Trabajar como proctóloga en Madrid no es una tarea fácil. Aunque es una ciudad con más de tres millones de habitantes, me atrevería a decir que más de 2.5 millones no tienen idea de qué se trata mi especialidad
Muchos desconocen que hay médicos especialistas dedicados a tratar no solo las hemorroides, sino también otros problemas anorrectales. Porque no todo son hemorroides.
No todo son hemorroides
Si te sangra, pica, duele, arde, incomoda, no se siente bien o simplemente te acuerdas de tu ano con frecuencia, aquí es donde encontrarás las soluciones y respuestas.
¿Qué es la proctología?
La proctología es la especialidad médica que se centra en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del recto y del ano. En teoría también incluiría los trastornos del compartimento posterior del suelo pélvico(ahí donde se encuentran el recto y el ano), pero la realidad es que solo una minoría de proctólogos tienen el conocimiento suficiente en los problemas del suelo pélvico.
Se habla de especialidad médica, pero en realidad somos los cirujanos generales y del aparato digestivo los que nos especializamos en proctología. Esto no quiere decir que todos los problemas que ocurren en el recto y el ano necesiten una cirugía, pero sí que es necesaria en ciertos casos.
Dra Karina Cuiñas en el quirófano de proctología en Madrid, aplicando técnicas de cirugía avanzadas. Fotografía: Loren Fotografía
Hasta los faraones contaban con un proctólogo
Es curioso que muchas personas hoy en día no sepan que existe la proctología cuando no se trata de una especialidad moderna. De hecho, su historia se remonta a los tiempos de los faraones en el Antiguo Egipto.
Los papiros médicos discuten extensamente los trastornos de la región anal y rectal, lo que nos hace pensar que tenían mucho interés en esa época en su compresión. El papiro de Chester Beatty, dedicado exclusivamente a las enfermedades anorrectales, y el papiro de Ebers, que contiene 33 párrafos sobre el mismo tema, son claros ejemplos. Incluso, cinco de los papiros de Hearst abordan este campo. De las 900 prescripciones médicas sobrevivientes, 81 están dirigidas hacia el tratamiento del ano.
Los egipcios establecieron la disciplina de la proctología, y su influencia perdura hasta hoy en esta especialidad. Los papiros registran una amplia gama de trastornos anorrectales: «ardor en el ano» (prurito anal), «pus en el ano» (abscesos), «dislocación de la parte posterior» (prolapso del recto), «vasos en la parte posterior» (hemorroides) y «una sensación de revoloteo en el ano» (hemorroides internas prolapsadas).
Así sería de importante la proctología para los faraones que, junto con sus tesoros y mascotas, eran enterrados junto con sus proctólogos personales en sus grandes pirámides funerarias.
Menos mal que esto ya no se estila.
Importancia de la proctología en la salud digestiva
No se trata solo de comodidad; se trata de salud. Las enfermedades anorrectales pueden afectar significativamente tu calidad de vida y, en algunos casos, señalar condiciones de salud más serias.
El primer paso es hablar de ellas: de lo que no se habla, no existe. Hay muchas personas sufriendo en silencio a tu alrededor, ¿eres tú uno de ellos?.
Empieza hablando con tu médico. Abordar estos problemas puede llevar a mejoras notables no solo físicamente, sino también emocional y socialmente.
Pero no te quedes ahí. Normalizar y hablar de estos problemas de salud puede hacer que alguien de tu alrededor también se anime a buscar ayuda y mejorar su calidad de vida.
La consulta de proctología
¿En qué consiste la consulta de proctología?
Una visita típica al proctólogo comienza con una conversación: se discuten los síntomas y el historial médico del paciente. Aunque seamos cirujanos, pasamos la mayoría de nuestro tiempo hablando con los pacientes, no operándolos.
En la consulta de proctología es fundamental tener una conversación sin tabúes. Fotografía: Loren Fotografía
Esta conversación inicial es crucial y requiere sinceridad para un diagnóstico preciso. Es fundamental que menciones todos tus síntomas, incluso aquellos que te parezcan irrelevantes o vergonzosos.
