Cómo apretar sin apretar para ir al baño

Creo que son bien conocidas las consecuencias que un parto vaginal puede tener en tu suelo pélvico. Pero, ¿qué es peor? ¿un solo parto largo o muchos partos cortos?

En este caso no me refiero a las mujeres con familia numerosa. Me refiero a aquellas personas que sufren un parto casi a diario cuando tienen que ir al baño a evacuar. Las consecuencias de estos partos defecatorios son muy debilitantes: hemorroides, prolapso rectal, rectocele e incontinencia anal. De ahí la importancia de aprender a ir al baño correctamente.

Por física pura sabemos que la presión de dentro del recto tiene que ser mayor que la de afuera para que puedan salir las heces. Así que hoy vamos a aprender a apretar sin apretar.

  1. Ve al baño cuando tengas ganas. O inténtalo de 15-20 minutos después del desayuno o la cena, siempre que estés relajado y sin prisas.
  2. Siéntate en el baño de manera a que tus rodillas estén a un nivel por encima de tus caderas. Puedes usar una caja, libros o un taburete (como en la foto).
  3. Apoya tus codos en tus muslos e inclínate hacia adelante. Relaja los hombros y relaja tu cuerpo.
  4. Respira con el diafragma, es decir, hinchando la barriga hacia adelante. Al hacer esto puedes sentir que tu suelo pélvico baja como un ascensor, se relaja. Al soltar el aire vuelve a subir. Haz esto varias veces para que seas consciente del movimiento.
  5. Al respirar de esa forma e inflar tu barriga estás aumentando la presión dentro del abdomen. Desde ahí, puedes empujar con tu abdomen hacia abajo y hacia atrás. A algunas personas les ayuda cambiar algo la posición, inclinándose hacia adelante, atrás o a los lados.
  6. Repite este movimiento hasta que con suerte hayas podido vaciar todo. Y si no lo consigues a los 10 minutos, levántate y vete. Ya volverás cuando tengas ganas de nuevo.

Esto es totalmente contrario al apretar con el suelo pélvico para exprimir las heces hacia afuera. Apretar contra un suelo pélvico contraído y seguramente mal posicionado.

Pero esto no es nada nuevo. Si tienes hijos pequeños y los observas bien, puedes comprobar que lo hacen correctamente: van cuando tienen ganas, se ponen de cuclillas e hinchan la barriga. Desaprendemos con los años.

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