Proctalgia fugax: qué son esos espasmos rectales que asustan pero no son graves

Si alguna vez has sentido un dolor súbito, intenso y punzante en el recto que aparece sin avisar y desaparece en muy poco tiempo, puede que hayas experimentado un episodio de proctalgia fugax. Es algo que asusta mucho —sobre todo la primera vez— pero que, en la gran mayoría de los casos, no indica nada grave.

Este tipo de espasmo rectal es más frecuente de lo que parece: se estima que le ocurre entre un 8-18% de las personas lo experimentarán en algún momento de su vida (Jeyarajah, 2010), aunque pocos lo cuentan, a veces por vergüenza o porque temen que pueda ser algo serio.

A veces ocurre en mitad de la noche, al sentarte mucho tiempo, después de las relaciones sexuales… aunque normalmente te pilla por sorpresa. No suele durar más de 20 o 30 segundos, pero es tan intenso que puede hacer pensar que hay algo grave detrás. Y eso genera más angustia que el propio síntoma.

En este artículo te explico qué es la proctalgia fugax, por qué ocurre, qué se puede hacer si te pasa y cuándo conviene consultar. Porque aunque suele ser un cuadro benigno, entenderlo ayuda a vivirlo con menos miedo.

¿Qué son los espasmos rectales?

Los espasmos rectales son contracciones musculares breves e involuntarias en el canal anal o en el recto. No avisan, no tienen una causa aparente inmediata y pueden generar mucho desconcierto. La mayoría de las personas los describen como un calambre muy doloroso que aparece de repente y desaparece igual de rápido.

Se conocen médicamente como proctalgia fugax, que significa literalmente «dolor rectal fugaz o pasajero». Y aunque el nombre impone, en realidad se trata de un cuadro benigno y autolimitado, sin relación con enfermedades graves.

Definición de proctalgia fugax

La proctalgia fugax es una forma de dolor rectal funcional. Esto significa que el dolor no está causado por una lesión, inflamación o tumor, sino por una alteración en el funcionamiento normal de los músculos del suelo pélvico o el esfínter anal interno.

Te sonará lo de los trastornos funcionales gastrointestinales por el síndrome de intestino irritable, en el que hay muchos síntomas (y muy molestos) pero no se puede ver en las pruebas de imagen. La proctalgia fugax está dentro del mismo tipo de trastornos, antes llamados funcionales y ahora denominados del eje intestino-cerebro. Por lo tanto, está incluido dentro los criterios diagnósticos Roma IV.

Características y duración de los espasmos en el recto

Duración corta y brusca del dolor rectal en la proctalgia fugaz: cronómetro como referencia

Lo más habitual es que el espasmo dure entre unos segundos y, como mucho, minutos (episodios de hasta 15 minutos son los descritos de media en series prospectivas; los de 20–30 minutos son menos frecuentes). Puede aparecer sin motivo claro, tanto de noche como de día, y no siempre se repite. Algunas personas lo tienen una vez en la vida; otras, varias veces al año: la frecuencia es muy variable.

Lo que no varía es el sitio donde se siente el dolor: los pacientes lo describen siempre en la misma localización, aunque no siempre sea fácil describirla con palabras.

Entre los episodios la vida trascurre con normalidad, sin ningún tipo de secuela o dolor residual. Así que, cuando acuden a su médico, no hay ni rastro de ese espasmo y la exploración física es completamente normal. Esto, para un profesional sanitario poco actualizado en estos temas, puede significar que menosprecie los síntomas o diga que «todo está en tu cabeza».

El dolor suele ser agudo, punzante, profundo, como si algo se clavara desde dentro. Una puñalada en el recto. No hay sangrado, no hay bultos, no hay fiebre. Y aunque puede dar miedo, no es un síntoma de alarma en sí mismo, pero vale la pena consultarlo.

Causas y factores desencadenantes

La causa exacta de la proctalgia fugax no está del todo clara. No hay una lesión identificable ni una patología de base obligatoria.

Lo que sí sabemos es que en muchos casos se relaciona con espasmos del esfínter anal interno y, en menor medida, con hipertonía del suelo pélvico. También se han descrito aumentos transitorios de la presión anal durante los episodios.

