la mujer que influirá en su salud a largo plazo. 

En esta guía, se promueve el ejercicio incluso si eres sedentaria o si existe algún problema médico, siempre que sea evaluado y autorizado por el ginecólogo. Es verdad que existen contraindicaciones para realizar ejercicio en el embarazo, pero son casos poco frecuentes. Te las dejo a continuación. 

Contraindicaciones absolutas para el ejercicio aeróbico durante el embarazo:
  • Enfermedad cardíaca hemodinámicamente significativa
  • Enfermedad pulmonar restrictiva
  • Cérvix incompetente/cerclaje
  • Gestación múltiple con riesgo de parto prematuro
  • Sangrado persistente en el segundo o tercer trimestre
  • Placenta previa después de las 26 semanas de gestación
  • Trabajo de parto prematuro durante el embarazo actual
  • Membranas rotas
  • Hipertensión inducida por el embarazo
Contraindicaciones relativas para el ejercicio aeróbico durante el embarazo:
  • Anemia severa
  • Arritmia cardíaca materna no evaluada
  • Bronquitis crónica
  • Diabetes tipo I mal controlada
  • Obesidad mórbida extrema
  • Extrema delgadez (índice de masa corporal < 12)
  • Historia de estilo de vida extremadamente sedentario
  • Restricción del crecimiento intrauterino en el embarazo actual
  • Hipertensión/preeclampsia mal controlada
  • Limitaciones ortopédicas
  • Trastorno convulsivo mal controlado
  • Enfermedad tiroidea mal controlada
  • Fumadora intensa

Así que ya no tienes excusa para ponerte en marcha y tener una vida activa durante el embarazo. Eso sí, además de estas contraindicaciones médicas, existe algo que se llama el sentido común. ¿A qué me refiero? Pues a que elijas actividades que no pongan el riesgo a tu bebé, es decir, espero que no te de por esquiar, competir en boxeo o artes marciales o practicar submarinismo embarazada. Se entiende por qué no sería recomendable, ¿no?

En cualquier caso, si sientes cualquiera de los siguientes síntomas, lo mejor es que dejes de hacer ejercicio y consultes con tu médico

Signos de alarma para terminar el ejercicio durante el embarazo:
  • Sangrado vaginal
  • Disnea antes del esfuerzo
  • Mareo
  • Dolor de cabeza
  • Dolor en el pecho
  • Debilidad muscular
  • Dolor o hinchazón en la pantorrilla (habría que descartar tromboflebitis)
  • Trabajo de parto prematuro
  • Disminución del movimiento fetal
  • Fuga de líquido amniótico

Por lo demás, lo mejor es practicar el deporte o la actividad que más disfrutes, para que tengas una motivación para hacerla, incluso después del embarazo. A ti te va a proporcionar muchísimas ventajas para la salud general, sin riesgo para el bebé siempre que se haga consultándolo con tu ginecólogo e idealmente con supervisión por licenciados en ciencias de la actividad física y del deporte con experiencia en el embarazo. 

En cuanto al estreñimiento, el ejercicio físico ligero parece mejorar el tránsito intestinal durante el embarazo. Eso sí, matarte a hacer ejercicio como si estuvieses en un triatlón, puede que haga justo lo contrario. Esto puede que se relacione con un aumento de la progesterona tras el ejercicio físico intenso. Y ya sabes, a más progesterona (la hormona del embarazo) más lentas van las tripas. 

De hecho se ha visto que las mujeres que hacen actividad física en los dos primeros trimestres del embarazo tienen menos estreñimiento. Pero claro, la actividad física por sí sola no es la cura mágica del estreñimiento en el embarazo, ya que hay muchos más factores en juego. 

Pero, aunque no lo hagas solo por tus tripas, mantente activa por tu salud y tu bienestar durante el embarazo. Claro, siempre con la supervisión y ayuda de los profesionales sanitarios y del deporte.

Importancia del descanso y sueño en la prevención del estreñimiento en el embarazo

38% de las mujeres sufrirá insomnio durante el embarazo, sobre todo en el tercer trimestre. ¿Y cómo no van a tener problemas de sueño? Entre los cambios hormonales, la incomodidad de intentar dormir con el útero del tamaño de una sandía, sentir las pataditas (o patadones del bebé), los dolores de espalda, la acidez y el hecho de levantarte a hacer pis varias veces por la noche, lo raro es dormir como un bebé.

