1 de cada 3 personas con estreñimiento crónico tienen un problema llamado defecación obstructiva.
Para explicar de qué se trata este problema yo suelo utilizar la analogía del tubo de pasta de dientes. Sí, es la razón por la que la portada de mi libro tiene un tubo de pasta de dientes.
Si nos imaginamos que el tubo digestivo es un tubo de pasta de dientes, para poder sacar la pasta de forma sencilla necesitamos que se cumplan varios requisitos: que la consistencia de la pasta sea blanda, apretar el tubo con la suficiente fuerza y abrir el tapón.

Pues bien, las personas que tienen defecación obstructiva son aquellas que sienten que tienen un tapón en el ano a la hora de evacuar. Puede que sea un tapón físico (en este caso, anatómico) que impida que se expulsen bien las heces (como por ejemplo en casos de prolapso rectal interno o rectocele) o un tapón funcional, es decir, que los músculos que se tienen que abrir para poder dejar pasar a las heces no lo hagan de forma correcta.
La defecación obstructiva es cuando sientes que tienes un tapón que te impide expulsar las heces
Los músculos que se tienen que abrir para poder defecar con normalidad (y que forman parte de ese «tapón» de nuestro tubo de pasta de dientes) son los del suelo pélvico.

Sí, el suelo pélvico no solo sirve para sostener los órganos de la pelvis y hacernos la vida miserable cuando se nos escapa el pis después del parto (cosa que NO es normal), sino que es un factor clave a la hora de defecar.
No nos paramos a pensar en ello, pero para realizar un acto tan mundano como es cagar, necesitamos que se dé el visto bueno desde el cerebro, y a su vez se coordinen los músculos del abdomen, del recto, ano y suelo pélvico. De esta manera se genera la fuerza suficiente para abrir ese tapón formado por los músculos del suelo pélvico y los esfínteres anales. La descoordinación de estos músculos es lo que conocemos como disinergia defecatoria («dis» = anormal, «sinergia»= coordinación): una descoordinación a la hora de cagar.
La disinergia defecatoria es la descoordinación de los músculos a la hora de cagar
Esta descoordinación puede ocurrir a varios niveles. Puede ser que no generemos la fuerza suficiente dentro del abdomen para darle el empujón final a las heces, o que exista mucha resistencia para su expulsión (o bien porque no relajamos el suelo pélvico o porque lo contraemos de forma pardójica). O incluso puede haber una combinación de ambos.
Si eres un chico estarás pensando: «bah, esto del suelo pélvico no es para mí». Pues te tengo malas noticias; aunque el estreñimiento crónico sea más frecuente en mujeres jóvenes, la disinergia defecatoria es más frecuente en varones de mayor edad.
¿A qué se debe esta descoordinación a la hora de defecar?
La respuesta corta es que no lo sabemos a ciencia cierta. Lo que sí sabemos es que, como en todos los problemas del cuerpo en los que está implicado el cerebro, tiene algo que ver con nuestro comportamiento. En la mitad de los casos existe un evento que lo causa, normalmente traumático, como por ejemplo después del parto, tras un abuso sexual, lesiones en la espalda, estrés psicológico, ansiedad, malos hábitos defecatorios durante mucho tiempo (por ejemplo, ignorar la llamada a ir al baño) o incluso conflictos a la hora de dejar el pañal.

Uno de estos eventos traumáticos es, sin lugar a duda, una cirugía. Tanto las cirugías del suelo pélvico como las del ano pueden ocasionar disinergia defecatoria, o hacer más evidente un problema que ya existía de base. Por eso somos tan precavidos en evaluar a las personas antes de someterlas a cirugías de hemorroides e intentamos ofrecerles alternativas poco dolorosas. Las hemorroides son, en muchos casos, solo la punta del iceberg de un problema de disinergia defecatoria. De hecho si corregimos la causa y aprendemos a evacuar bien, muchas veces incluso nos podemos incluso ahorrar la cirugía hemorroidal.
El tema de las hemorroides y la disinergia defecatoria es más complejo de lo que pueda parecer a simple vista. Lo más frecuente es que las hemorroides sean, en muchos casos, la consecuencia de un problema defecatorio. Si cada vez que vas a cagar es como si estuvieses de parto, lo normal es que desarrolles enfermedad hemorroidal.
Pero, en ocasiones, el hecho de tener hemorroides que se te salen cada vez que vas al baño puede generar también un problema de disinergia. Si evitas relajar el suelo pélvico para evitar que se te salgan las hemorroides, puedes generar un círculo vicioso de forma inconsciente. Esta falta de relajación hace que tengas que hacer más esfuerzo a la hora de defecar, lo que termina haciendo que las hemorroides sean más grandes y prolapsen cada vez más.
Las hemorroides con frecuencia son consecuencia de la disinergia defecatoria, aunque en raras ocasiones puede ser la causa
Lo mismo puede pasar con las fisuras anales. Si el hecho de ir al baño supone una tortura, tu cuerpo intentará evitar eso que te causa dolor. Se cierra en banda. Por este motivo te va a costar más defecar. De hecho, se ha encontrado que un 70% de personas con fisuras anales en este estudio, tenían disinergia defecatoria.
¿Cómo sé si tengo un problema de defecación obstructiva?
Uno de los síntomas más frecuentes es tener que hacer un esfuerzo excesivo a la hora de defecar. Claro, lo de cuantificar lo que es excesivo es más complejo, porque hay personas que llevan haciendo un esfuerzo desmesurado toda la vida. Para ellos «excesivo» es lo normal. Por eso a veces nos apoyamos en pruebas más objetivas como la manometría anorrectal o las pruebas dinámicas defecatorias. Te puede dar pistas de que te estás pasando de esfuerzo el hecho de pasar demasiado tiempo pujando en el baño, que se te corte la respiración, ponerte rojo, salir sudando o tener dolor.

