Trombosis hemorroidal externa: qué es, por qué duele tanto y qué se puede hacer

Las hemorroides no duelen… salvo en dos situaciones. Una de ellas es la trombosis hemorroidal externa, donde de repente aparece un bulto duro, sensible y con dolor intenso, que suele asustar bastante a quien lo sufre.

La buena noticia es que, si lo diagnosticamos a tiempo, podemos iniciar un tratamiento adecuado para que tu vida deje de ser una tortura.

En este artículo te explico qué es exactamente una trombosis hemorroidal, por qué aparece, cómo se reconoce, qué opciones de tratamiento existen y qué puedes hacer para evitar que vuelva a pasar.

¿Qué es la trombosis hemorroidal?

Se trata de una complicación frecuente de las (mal llamadas) hemorroides externas que ocurre cuando un coágulo (o trombo) bloquea el retorno venoso. Como consecuencia, el tejido vascular se congestiona, se hincha y forma un bulto doloroso en la zona anal externa.

Es como si pisaras una manguera: al impedir que el agua circule, se acumula antes del bloqueo y provoca que la manguera se hinche. Pues lo mismo, pero en un tejido muy flexible y sensible.

Se trata de una complicación frecuente de las hemorroides externas, y es importante saber qué la causa y cómo se forma para poder tratarla bien.

Hemorroides internas vs. externas

Digo «mal llamadas» porque técnicamente las hemorroides verdaderas son internas. Esta trombosis ocurre en el plexo venoso externo, fuera del canal anal. De hecho, en inglés se prefiere el término perianal hematoma (o hematoma perianal) para evitar confusión con la trombosis de hemorroides internas, que es una complicación mucho más rara.

Las hemorroides internas suelen sangrar, prolapsarse y molestar si no pueden reintroducirse, pero no duelen. Así que, si tienes un bulto anal doloroso, lo más probable es que se trate de una trombosis hemorroidal externa. Meterlo hacia dentro no solo no servirá: dolerá más. Ese bulto pertenece al mundo exterior.

Causas y factores de riesgo

La trombosis no aparece porque sí. Siempre hay algún desencadenante, aunque no siempre sea evidente. Lo que sí sabemos es que todo lo que aumente la presión en la zona anal puede favorecerla:

Estreñimiento y esfuerzo defecatorio

Es una de las causas más frecuentes. Hacer mucha fuerza para defecar, aguantar las ganas o pasar demasiado tiempo en el baño genera presión constante sobre las venas de esta zona. Esa presión puede enlentecer el flujo sanguíneo y favorecer la formación del coágulo.

También puede ocurrir después de una crisis de diarrea, por las visitas constantes al baño, sobre todo haciendo una mala técnica defecatoria. Es decir, si por evitar las deposiciones explosivas no relajas del todo el suelo pélvico, puedes estar ganándote papeletas para el sorteo de la trombosis hemorroidal.

En ambos casos, el desequilibrio en el tránsito intestinal y la forma de defecar juegan un papel clave.

Factores de estilo de vida

Además del esfuerzo, hay situaciones que predisponen a tener una trombosis hemorroidal:

  • Estar muchas horas sentado/a sin moverse.
  • Levantamiento de peso o ejercicio de fuerza sin técnica adecuada.
  • Embarazo y posparto, por el aumento de presión abdominal.
  • Viajes largos, especialmente en coche o avión.

Todo lo que aumenta la presión en el abdomen o en la zona pélvica puede favorecer su aparición.

Si ya te ha pasado una vez, es más probable que se repita si no se corrigen estos factores. Así que tómalo como una señal de alerta para pedir ayuda profesional.

Síntomas de la trombosis hemorroidal

El síntoma principal es el dolor, y no un dolor cualquiera. Es un dolor agudo, localizado y que aparece de forma repentina. Además aparece un bulto que antes no estaba y que duele al tocar, al sentarse o incluso al caminar.

El dolor muchas veces se confunde con el de una fisura anal, por lo que la clave está en la aparición del bulto. Como el tratamiento es diferente en un caso u otro, lo mejor es que te vea un proctólogo para poder empezar el tratamiento específico cuanto antes.

Dolor intenso

El dolor suele estar localizado en el margen del ano. Es continuo, punzante y empeora al sentarse o al defecar. A veces puede ir acompañado de picor o sensación de presión, pero lo que más destaca es la intensidad y lo limitante que puede llegar a ser.