Sí, hablaremos de temas «escatológicos», porque precisamente los problemas del recto y el ano tienen mucha relación con la defecación. Necesitamos que hables sin tabúes y que nos cuentes todos los detalles para poder entender a fondo el problema.
Créeme, hablamos de cacas, pedos y culos todos los días con todos los pacientes. Nada de lo que nos cuentes nos sorprenderá.
¿Cómo se realiza la exploración en proctología?
Si alguna ventaja tiene la proctología, es que con un examen físico podemos acceder a la zona afectada. No ocurriría lo mismo si tenemos que revisar tu hígado, por ejemplo.
Entiendo que el área anal y rectal es una zona íntima, así que la exploración podría resultar incómoda. Por eso esta exploración se hace con la mayor intimidad y respeto.
Aún así, si no te sientes preparado para ello, lo podemos dejar para una siguiente visita. Es tu cuerpo, así que es tu decisión.
Sin embargo, el examen físico nos da mucha información muy útil para orientar el diagnóstico y el tratamiento. Te explico brevemente qué solemos hacer durante la exploración.
Lo primero es ver la parte externa del ano y sus alrededores. El aspecto de la piel perianal nos da muchas pistas sobre lo que ocurre: signos de irritación, dermatitis, fisuras, abscesos o hemorroides.
Luego haremos el examen rectal interno o tacto rectal. Suena peor de lo que es, y en general es bien tolerado por los pacientes a menos que tengan algo que les produce dolor como una fisura activa, absceso o hemorroide trombosada. En estos casos intentamos no hacer ningún tipo de exploración interna.
Te pediremos que te acuestes de lado en la camilla (normalmente del lado izquierdo, ya que la mayoría de proctólogos somos diestros y hacemos la exploración con esa mano). Eso sí, para poder examinar el ano tendremos que verlo primero!. Parece una obviedad, pero hay personas que con los nervios se les olvida que tienen que bajar algo la ropa para exponer la zona.
Una vez allí te pediremos que realices una serie de maniobras para confirmar cómo se mueven los músculos del suelo pélvico, que son la pieza clave para entender tus síntomas y enfocar el tratamiento.
¿Cuáles son las pruebas que se pueden realizar en la consulta de proctología?
Anoscopia o rectoscopia
Consiste en introducir un pequeño cilindro en el ano para ver qué ocurre dentro: inflamación de la mucosa, hemorroides, pólipos y hasta tumores.
Coloquialmente decimos que vamos a mirar con una pequeña cámara, pero en realidad lo vemos directamente con nuestros ojos.
Quizás moleste algo más que un tacto rectal, pero se tolera perfectamente. No es una colonoscopia, así que no se necesita ningún tipo de sedación o anestesia.
Manometría anorrectal
Esta prueba nos permite medir la fuerza de los esfínteres anales y el músculo puborrectal (parte del suelo pélvico), así como la sensibilidad del recto.
Además, con una manometría anorrectal de alta resolución, nos permite saber si existe un problema de descoordinación entre el ano y el suelo pélvico, lo que se conoce como disinergia defecatoria y es una causa de estreñimiento y de muchos problemas proctológicos.
Consiste en introducir un pequeño catéter (del tamaño de un cable del cargador del móvil), a través del ano y pedirte que realices una serie de movimientos de contracción, relajación y pujo defecatorio.
Nos aporta mucha información en el estudio de la incontinencia fecal, estreñimiento, fístulas y fisuras anales.
Manometría anorrectal de alta resolución para el diagnóstico de la disinergia defecatoria. Fuente: Herold, A., Lehur, P.-A., Matzel, K. E., & O’Connell, P. R. (2017). Coloproctology (2nd ed.). Springer Nature.
Ecografía endoanal
Es la mejor técnica de diagnóstico para ver los esfínteres anales, y todo lo que ocurra a su alrededor. No tiene radiación, no necesita preparación previa, es muy bien tolerado y puedes ver los resultados de forma inmediata en la consulta.
Es muy útil para valorar desgarros después del parto, que con frecuencia pasan desapercibidos o están mal diagnosticados.
También nos ayuda para el estudio del dolor anorrectal, ya que hay causas como los abscesos entre los músculos de los esfínteres o en localizaciones más profundas, que causan dolor y que son difíciles de ver en la exploración física.