Otra de las pistas que puede apuntar hacia este problema es el hecho de no quedarte a gusto después de cagar. Sentir que no te has podido vaciar del todo. O incluso de necesitar utilizar el dedo para ayudarte a defecar.
¿Tengo que hacerme alguna prueba incómoda para confirmarlo?
Lo primero que quiero puntualizar es que muchas de esas pruebas suenan más incómodas de lo que en realidad son. Pero claro, entiendo que lo desconocido pueda generar miedo o ansiedad. De hecho, en algunas personas esta ansiedad por la prueba, el «miedo escénico» hace que podamos diagnosticar una disinergia defecatoria donde no la hay. Al fin y al cabo, a veces es difícil relajarse del todo para realizar un acto que normalmente hacemos en la intimidad de nuestro baño.

Por eso las pruebas no son para todo el mundo. Tenemos un test mucho más sencillo para diagnosticarlo al alcance de la mano. Y tan a mano, porque el tacto rectal (bien hecho y por alguien con experiencia) tiene un valor predictivo del 97%. Como dicen en el gremio: «es mejor meter el dedo que meter la pata». Pero claro, solo aplica a los expertos en el tema. Si lo realiza alguien con poca experiencia (o poco tacto) puede ser uno de esos momentos traumáticos que se recordarán toda la vida.
¿Se puede tratar la disinergia defecatoria?
Se puede y se debe tratar. Cuanto antes lo hagamos mejor. No solo te ahorrarás años de sufrimiento, sino que podrás evitar las consecuencias potenciales de cagar mal durante años: hemorroides, prolapso, fisuras e incontinencia.
Por una parte tenemos que mejorar la consistencia de las heces para que sea más fácil expulsarlas aunque el tapón no se abra del todo, y por otra parte tenemos que aprender a abrir el tapón. Sí, aunque te suene a ciencia ficción, hay que desaprender y volver a aprender a cagar.
Como te imaginarás, desaprender y aprender un hábito que llevas haciendo mal unos años, o quizás toda la vida, no siempre es tarea fácil. Por una parte tienes que entender cómo funciona tu cuerpo, qué es lo esperable en la defecación y qué es lo que tú estás haciendo mal. Para ahorrarte la parte de la terapia que consiste en entender la defecación, te recomiendo este libro.

Una forma de ser consciente de lo que pasa en tu cuerpo a la hora de defecar es verlo u oírlo. Aunque se puede ver en tiempo real con una ecografía dinámica del suelo pélvico, me refiero a lo que se denomina biofeedback o biorretroalimentación. Se trata de un sistema en el que te da señales visuales o auditivas de cómo se contraen o relajan los músculos para que puedas ir aprendiendo a corregirlo.
Pero hay muchos otros factores que influyen a la hora de defecar aparte de la coordinación de los músculos, como la postura, la respiración. Por eso, cuando recomendamos fisioterapia del suelo pélvico para este tipo de problemas no nos sirve que vayas a pilates o que hagas ejercicios de kegel en casa. Hay que tratar al cuerpo en su conjunto, no al suelo pélvico como un ente aislado.