Dolor al sentarse como síntoma principal de la trombosis hemorroidal aguda

El origen del dolor es la distensión de la piel perianal, que es un tejido extremadamente sensible. Además, ese dolor puede generar un espasmo en los músculos del esfínter, que se contraen de forma involuntaria cuando existe dolor en esa zona.

Este dolor suele ser más intenso los primeros 2-3 días e ir mejorando con el paso del tiempo.

Bulto anal

Si has notado la aparición de un bulto duro, redondo y de color morado o azulado que no estaba allí antes, con bastante seguridad se trata de una trombosis hemorroidal externa.

El bulto tarda más tiempo en desaparecer que el dolor. De media 24 días en resolverse el bulto. Esto quiere decir que hay personas en las que el bulto desaparece en 3 días, y otras en 3 meses. De ahí a que digamos «tiempo medio» de reabsorción.

Sangrado

En algunos casos, la piel que cubre la hemorroide trombosada se puede romper y liberar una pequeña cantidad de sangre, incluso algún coágulo. El sangrado no suele ser común, pero puede asustar.

Aunque sea un síntoma que parezca alarmante, tras el sangrado suele mejorar el dolor y el tamaño del bulto al liberarse parte de la presión. Se «desinfla» parcialmente el bulto.

Estreñimiento de salida

Debido al dolor que genera el bulto y el espasmo secundario de los esfínteres, se puede producir verdaderos problemas a la hora de hacer deposición. Si no logramos relajar la zona, se dificulta bastante la salida de las heces independientemente de la consistencia de las heces, lo que llamamos estreñimiento de salida.

Es posible incluso que la trombosis hemorroidal externa se produjese como consecuencia de este tipo de estreñimiento, que va a empeorar por el dolor que produce.

Otros síntomas

Otros síntomas pueden ser la sensación de peso o molestia constante en la zona, incluso después de ir al baño. También puede ser más difícil limpiarse, ya que el bulto dificulta la higiene perianal.

Aunque suene increíble, muchas personas con una trombosis externa de gran tamaño no describen el dolor intenso que le pasa a la mayoría, sino que lo describen como una molestia.

Lo importante es no confundir este cuadro con otras patologías. Por eso, si hay dudas, lo mejor es que lo valore un especialista.

Diagnóstico: ¿es necesario hacer pruebas?

El diagnóstico de una trombosis hemorroidal es clínico, es decir, no hacen falta hacer pruebas invasivas ni complicadas para confirmar qué está pasando.

Lo importante es acudir cuando el dolor aparece, para poder valorar bien la lesión y decidir el tratamiento más adecuado.

Exploración física

El diagnóstico (en ojos de un experto) es bastante sencillo: basta con una inspección visual de la zona anal. La trombosis suele verse claramente: es un bulto duro, visible, doloroso al tacto y con un color azulado característico.

Imagen clínica de hemorroide trombosada externa con hematoma perianal visible
Fotografía de una trombosis hemorroidal externa. Imagen tomada de Picciariello et al. (Updates Surg. 2022) [3].

No hace falta hacer un tacto rectal porque es un problema de la parte externa del ano, y no lo solemos hacer en el momento agudo ya que suele ser bastante doloroso.

Sin embargo, una vez se inicie el tratamiento y hagamos la revisión en consulta, sí que es importante descartar que no exista un problema en el suelo pélvico como la disinergia defecatoria o un síndrome del elevador del ano que pueden aumentar el riesgo para que vuelva a aparecer la trombosis.

Pruebas adicionales

No suelen ser necesarias. Pero si hay dudas por un sangrado que no parece venir de la trombosis, si el dolor no mejora con el tratamiento habitual, o si hay antecedentes personales que lo justifiquen, se puede plantear pruebas complementarias.

Según el caso, tu médico te puede solicitar una colonoscopia para investigar el origen del sangrado, una resonancia magnética pélvica para ver si hay otras causas para el dolor, o pruebas funcionales del suelo pélvico como una ecografía dinámica y una manometría anorrectal de alta resolución para saber si una disfunción del suelo pélvico necesita tratamiento para evitar las recidivas.

En cualquier caso, la decisión siempre se toma en función del caso y de los síntomas. Lo importante es no quedarse con la duda ni postergar la consulta.