Nos ayuda mucho en el estudio y manejo de las fístulas anales. Nos permite ver mejor el recorrido de la fístula a través de los esfínteres para poder planear el tratamiento más adecuado para cada caso.
Ecografía dinámica del suelo pélvico
Es una prueba que nos permite ver en tiempo real cómo se relacionan los órganos y músculos del suelo pélvico.
Tiene la ventaja de que no produce radiación, es mucho más cómoda que técnicas como la videodefecografía o la defecorresonancia y puedes ver en tiempo real lo que ocurre en tu suelo pélvico en la comodidad de la consulta.
Nos ayuda en el estudio del estreñimiento, la incontinencia (fecal y urinaria) y los prolapsos (a través de la vagina o el ano).
Ecografía transperineal del suelo pélvico. Fuente: BK Medical
Cómo prepararse para ir a la consulta de proctología
Existe una preparación que es imprescindible. Fundamental. Importantísima.
No, no se trata de hacer una dieta especial. Tampoco hay que colocarse enemas. Mucho menos hay que lavar el ano hasta sacarle brillo.
La preparación que tienes que tener antes de la consulta de proctología es haber pensado en tus síntomas. Reflexionar cuándo empezaron, por qué crees que te ocurre y con qué lo relacionas.
Hacer una línea temporal para que el proctólogo pueda entender tu historia. Recuerda que tú conoces bien lo que te pasa, pero tu médico es la primera vez que lo escucha.
Entre mejor cuentes tu historia, de forma más ordenada y que se entienda bien el problema principal que más te preocupa, más podrás sacarle partido a la consulta.
Recuerda que el tiempo es limitado, así que aprovéchalo al máximo yendo al grano.
Y, como es una pregunta muy habitual, lo repito: no necesitas limpiarte por dentro porque, en condiciones normales, el recto está vacío. Las heces esperan en la «sala de espera » que es el sigma. Si quieres saber más sobre cómo funciona el aparato digestivo y cómo ocurre la defecación, te recomiendo leer mi libro Tripas en Acción, donde te lo cuento con lujo de detalles.
No hay que hacer ningún tipo de limpieza especial antes de ir a la consulta. Con haberse duchado es suficiente.
Cómo elegir a un buen proctólogo
Puede que inicialmente nos dejemos guiar por su currículum, sus años de experiencia o la ubicación de su clínica. Desde luego son puntos a tener en cuenta.
Pero para mí lo más importante para elegir buen proctólogo (o un buen médico, o cualquier persona que nos intente solucionar cualquier otro problema) es saber escuchar y tener empatía.
Un problema de hemorroides puede que solo sea la punta del iceberg. Debajo de la superficie se suelen ocultar muchas más cosas que tenemos que solucionar antes de lo más evidente. Solo entendiendo bien los síntomas y la historia que tienes que contar se llega a la raíz del problema.
Creo que es fundamental tener un conocimiento profundo de la patología del suelo pélvico y su tratamiento, ya que suelen estar íntimamente relacionados (tan íntimamente que el recto y el ano atraviesan el suelo pélvico).
Por otro lado, el proctólogo debería generar confianza. No solo se trata de una exploración en una zona íntima, sino que estarás poniendo tu salud en sus manos.
Y por último, pero no menos importante, debería explicarte bien los términos complejos y planear contigo los siguientes pasos del tratamiento. De nada sirve hablarte con jerga médica o decir palabras grandilocuentes si sales de ahí más confundido de cuando entraste.
Además, los problemas proctológicos no suelen ser de vida o muerte. El tratamiento debe ser una decisión conjunta y ajustarse a tus expectativas y estilo de vida.
Red flags en la consulta de proctología
Dicho lo del apartado anterior, te voy a dejar una lista de cosas que creo que deben hacerte sospechar y huir cuanto antes de la consulta de proctología. Lo que hoy en día se llaman «red flags » (banderas rojas) que te advierten de que no estás en el sitio correcto.