Aunque no haya una causa clara, se han visto que hay factores que pueden favorecer su aparición o su repetición en ciertas personas.

Estrés y tensión

Estrés y tensión acumulada pueden desencadenar la proctalgia fugax

El estrés, la ansiedad o la acumulación de tensión en la musculatura del suelo pélvico pueden desencadenar estos episodios. Al igual que apretamos la mandíbula con el bruxismo, algunas personas acumulan tensión en el ano o el recto, incluso sin darse cuenta. ¿Sabías que el bruxismo podría estar relacionado con la tensión en el suelo pélvico?

Factores psicológicos y personalidad

En las series clínicas se han descrito pacientes perfeccionistas, ansiosos y con hipocondría. Pero ojo: correlación no significa causalidad.

También influye el control excesivo sobre los hábitos defecatorios o el hecho de forzar la continencia, que mantienen activo el esfínter anal interno y pueden facilitar el espasmo puntual. Está bien tener consciencia sobre nuestra evacuación, pero no es bueno obsesionarse con nuestras tripas y su funcionamiento.

Lesiones o condiciones físicas

En algunos casos, los espasmos aparecen en personas con antecedentes de fisuras, hemorroides, cirugías anales o disfunción del suelo pélvico.

No es de extrañar que estos episodios dolorosos empiecen tras procedimientos para hemorroides (tan sencillos como una escleroterapia), en personas en las que no se ha evaluado correctamente su suelo pélvico antes de la intervención. Si te interesa, aquí te cuento cuándo (y cómo) operarse de hemorroides.

Excepcionalmente, se ha descrito una miopatía hereditaria del esfínter interno (engrosado y con presión de reposo elevada) con proctalgia fugax y estreñimiento en varias familias. No es lo habitual, pero explica por qué unos pocos pacientes tienen crisis más rebeldes.

Otros factores desencadentantes

Se ha relacionado la aparición de estos espasmos con situaciones tan variopintas como la menstruación, relaciones sexuales, masturbación, beber alcohol o estar sentados durante largos períodos de tiempo.

Esto no significa que todas las personas con estas condiciones tengan proctalgia fugax, pero sí puede explicar por qué algunas la desarrollan de forma más recurrente.

Síntomas asociados

La proctalgia fugax se caracteriza por un síntoma muy concreto y llamativo: un dolor rectal intenso y repentino. Suele aparecer sin previo aviso, alcanza su máxima intensidad en pocos segundos y desaparece por completo en minutos. No suele acompañarse de otros signos físicos visibles, pero sí puede generar mucha ansiedad, sobre todo la primera vez.

Dolor agudo

El dolor es profundo, punzante, como una puñalada en el ano o en el recto. A veces se irradia hacia los glúteos, la parte baja del abdomen o los genitales. Puede despertarte en mitad del sueño o interrumpir lo que estás haciendo, y su intensidad contrasta con su brevedad.

Sensación de calambres

Muchas personas lo describen como un calambre interno o espasmo muscular. No siempre está relacionado con ir al baño; a veces coincide después de defecar o con periodos de estrés. Al no dejar rastro en pruebas, es un cuadro fácil de pasar por alto si no se pregunta de forma dirigida.

Otros síntomas asociados

Se puede asociar en raras ocasiones a otros síntomas como náuseas, vómitos, sudoración o mareos. Hay incluso personas que se han llegado a desmayar durante el episodio de dolor intenso.

Mareos, sudoración o náuseas pueden asociarse al dolor en la proctalgia fugax

Al no dejar rastro físico ni alterar ninguna prueba médica, es un cuadro difícil de detectar si no se conoce. Pero cuando lo cuentas, quien lo ha vivido lo reconoce al instante. Y saber que no estás solo/a, que no eres la única persona a la que le pasa, ya alivia bastante.

Opciones de tratamiento y alivio

Como el episodio suele durar poco y se resuelve solo, en la mayoría de los casos no es necesario hacer nada más allá de tranquilizarse. De hecho, las guías clínicas recomiendan como enfoque principal explicar el carácter benigno del cuadro y ofrecer tranquilidad (Carrington, 2020).