Spoiler: lo de «dormir como un bebé» no sé de dónde ha salido. ¿O será que los míos dormían como un adulto?

Así que lo mejor es intentar tener una buena higiene del sueño cuanto antes. No solo porque dormir es fundamental para la vida, sino que el insomnio durante el embarazo se ha asociado con peores resultados obstétricos y para la salud mental de la madre: mayores tasas de parto por cesárea, parto pretérmino y depresión posparto. 

Una buena rutina de sueño durante el embarazo ayuda a mantener ajustados tus ritmos circadianos y los de tus tripas

No existe evidencia directa de que el insomnio en el embarazo se asocia con mayor incidencia de estreñimiento. Sin embargo, si en el resto de la población la falta de sueño aumenta el riesgo de sufrir estreñimiento, ¿por qué íbamos a pensar que en el embarazo esto no ocurre?

Y es que dormir peor hace que se nos desajusten los ritmos circadianos, estos relojes internos que controlan nuestras funciones biológicas. La digestión y el movimiento de las tripas tiene que estar en sintonía con el resto del cuerpo, así como con el momento del día. Por eso los trabajadores nocturnos sufren más de estreñimiento. 

Por lo tanto, por tu salud, la de tu bebé y la de tus tripas, lo mejor es que te pongas manos a la obra a intentar mejorar el insomnio. 

¿Cómo tratar el insomnio durante el embarazo?
  1. Establece una rutina de sueño regular, a nuestro cuerpo le gustan las rutinas
  2. Crea un buen ambiente: sin pantallas antes de dormir y con una temperatura más fresca de lo habitual, ya que estás conviviendo con un pequeño horno en tu interior
  3. Cuida tu alimentación, sobre todo si tienes reflujo, cuidado con las comidas pesadas y la cafeína. 
  4. Es mejor beber más por el día y menos por la noche si no quieres levantarte cada poco al baño. Recuerda que tu vejiga está siendo aplastada por tu útero en crecimiento
  5. Usa las almohadas que necesites para conseguir una posición cómoda apoyando la barriga y las piernas
  6. Aprende técnicas de relajación como la meditación, respiración y el yoga. 
  7. Consulta con un profesional, ya que las consecuencias del insomnio no son moco de pavo. Por ejemplo, se ha visto que la terapia cognitivo-conductual es efectiva para su tratamiento.

Es tan importante el sueño y el descanso para la función intestinal que en el libro Tripas en Acción dedico un apartado a ello donde tendrás más información sobre cómo el insomnio puede causar estreñimiento y cómo puedes conseguir una buena rutina de sueño. 

¿Qué pastilla puedo tomar para dormir mejor en el embarazo?

Si estás esperando que te recomiende una pastilla mágica para dormir que te puedas comprar en el herbolario, y que sea completamente segura para todas las embarazadas, mejor sigue buscando.

No me preguntes por qué, pero hay pocas embarazadas que están dispuesta a prestarse a ser conejillos de indias en los estudios sobre medicamentos. Así que, puede que muchos de los fármacos sean seguros durante el embarazo, pero como no lo sabemos a ciencia cierta no podemos recomendarlos. 

Pero como lo del insomnio en el embarazo es un problema lo suficientemente importante, sí que disponemos de algo de información sobre la seguridad de los fármacos para el sueño. 

En esta revisión, describen la seguridad de medicamentos como las benzodiacepinas (te sonará el Orfidal, Valium, Trakimazin o Zolpidem), antihistamínicos (los de la alergia) y la melatonina.Y aunque parece que no son tan malos como pueda parecer, sí que pueden potencialmente dañar al bebé, así que lo mejor es tomarlos solo bajo supervisión médica, y si el resto de tratamientos no farmacológicos no funcionan. 

Ojo en cuanto a la melatonina, que me da la sensación de que hay personas que se la toman sin ningún tipo de control o prescripción. Se ha visto que puede alterar los ritmos circadianos del bebé y en estudios animales ha producido consecuencias graves. 

Cómo ir al baño para evitar el estreñimiento durante el embarazo

Mejorar la forma de sentarse en el baño es una de las estrategias más eficaces y menospreciadas para mejorar el estreñimiento. Es una solución buena, bonita y barata, así que yo la recomiendo para todo el mundo. 

No solo va a facilitar la evacuación, sino a la vez evitamos dañar el suelo pélvico. Durante el embarazo y el parto, nuestro suelo pélvico tiene que soportar grandes presiones y cambios. Debemos evitar someterlo a más potenciales daños. 