Tómatelo con humor, que es en el tono en que la he escrito. Aunque, quizás haya alguna que otra cosa que sea cierta…
No te mira a la cara cuando entras en la consulta
No se presenta en la primera visita
No utiliza guantes para la exploración
El lubricante brilla por su ausencia
No se lava las manos (sobre todo si no usa guantes)
Tiene las uñas inusualmente largas
Te explora en la posición genu-pectoral (que es el término fino para decir «a cuatro patas» )
No te explica en qué consiste la exploración ni te pide tu consentimiento para hacerla (es SU consulta pero es TU cuerpo)
Te manda un tratamiento que no te explica
Es paternalista
No te hace partícipe de las decisiones
Te impone su criterio y su opinión sin tomar en consideración la tuya
Estas son mis «banderas rojas», aplicables para cualquier consulta médica. ¿Cuáles son las tuyas?
Enfermedades y Tratamientos Comunes en Proctología
En un sitio tan pequeño como el recto y el ano, existen una gran variedad de problemas. Aquí solo voy a enumerar algunos de los más frecuentes que nos encontramos en la consulta.
Hemorroides
Las hemorroides son probablemente la condición más conocida dentro de la proctología. Aunque no todo son hemorroides, a veces sí que son las culpables de síntomas como picor, sangrado y a veces un prolapso visible.
Las hemorroides no causan dolor salvo que estén complicadas, sobre todo en el caso de la trombosis hemorroidal.
Prolapso hemorroidal. Fuente: Herold, A., Lehur, P.-A., Matzel, K. E., & O’Connell, P. R. (2017). Coloproctology (2nd ed.). Springer Nature.
Opciones de Tratamiento Convencionales y Avanzados para las hemorroides
El tratamiento puede ser tan simple como cambios dietéticos o tan avanzado como cirugías láser, dependiendo de la persona, los síntomas y el tipo de hemorroides.
Para los grados iniciales de enfermedad hemorroidal, podemos mejorar los síntomas mejorando los hábitos y técnica defecatoria. Un buen comienzo es leer y aplicar las estrategias de este mini-libro gratuito Entendiendo el Estreñimiento.
Una vez que ya las hemorroides están prolapsadas (es decir, se salen de su sitio habitual dentro del ano), la única manera de devolverlas a su sitio es con una intervención. La buena noticia es que hoy en día existen técnicas quirúrgicas para eliminarlas sin (casi) dolor.
Fisuras Anales
Las fisuras son pequeñas heridas en la parte final del ano, generalmente causadas por heces duras o un esfuerzo defecatorio excesivo. Causan dolor intenso y sangrado durante y después de la defecación.
Así que, si te duele el ano, lo más probable es que se trate de una fisura anal, no una hemorroide.
Fisura anal. Fuente: Herold, A., Lehur, P.-A., Matzel, K. E., & O’Connell, P. R. (2017). Coloproctology (2nd ed.). Springer Nature.
A veces cuesta que se cicatricen porque el dolor genera una contracción en el esfínter anal que impide que llegue bien la sangre a la zona, por lo que se mantiene la herida abierta generando un círculo vicioso.
Si tienes fisuras de repetición, habría que descartar que exista un problema de base en el suelo pélvico. Aquí te explico cómo el suelo pélvico puede ser el culpable.
Tratamiento de las fisuras anales
El tratamiento consiste en romper el círculo vicioso ayudando a relajar el esfínter. Se puede intentar inicialmente con baños de asiento con agua templada (aquí te explico por qué es mejor caliente que fría) y mejorando la consistencia de las heces (la mayoría de veces con laxantes).
El siguiente paso sería añadir pomadas especiales con medicamentos (diltiazem o nitroglicerina), que ayudan a relajar el esfínter anal para promover la cicatrización de la fisura. El uso de cremas hemorroidales en este caso sería contraproducente, ya que la mayoría contiene corticoides que dificultan la cicatrización.
Si esto no fuese suficiente, se podría intentar las inyecciones de botox en el esfínter anal, que ayuda a relajarlo de forma más prolongada para darle tiempo a cicatrizar la fisura.
En muchas ocasiones, debemos re-entrenar el suelo pélvico para tratar el problema de base que originó la fisura, por lo que contamos con la ayuda de fisioterapeutas del suelo pélvico.