Opciones de tratamiento para la trombosis hemorroidal externa

El tratamiento depende del momento en el que se consulta y del grado de dolor. La trombosis se reabsorbe sola, pero mientras tanto puede causar molestias importantes así que podemos ayudar a que se resuelva cuanto antes.

Tratamientos conservadores

Si han pasado pocas horas desde que apareció el dolor y el bulto no ha crecido demasiado, lo habitual es empezar con:

  • Antiiflamatorios orales para reducir el dolor y la inflamación.
  • Cremas tópicas específicas que ayudan a aliviar el espasmo del esfínter
  • Cremas anestésicas tópicas, no hacen milagros, pero pueden ayudar a la hora de ir al baño
  • Medicación flebotónica para mejorar el retorno venoso
  • Baños de asiento con agua templada, varias veces al día para relajar la musculatura anal
  • Tratamiento específico para el estreñimiento, en función del tipo que se tenga

Este enfoque suele funcionar bien si se inicia a tiempo. El coágulo puede reabsorberse en unos días y los síntomas ir mejorando progresivamente, aunque el bulto puede tardar más tiempo es desaparecer.

Tratamientos inyectables

A medio camino entre tratamientos que puedes realizar en casa y los que hacemos en quirófano, existe una opción de tratamientos mínimamente invasivos que consisten en inyectar distintos tipos de medicamentos que sirven para ayudar a que se resuelva el cuadro lo antes posible.

Tratamientos inyectables y no quirúrgicos para la trombosis hemorroidal en fase subaguda

Toxina botulínica

Sí, el mismo botox que se usa para las arrugas en la cara también puede ser útil en el ano. No es una ocurrencia, lo respalda un ensayo clínico aleatorizado de alta calidad (sí, con grupo control y todo) que demostró que la inyección de toxina botulínica en el esfínter anal interno reduce significativamente el dolor en las primeras 24 horas en personas con trombosis hemorroidal externa.

Este alivio rápido se debe a que la toxina relaja la hipertonía del esfínter anal que se genera como respuesta al dolor. No, no provoca incontinencia: lo que hace es normalizar el tono muscular alterado por el espasmo. Además, las personas tratadas con toxina necesitaron menos analgésicos y volvieron antes a su actividad habitual.

Hialuronidasa

Otra opción menos conocida en este contexto (aunque muy usada en medicina estética para disolver rellenos) es la hialuronidasa. Esta enzima rompe los enlaces del ácido hialurónico presente de forma natural en los tejidos, lo que facilita la dispersión del edema y mejora la reabsorción de líquido inflamatorio.

En un estudio como este, la inyección de hialuronidasa con anestesia local permitió reducir significativamente el edema en una crisis hemorroidal grave, facilitando la cirugía posterior y evitando la resección de tejido sano innecesario.

El efecto se nota enseguida, al quitar mucha de la tensión que se encuentra en la zona, el alivio del dolor es casi inmediato.

Intervenciones quirúrgicas

La recomendación de plantear una pequeña incisión en la hemorroide para extraer el coágulo (trombectomía) ha caído en desuso, ya que no mejora el tiempo de evolución del cuadro y tiene el riesgo de generar un problema adicional: el sangrado persistente.

En guías clínicas como la de ASCRS, sugieren valorar una extirpación quirúrgica de la hemorroide trombosada si se acude antes de los 3-4 días del inicio del cuadro, ya que se resuelve el cuadro de forma inmediata (claro, el bulto desaparece), mejora antes el dolor y se evita el riesgo de recurrencia (porque ese tejido se extirpa y no se vuelve a trombosar).

Esto significa realizar una hemorroidectomía tradicional, donde se deja una herida en el ano tan amplia como el tamaño del bulto que extirpamos. Da igual si lo haces con un bisturí eléctrico o una espada láser, la herida que se deja es la misma y si te has operado de hemorroides, sabes lo que duele.

Aunque no pretendo discutir la literatura científica te voy a dar mi punto de vista en cuanto a realizar esta técnica, y por qué no suelo hacerla en un primer momento.

Para empezar, es difícil programar un quirófano en 3-4 días, por cuestiones logísticas de la disponibilidad de quirófano y las pruebas que se tienen que hacer para la valoración anestésica. Sí, se podría teóricamente hacer de urgencia, pero tendría que coincidir que tu proctólogo especializado estuviese de guardia y que en el quirófano de urgencias no hubiesen cirugías en las que corre peligro la vida de las personas. Vamos, se tienen que juntar los astros para que eso ocurra justo cuando tú tienes la trombosis.