Y es que la forma (y la posición) en la que evacuemos puede hacer que se dañe nuestro suelo pélvico. Es lo que he llamado los «partos defecatorios».

Por eso hay que intentar facilitarle a nuestro cuerpo y a nuestro suelo pélvico la defecación, utilizando la posición más fisiológica para este motivo, y la que nos viene de serie desde el principio de la humanidad: las cuclillas. 

Ya sé que ponerse de cuclillas durante el tercer trimestre puede ser una labor titánica, pero existen soluciones para simular esta posición en la comodidad de tu váter: utilizando un taburete para apoyar los pies. 

Si es tu primer bebé y no tienes un taburete de estos en casa para que los niños lleguen al lavamanos, te vendrá bien ir comprando uno. Por ti y por ellos.

No me voy a extender mucho más en este apartado, ya que en este artículo del blog te cuento la historia y la evolución de los inodoros modernos, el por qué esta posición nos ayuda a defecar con facilidad y te comparto el mejor anuncio de la historia que te hará recordar todo lo que te cuento para siempre. 

Crear tu rutina para ir al baño y prevenir el estreñimiento durante el embarazo

A nuestro cuerpo le gustan las rutinas, la predictibilidad. Saber cuándo vas a comer, a dormir, y cómo no, ir al baño. 

De hecho, odia las sorpresas. 

Así que es bueno irse acostumbrando a las rutinas. Al fin y al cabo, lo tendrás que poner en práctica poco a poco si quieres que tu bebé también se acostumbre a los horarios que llevan en tu casa. 

Y si ya has tenido otro bebé, sabrás lo importante que es mantener un cierto orden en sus comidas y horarios de sueño. Me imagino que ya has comprobado las consecuencias que tiene saltarte los horarios y tener a un bebé o niño pequeño llorando desconsolado porque está cansadísimo pero no se puede dormir. 

Piensa en tu cuerpo como en tu bebé: si te pasas el momento de ir al baño, llorará desconsoladamente. Quizás no en ese momento, pero seguro te acordarás la próxima vez que lo intentes. 

Es muy importante escuchar la llamada para ir al baño. Recuerda que tu cuerpo está haciendo un esfuerzo titánico por transportar las heces, como para que lo ignores cuando han llegado al final. Aprovecha que durante esta etapa lo normal será que tu vejiga te haga visitar al baño con bastante frecuencia. 

Para ayudar a tu cuerpo a avisarte con cierta regularidad, es importante hacer una rutina defecatoria. Así sabe cuándo ponerse en marcha. 

No me quiero repetir en este apartado, porque lo he explicado en detalle en el libro Tripas en Acción, donde encontrarás todas las estrategias para vencer el estreñimiento y mejorar tu salud intestinal. 

Libro "Tripas en Acción" con las estrategias para vencer el estreñimiento y mejorar tu salud intestinal

Qué laxantes son seguros para el estreñimiento en el embarazo

Cuando has probado todos los remedios caseros que hemos visto en el apartado anterior y sigues sufriendo estreñimiento, es hora de plantearse tomar laxantes. Al fin y al cabo, no todos los tipos de estreñimiento pueden mejorar sin ellos. 

Aquí es cuando muchas personas optan por tomar los laxantes «naturales» que tanto reclamo tienen en los herbolarios e incluso en supermercados. Pero te advierto algo, que vengan de una planta no quiere decir que sean seguros durante el embarazo. La morfina por ejemplo, viene de una planta pero no querrías tomar estando embarazada, ¿o sí?

Los laxantes, así como cualquier otra medicación que te tomes durante el embarazo, tendría que ser bien tolerada, efectiva, que no afecte al bebé y no se secrete por la leche materna. 

No dudes en consultar con tu médico la medicación que puedes tomar durante el embarazo para tratar el estreñimiento

Por eso confío más en los laxantes que tienen estudios robustos detrás, y que se han probado y analizado específicamente en mujeres embarazadas. ¿Crees que los laxantes «naturales» que te venden en cualquier tienda o en internet pasan por rigurosos estudios?

Yo no me la jugaba en esta etapa. Por eso voy a hablarte de los laxantes que son seguros para tomar durante el embarazo. 

Si quieres ampliar la información sobre los laxantes «naturales», te dejo este artículo del blog.

Suplementos de fibra: aumentan el volumen de las heces

Son el primer escalón de tratamiento si ya has hecho todo lo que está en tu mano por mejorar el estreñimiento en casa. Es decir, no se vale con tomar un «atajo» tomando suplementos de fibra en vez de aumentar la fibra en la dieta. 