Está descrito el uso de la cirugía en casos resistentes al tratamiento, que consistiría en cortar fibras del esfínter anal interno para conseguir una relajación artificial y permanente. No hago hincapié en este procedimiento porque yo estoy en contra de la cirugía para el tratamiento de las fisuras anales porque, en la mayoría de los casos, no soluciona el problema de base.
Fístulas anales
Aunque el nombre puede dar a confusión entre fisura y fístula, la fístula anal o perianal es un pequeño túnel que comunica el interior del ano con la piel de alrededor.
Una de las teorías de por qué se producen es debido a la infección de unas glándulas que están en el ano, que buscan drenar hacia la piel perianal, atravesando los esfínteres anales. Es frecuente que se inicien como un absceso perianal que no termina de cicatrizar del todo.
Normalmente son visibles en una exploración física, pero solemos requerir pruebas de imagen como la ecografía endoanal o resonancia magnética para evaluar a qué altura cruzan los esfínteres anales y así poder adaptar el tratamiento.
Opciones de Tratamiento para las fístulas anales
El único tratamiento posible es la cirugía. Dicho esto, hay muchos tipos de cirugía que van desde menos a más agresivas. En función del tipo de fístula, la persona y sus expectativas, ofreceremos un tipo de cirugía u otro, haciendo un balance entre la posibilidad de curación de cada técnica y el riesgo de incontinencia fecal. Más adelante te cuento algunas de las técnicas más modernas para su tratamiento.
Fístula anal con seton. Fuente: Herold, A., Lehur, P.-A., Matzel, K. E., & O’Connell, P. R. (2017). Coloproctology (2nd ed.). Springer Nature.
Picor anal (Prurito anal)
El prurito anal, comúnmente conocido como picor anal, es una condición que se sufre en silencio.
Aunque en muchas ocasiones es por un problema de la piel (y por lo tanto perteneciente a la especialidad de dermatología), lo vemos de entrada los proctólogos porque puede estar causado por problemas como hemorroides, fisuras, fístulas, incontinencia anal o estreñimiento.
Una de las causas que encontramos con bastante frecuencia es la dermatitis secundaria al excesivo uso de cremas hemorroidales y toallitas húmedas.
Tanto el exceso como el defecto de higiene perianal también puede causarlo. De ahí a que es contraproducente pasarte horas lavando la zona con jabones agresivos intentando sacarle brillo.
La lista de causas es bastante extensa. Así que el tratamiento a veces resulta un reto, porque su éxito depende de que encontremos la causa subyacente. Existen unas medidas básicas generales que le recomendamos a los pacientes que incluyen recomendaciones sobre la higiene, evitar los irritantes y usar alguna crema barrera para regenerar y proteger la piel.
Como curiosidad, la capsaicina (el ingrediente principal de las variedades de pimientos picantes) se puede usar para el tratamiento de prurito anal en ciertos casos. Aunque parezca contradictorio (ya que se dice que los picantes exacerban el picor anal), su uso tópico aunque inicialmente produce ardor, puede llegar a desensibilizar las terminaciones nerviosas y reducir la sensación de picor.
Ya tienes una anécdota que contar la próxima vez que disfrutes de unos pimientos de padrón o unos chiles. De nada.
Condilomas (Verrugas Anales)
Las verrugas anales o condilomas son lesiones benignas causadas por tipos específicos de virus del papiloma humano (VPH).
Los VPH son un grupo de más de 100 virus, y son la infección de transmisión sexual más frecuente. Se calcula que entre un 50 y 80% de las personas sexualmente activas padecerán una infección por VPH en algún momento de su vida.
Son unas lesiones muy características, y se suelen ver a simple vista las que se encuentran en la piel perianal.
Tratamiento de los condilomas anales
El tratamiento de los condilomas anales varía dependiendo de la extensión de las lesiones. Se puede hacer tratamiento tópico con cremas con medicamentos (como la podfilina o imiquimod) que se aplican sobre las verrugas, la fulguración con láser, la crioterapia o la extirpación quirúrgica.
Sin embargo, como el ano es una zona tan sensible, los tratamientos en la consulta no son bien tolerados, así que en muchos casos de lesiones múltiples o grandes, se opta por una cirugía ambulatoria.