Por otra parte, hacer una herida significativamente grande en el margen anal en una persona en la que no has evaluado con antelación el estado de su suelo pélvico, es bastante arriesgado. Si por ejemplo esa persona tiene un problema de disinergia defecatoria o un síndrome del elevador del ano, el hecho de dejar una herida abierta en el ano puede hacer que se empeore significativamente estos problemas de base. O incluso que aparezcan y luego sean difíciles de tratar.

Piensa que hay personas que viven verdaderos calvarios por tener una fisura anal, que es una herida bastante más pequeña que la que podemos dejar nosotros en quirófano, y no siempre es fácil de tratar.

Por estos motivos, creo que es mejor entender bien la raíz del problema de la trombosis hemorroidal externa y no centrarnos solo en la parte visible, en la punta del iceberg. Al tratarse de un problema que se resuelve bien con el tratamiento conservador, creo que es mejor evitar los factores de riesgo y mejorar el mecanismo defecatorio para evitar que vuelva a ocurrir otro episodio de trombosis.

En cualquier caso, si al «desinflarse» el bulto anal queda un colgajo de piel (plicoma) incómodo, o que se ha trombosado en varias ocasiones, y ya hemos mejorado el problema de base, se puede plantear una cirugía con la técnica adecuada para evitar que esa herida que dejamos en quirófano se convierta en una fisura crónica que no cicatrice y que genere más problemas de los que hemos intentado resolver inicialmente.

Prevención de la trombosis hemorroidal

Evitar una trombosis hemorroidal pasa por saber cuáles son los factores de riesgo y tratarlos. Prevenir es mucho más sencillo —y menos doloroso— que tratar una crisis.

Dieta alta en fibra

El objetivo es claro: ir al baño sin esfuerzo. Para eso, la dieta tiene un papel fundamental, sobre todo considerando que consumimos menos fibra de la que deberíamos. Sí, incluso en España con la dieta mediterránea.

Una alimentación rica en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas) es la base para conseguir un buen tránsito intestinal y, por lo tanto, una buena consistencia de las heces.

Ejercicio regular

No hace falta hacer una maratón cada día, pero el sedentarismo es uno de los grandes enemigos del tránsito intestinal y de la circulación. Caminar, moverse a diario o simplemente levantarse más a menudo a dar un paseo si trabajas sentado ayuda por una parte a mejorar el retorno venoso y por otra a mejorar el tránsito intestinal.

También conviene aprender a cargar peso y cuidar nuestra postura corporal. Esto puede ayudar a evitar la sobrecarga sobre el suelo pélvico, que luego afecte a su función a la hora de defecar.

Posición defecatoria

Un gesto tan sencillo como mejorar la posición a la hora de ir al baño, puede ser la diferencia en el esfuerzo que tengamos que hacer al defecar y, por lo tanto, en la presión que hacemos sobre los vasos sanguíneos de la zona anal.

Le mejor posición para defecar es de cuclillas, ya que logramos que se relaje el suelo pélvico y se facilite la evacuación. Pero, debido a que los baños modernos no nos ayudan a adoptar esta posición, colocar un banco para elevar los pies nos puede facilitar el trabajo. Te cuento todo sobre la posición defecatoria en este artículo del blog.

Evitar el estreñimiento

No todos los tipos de estreñimiento se resuelven con fibra y ejercicio. Por eso es importante una evaluación adecuada para resolver este problema, que es un claro factor de riesgo para la trombosis hemorroidal externa.

En ocasiones, durante el período de resolución de la trombosis, podemos recetar laxantes para mejorar la consistencia de las heces y evitar el esfuerzo defecatorio. Los laxantes no son malos si están bien indicados, no generan adicción ni hacen que tus tripas se vuelvan más perezosas. Todo esto con su justificación científica, te lo explico en detalle en mi libro Tripas en Acción.

Y si quieres saber cuáles son las estrategias básicas para entender y mejorar tu tipo de estreñimiento, te recomiendo que te descargues el mini-libro gratuito Entendiendo el Estreñimiento.