El problema del tratamiento de la proctalgia fugax es que, en la mayoría de los casos, el dolor es de tan corta duración que, cuando quieres iniciar algo (por ejemplo, tomar un calmante), ya han desaparecido los síntomas.

Aun así, si los espasmos son muy frecuentes o prolongados, hay estrategias que pueden ayudar a reducir su impacto o a espaciar los episodios.

Intervenciones caseras

Cuando el espasmo aparece, lo más importante es no entrar en pánico. Saber que se trata de un cuadro benigno ayuda mucho. Algunas personas encuentran alivio inmediato con medidas como:

  • Aplicar calor local (por ejemplo, con baños de asiento, una manta eléctrica o una bolsa de agua templada en la zona perineal).
  • Hacer respiraciones diafragmáticas y relajar conscientemente el abdomen y el suelo pélvico (se necesita práctica o guía para aprender a hacerlo bien)
  • Moverse o cambiar de postura si el dolor apareció estando sentado o tumbado. Hay personas que le ayuda adoptar la posición de cuclillas o llevar las rodillas hacia el pecho. También se ha reportado mejoría con digitación anal en episodios seleccionados.
  • Hacer deposición o expulsar gases, incluso se ha reportado el uso de enemas para el alivio sintomático. Aquí el problema es que si tienes una mala coordinación al ir al baño(como en la disinergia defecatoria), puedes empeorar el espasmo.

Son pequeños gestos que pueden reducir la duración del dolor y rebajar el nivel de tensión general.

La posición de cuclillas puede aliviar el espasmo de la proctalgia fugax

Tratamientos médicos disponibles

En casos muy específicos —cuando los episodios son frecuentes y duran más de 20 minutos— se puede valorar el uso de fármacos que ayuden a relajar el músculo. Pero esto no es lo habitual y debe valorarse de forma individual.

Los tratamientos tópicos para la fisura anal (cuyo mecanismo es precisamente relajar el esfínter anal interno), han sido útiles en algunos casos aunque la evidencia es limitada.

De la misma forma, medicación oral como los bloqueadores de los canales de calcio se han descrito eficaces, aunque estos hallazgos no han sido corroborados en estudios controlados (Jeyarajah, 2010).

Clásicamente, el salbutamol inhalado (sí, el que se usa para el asma) se ha descrito como uno de los pocos tratamientos eficaces para la proctalgia fugax. Sin embargo, esto se ha concluido de ensayos clínicos pequeños y solo en aquellos en los que el dolor duraba más de 20 minutos.

Aunque la evidencia del uso de la fisioterapia del suelo pélvico es sobre todo en otros síndromes dolorosos crónicos del suelo pélvico (como en el síndrome del elevador del ano), no me queda duda de que puede mejorar mucho la aparición del cuadro en personas que tienen hipertonía de base o una disfunción del suelo pélvico como factor precipitante.

Se ha descrito que la inyección de toxina botulínica en el esfínter anal ha mejorado los síntomas en algunos pacientes, por el mismo principio que ocurre en el tratamiento de la fisura anal. Sin embargo, hacen falta estudios más robustos para incluirla en las guías de tratamiento de la proctalgia fugax.

Lo que no tiene mucho sentido es cortar parte del esfínter anal para prevenir el espasmo (como se haría en la cirugía de la fisura anal: esfinterotomía lateral interna). La excepción sería el rarísimo caso de que tuvieses una miopatía hipertrófica, que es una enfermedad hereditaria. Además, aunque lo tuvieses, la cirugía mejoraría el estreñimiento pero no el dolor (Carrington, 2020).

Consejos para prevenir episodios

No hay una fórmula mágica para evitar por completo los espasmos rectales, pero sí se pueden reducir su frecuencia e intensidad con algunos cambios en el estilo de vida. En consulta suelo insistir en lo mismo: más que tratar un episodio puntual, lo importante es modificar lo que está detrás del espasmo.

Consigue un diagnóstico

El diagnóstico es fundamental en la proctalgia fugax

Una de las pautas más importantes que recalcan las guías y revisiones es que la primera medida de manejo es explicar bien el diagnóstico a la persona.

Si lo piensas, tiene todo el sentido del mundo: saber que tu problema se trata de un «simple» espasmo muscular suele bastar para quitarte el estrés de no entender qué está pasando «ahí abajo».