Es importante tratar estas lesiones para evitar complicaciones y el riesgo de transmisión del VPH. Además, la vacunación contra el VPH es una medida preventiva efectiva que puede disminuir la incidencia de estas lesiones.
Sinus o quiste Pilonidal
Aunque técnicamente no es un problema del recto o el ano, por su posible cercanía con este último, se incluye en las patologías que se tratan desde la proctología.
Se trata de un quiste que se forma en la parte final de la espalda (o parte superior de los glúteos). Una de las teorías de su formación es porque penetran pelos en la piel provocando una reacción inflamatoria. No se trata de un pelo que sale enquistado, sino un pelo de fuera de la zona, que se mete dentro de la piel y forma una cavidad. El nombre de pilonidal viene de «pelos » porque solemos encontrarlos dentro de esa cavidad.
Es más común que ocurra en hombres jóvenes y sedentarios, ya que también existe la teoría que el traumatismo continuo en la zona del coxis y sacro puede contribuir a su formación.
Sinus pilonidal. Fuente: Herold, A., Lehur, P.-A., Matzel, K. E., & O’Connell, P. R. (2017). Coloproctology (2nd ed.). Springer Nature.
Opciones de Tratamiento para el sinus pilonidal
El único tratamiento para eliminarlo por completo es la cirugía. No existen cremas milagrosas que lo hagan desaparecer.
Dicho esto, según el tamaño de la cavidad y su trayecto, se pueden valorar intervenciones menos invasivas para su tratamiento como la cirugía láser.
En el caso de que se acumule pus en la cavidad y se forme un absceso, se requerirá como primer paso drenarlo quirúrgicamente, para posteriormente plantear una cirugía definitiva.
¿La depilación láser es recomendable para el sinus o quiste pilonidal?
Depende. Si se ha realizado un drenaje de un absceso pilonidal o se ha hecho un tratamiento mínimamente invasivo como la cirugía láser, sí que se recomienda la depilación de la zona baja de la espalda y glúteos. En este caso se puede usar las cremas depilatorias, el láser o la cuchilla.
Sin embargo, si se ha hecho una cirugía «tradicional» (las cirugías clásicas donde se extirpa el tejido y se cierra o se deja abierta la herida), existe evidencia de que intentar eliminar el vello de la zona puede aumentar el riesgo de recurrencia.
Y si no te has hecho ninguna intervención y tienes un sinus que no te da síntomas, no sabemos si es bueno o malo depilarse. Así que lo dejaremos a tu elección.
Patologías del Suelo Pélvico
Los problemas del suelo pélvico son parte de la especialidad de proctología. Fotografía: Loren Fotografía
Para mí será muy difícil resumir todo lo que incluye la disfunción del suelo pélvico en unas cuantas líneas, pero voy a intentarlo.
La disfunción del suelo pélvico puede ocurrir tanto por debilidad de los tejidos (como en el caso de la incontinencia fecal/urinaria y el prolapso) como por la contracción excesiva de los mismos (que da lugar por ejemplo al dolor a cualquier nivel de la pelvis y la dificultad defecatoria). También puede haber una mezcla de ambas condiciones.
Aunque las mujeres tenemos un mayor riesgo de padecer problemas en el suelo pélvico por el parto o tras la menopausia, los hombres también tienen suelo pélvico y también les puede causar problemas.
Con mucha frecuencia los problemas del suelo pélvico se asocian entre sí (por ejemplo la incontinencia urinaria y fecal) y pueden producir otros problemas proctológicos como las hemorroides o fisuras anales. De ahí la importancia que los proctólogos estemos bien formados en el estudio y tratamiento de las patologías del suelo pélvico.
¿Cómo saber si tengo problemas en el suelo pélvico?
Los síntomas más comunes son los escapes de orina o de heces (incluso gases), sensación de pesadez en la vagina o en la pelvis, sensación de bulto vaginal, dificultades para vaciar la vejiga, sensación o infecciones urinarias continuas, dolor a nivel de la vejiga/vagina/recto/ano, dificultad para defecar o estreñimiento de salida, problemas hemorroidales o fisuras anales de repetición, por mencionar algunos.