Otros hábitos defecatorios

Si has tenido una trombosis hemorroidal externa, deberías tener prohibido llevarte el móvil al baño. Ahí no deberíamos pasar más de 5-10 minutos y, si te llevas el móvil, es difícil no pasarse del tiempo haciendo scroll infinito en redes sociales. Entre más tiempo pases sentado en el váter, más presión vas a poner en el plexo hemorroidal que es el escenario perfecto para la trombosis.

Dejar el móvil fuera del baño para reducir el tiempo sentado en el inodoro y proteger las hemorroides

También es importante no retrasar el momento de defecar cuando aparecen las ganas, da igual si no estás en tu baño personal de casa. Cuanto más tiempo estén las heces sin salir, más se van a secar y será más difícil expulsarlas cuando te vuelvan a entrar ganas.

¿Cuándo deberías pedir cita?

Si llevas varios días con un bulto doloroso, si el dolor no te deja hacer vida normal o si sospechas que puedes tener una trombosis hemorroidal, no esperes a que se pase solo.

En ProctoPelvis no solo tratamos la parte visible de la trombosis hemorroidal, sino llegamos al origen del problema para resolver el problema desde la raíz y evitar que vuelvas a tener que sufrirlo de nuevo.

Y si sientes que te pasa algo «ahí abajo» y no estás seguro si es por culpa de una hemorroide o por alguna otra cosa, te recomiendo que te descargues mi guía gratuita ¿Seguro que son hemorroides? para que salgas de dudas y dejes de perder el tiempo, el dinero y la salud en remedios que no solucionan el problema de base.

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Referencias bibliográficas

  1. Patti R, Aiello G, Di Vita G. Randomised clinical trial of botulinum toxin for pain relief in patients with thrombosed external haemorrhoids. Int J Colorectal Dis. 2008;23(6):559–563. doi:10.1007/s00384-008-0450-2
  2. Kolbe N, Hain J. Treatment of acute hemorrhoidal crisis using hyaluronidase with local anesthetic prior to surgical excision. Tech Coloproctol. 2015;19(7):487–488. doi:10.1007/s10151-015-1339-9
  3. Picciariello A, Martellucci J, Sturiale A, et al. Management and treatment of external hemorrhoidal thrombosis: a narrative review. Updates Surg. 2022;74(6):2065–2074. doi:10.1007/s13304-022-01327-z
  4. The American Society of Colon and Rectal Surgeons. Clinical Practice Guidelines for the Management of Hemorrhoids. Dis Colon Rectum. 2024;67(5):614–623. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38294832/
  5. Tarasconi A, Perrone G, Davies J, et al. Anorectal emergencies: WSES-AAST guidelines. World J Emerg Surg. 2021;16(1):26. doi:10.1186/s13017-021-00365-6
  6. American College of Gastroenterology. Clinical Guidelines: Management of Benign Anorectal Disorders. Am J Gastroenterol. 2021. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34618700/

4 comentarios en «Trombosis hemorroidal externa: qué es, por qué duele tanto y qué se puede hacer»

  1. Doctora, le consulto porque llevo aproximadamente dos meses con una hemorroide trombosada. Al principio tuve mucha hipertonía, dificultad para evacuar, dolor y sangrado, pero actualmente ya no sangra. Estoy tomando Daflon, cuidando mucho la dieta para mantener las heces blandas y realizando baños de asiento.

    Después de evacuar la hemorroide sale siempre, pero puedo introducirla nuevamente. Luego queda algo de molestia durante el día y a veces tarda varias horas en desaparecer.

    ¿Es habitual que el bulto tarde tanto tiempo en desinflamarse aunque los síntomas hayan mejorado?

    Muchas gracias por su ayuda.

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    • La evolución es diferente para cada uno David. Hay personas en las que se resuelve en tres días, y hay otras que tardan tres meses. Sin embargo, sí que te recomendaría conseguir una evaluación para intentar llegar a la raíz del problema (el motivo por el que tuviste la trombosis) para que no te vuelva a suceder en el futuro.

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  2. Buenas Dra.
    Actualmente no tengo problemas para ir al WC, no me cuesta, me pongo un peldaño y son blandas y a pesar de ello me ha salido una hemorroide externa trombosada. No es la primera vez.
    ¿Qué técnicas existen además de la hemorrectomia?
    Gracias

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    • Antes de pensar en la hemorroidectomía, buscaría por todos los medios intentar descartar que una disfunción del suelo pélvico sea el origen del problema. No siempre se siente como dificultad defecatoria, sobre todo si las heces son blandas.

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