Los suplementos de fibra como el plantago o psyllium son efectivos y seguros en el embarazo, pero no sustituyen una buena alimentación que te va a traer muchos otros beneficios para tu salud y la de tu bebé. 

Estos suplementos actúan aumentando el volumen y mejorando la consistencia de las heces, para que sean fáciles de transportar y de expulsar. 

El inconveniente que pueden tener es que generen gases e hinchazón abdominal, sobre todo si tus tripas (y su microbiota) no están acostumbradas a gestionar tanta fibra. Para solventarlo, empezamos con una dosis pequeña y vamos aumentando poco a poco. 

Tampoco esperes ver resultados inmediatos, ya que pueden tardar varios días en hacer efecto.

Laxantes osmóticos: aumentan el agua en las heces

Se trata de compuestos que casi no se absorben en el intestino, por lo que generan una mayor concentración dentro de la luz intestinal, arrastrando el agua (por ósmosis) y haciendo que las heces sean más blanditas. 

Dentro de este grupo los más conocidos son el macrogol (Movicol, Femlax), la lactulosa (Duphalac) y las sales de sodio y magnesio. 

Sin embargo, estas sales osmóticas (sodio y magnesio) no son recomendadas durante el embarazo, ya que pueden aumentar la retención de sodio en la madre. Y ya sabemos el control estricto que hay que tener sobre la tensión arterial durante el embarazo.

La lactulosa puede ser efectiva, aunque suele causar hinchazón abdominal y gases, porque es degradada por la microbiota. Además puede aumentar el riesgo de náuseas en el embarazo. 

Por eso, dentro de este grupo para mi la estrella es el macrogol. No tiene tanto problema de gases porque no se hidroliza por la microbiota, no contiene sales que puedan ser absorbidas por la madre y crear un desequilibrio, tiene una nula toxicidad. Además, lo más importante es que suele ser muy efectivo. 

En cuanto al riesgo potencial de deshidratación, solo va a ocurrir si pierdes muchos líquidos en las heces al tomar estos laxantes, es decir, si te producen diarrea. Si este es tu caso, consulta con tu médico para reducir la dosis o cambiar el tipo de laxante.

Laxantes estimulantes: aumenta el movimiento del colon

Este tipo de laxantes hace que el colon se mueva más rápido. Por eso actúan más rápido: entre unas 6 y 8 horas después de tomarlos. 

Los más conocidos en este grupo es el bisadodilo (Dulcolaxo). Bueno, eso entre los que tienen estudios que los respalde porque, aunque me duela, los que más se usan en este grupo son las antraquinonas, que las podrás encontrar como aloe vera, sen (cassia), cáscara sagrada y la frángula. 

¿Qué no te suenan las antraquinonas? Pues ponte a leer los ingredientes de esos laxantes que creías que por venir de plantas eran más suaves. Te doy ejemplos: el aliviolas (continene cassia), el melilax (tiene aloe), fave de fuca (frángula y cáscara sagrada), el linoforce (sen y frángula). 

Aunque es verdad que el Sen como compuesto a parte sí que tiene estudios que lo respalde para el uso del estreñimiento refractario, durante el embarazo habría que usarlo con precaución. 

En este caso es más frecuente que te den retortijones porque eso es precisamente lo que están haciendo este tipo de laxantes: empujando a toda velocidad a las heces. También es más fácil que te causen diarrea. 

En mi opinión, creo que es mejor tomar algo de forma constante que consiga una buena consistencia de las heces (como los osmóticos), que tomarse un laxante estimulante a la desesperada cuando ya han pasado 3 días, y conseguir hacer deposiciones líquidas y explosivas. Esto claro, siempre que no tengas estreñimiento de tránsito lento.

En general se recomiendan más para un uso puntual, pero solo si los laxantes osmóticos a dosis plenas no han funcionado. 

Supositorios y enemas: estimulan el vaciado del recto

Existe mucho prejuicio al uso de supositorios. De hecho, hay personas que creen que era una de esas soluciones de nuestras abuelas, pero que ya no se usan. 

Como expliqué en este artículo, es la solución más rápida que existe para vaciar el final del tubo digestivo: entre 20 minutos y 3 horas desde que te lo pones. 

Actúan estimulando el recto para que se ponga en movimiento y también para hidratar o lubricar las heces en su interior, aunque también puede tener otras propiedades o medicamentos que aumenten su efecto. 