Los tratamientos varían desde terapias de rehabilitación física hasta procedimientos quirúrgicos avanzados que pueden mejorar significativamente la calidad de vida.
¿Cómo se diagnostican los problemas del suelo pélvico?
Lo más importante en el tratamiento de la disfunción del suelo pélvico es un correcto diagnóstico. Y esta es quizás la parte más difícil.
Es muy importante entender y estudiar los tres compartimentos del suelo pélvico (el de la vejiga, la vagina y el recto/ano) en su conjunto y de forma dinámica, para entender cómo se relacionan unos órganos con los otros. De nada sirve tratar un prolapso vaginal y empeorar un problema de estreñimiento.
Una de mis herramientas favoritas para su estudio es la ecografía dinámica del suelo pélvico, que es una herramienta que nos permite estudiar a tiempo real tanto los músculos como los órganos del suelo pélvico y cómo se relacionan unos con otros.
¿Cuáles son los tratamientos disponibles para los problemas del suelo pélvico?
Hay muchos tipos de tratamientos diferentes en función del tipo de problema. Pero tranquilidad, aunque seamos cirujanos, solo el 10% de los pacientes que vienen a una consulta del suelo pélvico necesitan cirugía (lo sé porque yo misma he recogido y analizado los datos).
La gran mayoría de estos problemas se tratan con fisioterapia del suelo pélvico. Pero no, esto no significa hacer ejercicios de Kegel en casa. Se trata de entender cuál es el problema, para poder adaptar el tratamiento de forma personalizada.
Y si me preguntas, antes de invertir en artilugios vibradores o bolas chinas, invertiría en unas cuantas sesiones con una fisioterapeuta especializada en el suelo pélvico. Será mucho más efectivo y mucho más rentable.
Tecnologías Avanzadas en Proctología
Por suerte la proctología ha avanzado mucho desde el antiguo Egipto. Contamos con mejores herramientas de diagnóstico, así como mejores técnicas para el tratamiento.
Pero, lo que es más importante, lo que entendemos sobre los problemas proctológicos y su relación con los órganos vecinos en la pelvis así como con los músculos del suelo pélvico, está a años luz de lo que sabíamos en la antigüedad.
A continuación te cuento algunos de estos avances.
Diagnóstico y Herramientas de Imagen en proctología
Aunque el recto y el ano son órganos bastante accesibles, las técnicas de imagen nos permiten diagnosticar con mucha más claridad su patología.
La posibilidad de hacer ecografías de la zona ha revolucionado la capacidad de diagnóstico en proctología, ofreciendo una visión detallada y en tiempo real, sin necesidad de hacer otros procedimientos más invasivos o incómodos para los pacientes.
Tienen la ventaja de que se pueden hacer en la consulta, y con los avances en su resolución, nos permiten ver con mucha más claridad las estructuras.
Tratamientos Innovadores
Dra Karina Cuiñas en el quirófano de proctología en Madrid. Fotografía: Loren Fotografía
Uso del Láser en proctología (LHP, FILAC, SILAC)
Uno de los grandes avances en la cirugía proctológica es el uso del láser. Es una alternativa mínimamente invasiva que nos ayuda a mejorar uno de los grandes caballos de batalla de la cirugía anorrectal: el dolor postoperatorio.
La técnica LHP (Laser Hemorrhodoiplasty o hemorroidoplastia láser) se usa para el tratamiento de las enfermedad hemorroidal. A través de unas incisiones milimétricas se puede reducir el volumen hemorroidal y su prolapso, sin necesidad de extirpar el tejido y sin dejar grandes heridas abiertas, como en la cirugía tradicional. De esta forma, se preserva la mucosa anorrectal que es fundamental para la sensibilidad rectal y la continencia fecal.
También se puede utilizar el láser en el cierre de las fístulas anales. En la técnica FILAC (Fistula Laser Closure), el láser se aplica dentro del trayecto fistuloso para sellarlo sin dañar el tejido de alrededor como son los esfínteres anales. Por lo tanto permite cicatrizar las fístulas sin riesgo de generar incontinencia.
En el caso de la técnica SILAC (Sinus Laser-Assisted Closure), la misma tecnología láser nos sirve para sellar la cavidad y el trayecto del sinus, proporcionando una recuperación rápida y poco dolorosa, a la vez que reducimos el riesgo de recurrencia.