Y ya que hablamos del cuerpo en su conjunto, no podemos olvidarnos de tratar la mente. La disinergia defecatoria, como cualquier otro problema de salud crónico, afecta mucho a nuestra calidad de vida, así como nuestra salud mental y social. Factores psicológicos como la ansiedad, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, somatización, historia de abuso físico o sexual o la fobia a defecar porque ha sido un evento doloroso, son muy prevalentes en las personas con disinergia defecatoria.
En la disinergia defecatoria, tenemos que tratar tanto el cuerpo como la mente
Sin importar si estos factores psicológicos son la causa del trastorno, o una mera consecuencia, no podemos ignorarlos. La psicoterapia tiene que ser una parte fundamental del tratamiento. De hecho, ese estrés psicológico afecta negativamente los resultados de la rehabilitación del suelo pélvico y el biofeedback.
En resumen
El estreñimiento no es solo tener las heces duras. El hecho de estar sufriendo cada vez que vas a hacer deposición, tener hemorroides o fisuras, puede ser una señal de que tu suelo pélvico no se está comportando de forma coordinada: disinergia defecatoria.
No sabemos muy bien qué la causa exactamente, pero si has tenido eventos traumáticos relacionados con el ano o la pelvis, o la forma en la que manejas el estrés, puede darte papeletas para sufrirlo. También te puede dar una pista el hecho de sufrir bruxismo, ya que como explico en este artículo pueden estar relacionados.
La disinergia defecatoria tiene tratamiento, y la fisioterapia del suelo pélvico es clave. No se trata de hacer ejercicios de kegel ni pilates, sino re-entrenar a tu cuerpo a que trabaje de forma armónica para una de las funciones más básicas pero que también nos trae más sufrimiento cuando las cosas van mal: cagar.
Si quieres aprender más sobre esta y otras causas de estreñimiento (así como sus soluciones), tienes que leer este libro.
Hola Karina, gracias a tu labor pedí ayuda médica y justo hoy me han dado este diagnóstico de defecación obstrucción. Me van a llamar de rehabilitación, pero de psicoterapia no me han dicho nada.
¡Cuánto me alegro que hayas pasado a la acción!
Hola Karina, a mi me han operado cinco veces una de hemorroides, de esfinterotomia, de retocele, de pliegues cutáneos y hace dos años la última de un
Prolapso rectal en donde se me produjo un cerramiento del canal anal y tuvieron que dilatarmelo para poder defecar, gracias a dios todo fue bien y desde esas dilataciones ya pude defecar mejor, ya que antes era imposible y podía ir más de quince veces y no echaba más que poquito y tenía que ayudarme de la ducha a presión para echar más.
Conclusión aunque ahora la primera vez hecho más hablando en
Plata un chorizo me cuesta mucho porque noto como algo duro y aunque me hecho hacia alante con el taburete llega un momento que se para y tengo que echarme hacia atrás para expulsarlo y luego noto que no he terminado y tengo que ir varias veces más hasta hechar todo y aún así cuando ya se supone que he vaciado me quedo con tenesmo.
Fui al médico y me hicieron todas clases de pruebas y me diagnosticaron desinergia defecatorio y una pequeña hemorroide interna que se prolapsa a l pujar y luego se mete ella sola.
Y así llevo sufriendo once años con estos problemas de operaciones y cada operación me dejaba efectos secundarios.
Como podrás suponer estoy deprimidisima y la fisioterapia a la que he sido sometida no me ha hecho nada para aliviar dicha disinergia.
Lo único que me ha hecho mejorar un poco son unas pastillas naturales oliovita de espino amarillo que hace que la cicatriz de la última operación esté más elástica porque tb tengo el
Problema de falta de elasticidad por culpa de la cicatriz.
No se que hacer.
Crees que con pilates podrías mejorar? , ya que esto es un sufrimiento constante tanto que me da pánico como dices en este artículo ir al servicio. Puedes darme algún consejo para saber que hacer y poder salir de este agujero negro? Porque si no es así la única alternativa que veo es el suicidio. Gracias y un saludo
Vaya Marta, no me extraña que la estés pasando fatal.
Es probable que la disinergia defecatoria sea el punto común de todos tus males y, aunque necesita de esfuerzo y constancia, por lo general mejora con la fisioterapia del suelo pélvico. De hecho, es el único tratamiento que existe y mucho mejor que las clases de pilates.
Busca una segunda opinión con otra fisioterapeuta si no has logrado avanzar con lo que has hecho hasta ahora.
Mucho ánimo.
¡Hola, Karina!