Eso sí, si tus heces no han llegado al recto, o cerca de ahí, no serán demasiado efectivos. Se usan en los casos que sientas que tienes las heces atascadas y has llegado tarde, porque son demasiado duras para salir. 

¿Cómo manejar el estreñimiento en cada trimestre?

A modo resumen, vamos a revisar las estrategias que puedes ir aplicando para aliviar el estreñimiento en cada uno de los trimestres del embarazo. 

Estreñimiento en el embarazo durante el primer trimestre

En esta etapa son más frecuentes las náuseas e incluso vómitos. Recuerda que la deshidratación sí que puede causar estreñimiento, así que no te olvides de mantenerte hidratada. Eso sí, una vez que estés hidratada, por más que bebas agua no vas a mejorar la consistencia de las heces. 

Las náuseas pueden conseguir que te cueste un poco más comer. Intenta priorizar alimentos con fibra, que son todos los que provienen de las plantas: frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas. Si no puedes comer grandes raciones, haz comidas frecuentes de menor cantidad. 

Por tu estreñimiento, tu salud general y la de tu bebé, intenta mantenerte activa durante todo el embarazo. Lo ideal es que busques asesoramiento profesional para que te acompañen adaptando los ejercicios a cada una de las etapas del embarazo. 

Ahora es un buen momento para incorporar una rutina defecatoria y empezar a crear un buen hábito a la hora de ir al baño. Al principio hay que invertir algo de tiempo en que el cuerpo se acostumbre, pero créeme que vale la pena a largo plazo.

Estreñimiento en el embarazo durante el segundo trimestre

En esta etapa puedes notar un empeoramiento del estreñimiento por culpa de la revolución hormonal que está ocurriendo en tu interior. Pero que no cunda el pánico. 

Por otra parte, seguramente te empieces a notar con más energía y menos náuseas. Aprovecha para comer toda la fibra que puedas (para alcanzar esos 25-30 gramos al día recomendados) y dale caña al ejercicio físico. 

Si todas las estrategias del trimestre anterior no han sido suficientes, es hora de consultar con tu médico la necesidad de añadir un laxante. Recuerda que el objetivo no es solo que te encuentres mejor, sino proteger tu suelo pélvico y evitar las indeseables hemorroides. 

Estreñimiento en el embarazo durante el tercer trimestre

Cada vez queda menos para que conozcas a tu bebé, y es probable que quieres que salga ya de tu útero. Ahora sí que tenemos el problema añadido de la falta de espacio dentro de la barriga con el útero ocupando la mayoría del espacio. 

Que no se te olvide seguir priorizando alimentos con fibra, ya que a veces nos dejamos un poco llevar y con la excusa de los antojos optamos por opciones menos sanas. 

Ya sé que es difícil hacer ejercicio cuando tienes el volumen y peso de una sandía dentro del cuerpo, pero puedes optar por opciones en las que te sientas más ligera como por ejemplo la natación. 

Y sí, cuesta más dormir bien y descansar entre el peso, el reflujo y la incomodidad. Si no son suficientes las estrategias que te he compartido para tratar el insomnio durante el embarazo, es una buena idea pedir ayuda profesional. Recuerda que cuando llegue el bebé tendrás una nueva razón más para dormir mal por las noches.

Conclusiones

El embarazo es una etapa de cambios y adaptaciones, no solo emocionales y físicas, sino también intestinales. El estreñimiento no tiene por qué ser un invitado habitual en estos nueve meses tan especiales. 

Recuerda que prestar atención a estos detalles no solo mejora tu calidad de vida durante el embarazo, sino que también ayuda a prevenir complicaciones que podrían extenderse más allá del nacimiento de tu bebé. 

No ignores los signos de tu cuerpo; responder a ellos con cuidado puede hacer una gran diferencia.

Con las estrategias adecuadas que te he ido contando a lo largo de este artículo, puedes mejorar significativamente tu bienestar digestivo y disfrutar de este bonito período.

Si este viaje hacia un embarazo más cómodo y saludable resuena contigo, te invito a explorar más sobre este y otros temas relacionados en el mini-libro «Entendiendo el Estreñimiento». Aquí encontrarás más consejos basados en la evidencia científica que te ayudarán a gestionar no solo el estreñimiento, sino a mejorar tu salud digestiva de manera integral. 

No esperes a que nazca tu bebé para empezar a cuidar de tus tripas.

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