Aunque es un diagnóstico clínico (no aparece en una analítica ni en una prueba de imagen), es importante descartar otras causas de dolor anorrectal que sí tienen tratamiento específico (por ejemplo, inflamación rectal, fisura o absceso anal).

Por eso, lo ideal no es el autodiagnóstico, sino acudir a un/a proctólogo/a con experiencia en trastornos funcionales anorrectales y del suelo pélvico.

Evita el estreñimiento

El estreñimiento es uno de los desencadenantes de los síntomas, aunque el dolor no tenga por qué estar relacionado con la defecación.

Por eso, entender el tipo de estreñimiento que tienes y tratarlo en consecuencia es uno de los primeros pasos que seguimos en la consulta. No todos los tipos de estreñimiento mejoran comiendo más frutas y haciendo más ejercicio.

Si es tu caso, te recomiendo que te descargues mi guía gratuita Entendiendo el Estreñimiento. Pero si no es suficiente, puedes profundizar en mi libro Tripas en Acción.

Mantén tu suelo pélvico en equilibrio

Vale que no hay ningún ensayo clínico aleatorizado específico sobre fisioterapia de suelo pélvico en el manejo de la proctalgia fugax; aun así, por fisiopatología y experiencia clínica, tiene sentido pensar que mejorar coordinación, movilidad y tono del suelo pélvico puede ayudar a prevenir episodios.

Teniendo en cuenta que en algunos estudios se ha descrito hipertonía de base, todo lo que ayude a recuperar el equilibrio del tono muscular podría ser útil.

Manejo del estrés

En muchos casos, el detonante del espasmo es la tensión acumulada. Por eso, todo lo que ayude a descargar estrés (desde caminar, respirar, hasta ir a terapia si lo necesitas) tiene efecto también sobre esta zona.

En muchos casos, el detonante es la tensión acumulada. Todo lo que descargue estrés (caminar, respirar, psicoterapia si la necesitas) ayuda también «ahí abajo». Añadir rutinas de relajación o movimiento consciente (yoga, estiramientos) puede disminuir la frecuencia en personas con tendencia a «poner el cuerpo en modo alerta».

Como ves, no hay una evidencia científica aplastante en la prevención de los episodios (de momento), pero estas son recomendaciones usando la experiencia clínica, la fisiopatología y el sentido común, después de años tratando a personas con este y otro tipo de problemas funcionales del suelo pélvico.

Aunque, como siempre, no hay remedios milagrosos.

¿Te ha pasado alguna vez y no sabes qué hacer?

Si has tenido algún episodio de dolor rectal repentino, intenso y breve, probablemente hayas vivido una proctalgia fugaz (aunque yo siga prefiriendo llamarla por su nombre greco-latino). No es grave, pero asusta. Y lo peor es que, al no dejar rastro, muchas veces ni siquiera sabes cómo explicarlo o a quién acudir.

En ProctoPelvis te podemos ayudar a entender qué está ocurriendo y descartar que haya algo más detrás. Y si el dolor es frecuente o interfiere con tu vida diaria, podemos valorar opciones reales para aliviarlo y prevenirlo.

No se trata de medicalizarlo todo, pero sí de entender bien lo que te pasa y tener herramientas para gestionarlo. Porque vivir con miedo no es una opción, y el cuerpo a veces solo necesita que lo escuchen bien.

Referencias bibliográficas

  1. Jeyarajah S, Chow A, Ziprin P, Tilney H, Purkayastha S. Proctalgia fugax: an evidence-based management pathway. Int J Colorectal Dis. 2010;25(9):1037-46. doi:10.1007/s00384-010-0984-8.
  2. Carrington EV, Popa S-L, Chiarioni G. Proctalgia syndromes: update in diagnosis and management. Curr Gastroenterol Rep. 2020;22:35. doi:10.1007/s11894-020-00768-0.
  3. Wald A, Bharucha AE, Limketkai B, Malcolm A, Remes-Troche JM, Whitehead WE, Zutshi M. ACG Clinical Guidelines: Management of Benign Anorectal Disorders. Am J Gastroenterol. 2021;116:1987-2008. doi:10.14309/ajg.0000000000001507.

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