Me he leído todos los links del artículo y ¡por fin! he puesto nombre a lo que me pasa: «disinergia defecatoria», el tapón, el estrés, el bruxismo, etc. NUNCA había leído un artículo en el que se explicara tan bien todo lo que me pasa. ¡Vale! ¿y ahora qué?
¿Voy donde mi médica -autodiagnosticándome- y le digo lo que tengo? Con mucha suerte me mandará al especialista de digestivo … (ya estuve durante años y era como ir al confesionario, pruebas rutinarias y ya). Es verdad, que los únicos eficaces me han parecido los cirujanos.
¿Qué hago?
Hola Inma,
Me alegro que te haya ayudado el artículo y veas luz al final del túnel. En tu caso creo que lo mejor es pedir ayuda a un cirujano que se especialice en coloproctología y suelo pélvico, porque lo ideal sería diagnosticar la disinergia de manera objetiva (existen otras causas de defecación obstructiva que habría que descartar). Hay pruebas especiales para ello (no la típica colonoscopia), y las explico en mi libro por si te interesan.
Hola Karina.
Te pongo en antecedentes. Me compre tu libro, que dicho sea de paso me ha ayudado muchísimo, por mi madre y su estreñimiento. Mi madre tiene 90 años, ha trabajado toda su vida en un pequeño comercio, aguantado las ganas de defecar, tres partos, pro lapso de vejiga operado que no fue bien. Actualmente tiene una discapacidad de movilidad del 80%. Medicación para el dolor, parches de morfina y toda la vida tomando laxantes de todo tipo, ahora está con hierbas que contienen sen y sobres de Casenlax. Como verás no tiene desperdicio. Justamente hoy lleva tres días sin defecar y me ha dicho que siente como si se le cerrara el ano, que no se puede meter el dedo. Me cuesta mucho moverla por su problema de movilidad. Por lo que te sigo y he leído podría ser una disinergia obstructiva. Te agradecería muchísimo que me dijeras una pautas por donde empezar teniendo en cuenta la fragilidad y poco movilidad que tiene.
Milagros, es difícil dar pautas específicas para un caso tan concreto como el que me cuentas sin conocer todos los detalles. Las pautas generales sobre cómo mejorar la defecación y la relajación del suelo pélvico las tienes en el mini-libro y más extensas en el libro Tripas en Acción. Mucho ánimo
Hola, tengo desde hace 4 meses problema de hemorroides, no me había pasado nunca, tuve una infección estomacal y estuve una semana con diarrea, muy fuerte cuando me recuperé entré a una dieta desinflamatoria y ejercicios para sus lo pélvico pues ya tenía muchas urgencias, mejore muchas cosas incluyendo reflujo de casi 2 años pero el cambio me estriñó, la combinación de esa diarrea más el estreñimiento me provocaron esto de las hemorroides ya Probe pomadas pero al leer este artículo tengo duda si se traté de esa disfunción de la que habla aquí ya sea por los ejercicios de spelvico (no son Kegel – hasta donde se esos son los q pueden provocar prolapso— son PLM) o el problema de hemorroides por pasar se diarrea fuerte a estriñida o sea este tema ¿Podría darme una opinión? Gracias de antemano 🙏
Tanto el estreñimiento como la diarrea son factores de riesgo para tener enfermedad hemorroidal, sobre todo en el contexto de una disfunción defecatoria como la que cuento en este artículo. Sin embargo, este tipo de disfunción no aparece por hacer o no ejercicios del suelo pélvico. Si hubiese una sospecha de que el problema tenga que ver con el suelo pélvico, lo más recomendable sería hacer una buena valoración funcional junto con una manometría anorrectal de alta resolución
Gracias por tu blog, hace dos años me diagnosticaron disinergia defecatoria y tránsito lento, desde que nací tengo estreñimiento, (tengo 53 años)desde ese momento he hecho sesiones de terapia de piso pélvico, pero aún no logro coordinar. Uso enemas para lograr evacuar. No se qué otras alternativas tengo. Gracias por tu atención. Vivo en Colombia
Me alegro que hayas conseguido un diagnóstico, esa es casi la parte más difícil. El tratamiento para la disinergia es la fisioterapia del suelo pélvico, aunque en mi experiencia no todas las fisioterapeutas tienen tanta experiencia con este tipo de problemas. Lo ideal que busques a alguien que tenga formación o interés especial en la coloproctología.
En función del caso, y los resultados de pruebas funcionales si hace falta, hay evidencia que las infiltraciones con toxina botulínica podrían ayudar, siempre dentro de un programa de rehabilitación del suelo pélvico acorde.
Gracias por leerme.
Hola Karina, soy un señor de 70 años, voy todos los días a cagar pero desde hace tiempo no me entran ganas ,así que voy de manera mecánica últimamente bastante estreñido , aunque voy a diario algunos días es una bola muy dura es esto normal
No, que el estreñimiento sea frecuente no quiere decir que sea normal.