Endoscopia para el tratamiento de las fístulas anales (VAAFT y EPSIT)
¿Se puede meter una cámara en una fístula? Sí, se puede. El hecho de poder visualizar directamente las fístulas anales desde su interior (con un fistuloscopio), nos permite un mejor diagnóstico con un mínimo daño a los tejidos circundantes, preservando la función del esfínter anal y, por lo tanto, de la continencia. La técnica VAAFT (Video-Assisted Anal Fistula Treatment) es especialmente útil para las fístulas complejas y recurrentes.
Dra Karina Cuiñas usando la técnica VAAFT para el tratamiento de las fístulas anales. Fotografía: Loren Fotografía
También podemos adaptar esta tecnología mínimamente invasiva para el tratamiento del sinus pilonidal, utilizando este endoscopio tan fino para limpiar y cerrar la cavidad del quiste y la fístula desde dentro. Esto se conoce como técnica EPSiT (Endoscopic Pilonidal Sinus Treatment). Además, nos permite tratar de forma poco invasiva sinus que son algo más grandes y complejos para tratar con la tecnología láser.
De más está decir que la recuperación es muy rápida y mucho menos dolorosa que la cirugía tradicional.
Tratamientos biológicos en proctología (plasma rico en factores de crecimiento)
La proctología se suma a la ola del uso del tratamiento biológicos y la medicina regenerativa. El uso de plasma rico en factores de crecimiento (también llamado plasma rico en plaquetas o PRP) ayuda a acelerar la cicatrización y regeneración de los tejidos, lo que resulta muy útil para el tratamiento de las fístulas anales.
Usando la propia sangre del paciente, se obtiene un cóctel de plaquetas y factores de crecimiento que reducen la inflamación, mejoran la curación de los tejidos y reducen el dolor postoperatorio.
Prevención y Cuidados en Proctología
Seguro que ahora estarás pensando: «Todo esto suena muy bien, pero yo lo que quiero es evitar tener que pasar por la consulta y mucho menos por la cirugía ».
Si este es tu caso, mejor sigue leyendo.
Prevención de Enfermedades Ano-Rectales
Seamos sinceros en esto. Hay enfermedades proctológicas que vas a poder prevenir, y hay otras en las que vas a tener poca influencia. En cualquier caso, no tiene sentido mirar para atrás y castigarse.
Lo mejor es mirar hacia adelante y empezar a cambiar nuestros hábitos para prevenir futuros problemas. Hoy es un buen día para empezar a poner en práctica lo que te cuento a continuación.
¿Cómo prevenir los problemas proctológicos?
Te voy a desvelar el gran secreto. Se pueden prevenir muchos de los problemas proctológicos y del suelo pélvico, incluyendo las hemorroides, fisuras anales, prolapsos e incontinencia.
Mejorando solo una cosa en tu vida, puedes ahorrarle mucho sufrimiento a tu yo futuro.
La mejor inversión para tu salud proctológica es evitar el estreñimiento.
La mejor inversión para tu salud proctológica es evitar el estreñimiento.
Así de fácil y así de difícil a la vez. Porque mejorar el estreñimiento va mucho más allá de comer más fibra, beber más agua y hacer más ejercicio. Lo sé bien porque he escrito un mini-libro y un macro-libro para ayudar a entenderlo y a mejorarlo.
En el libro Tripas en Acción encontrarás muchas estrategias para aliviar el estreñimiento y prevenir los problemas proctológicos. Fotografía: Loren Fotografía
Sin embargo, existen personas que a pesar de tener un hábito defecatorio envidiable, se están sacando muchas papeletas para la rifa de sufrir problemas proctológicos. Me refiero a aquellos que piensan que el baño es una sala de lectura o de entretenimiento.
De hecho, la única pregunta que hago para saber si alguien se pasa mucho o poco tiempo en el baño es esta: ¿te llevas el móvil al baño? Deberías estar fuera de él antes del tiempo que te lleva desbloquear el móvil y ver el primer video de TikTok.
Llevarse el móvil al baño es conseguir papeletas para el sorteo de las hemorroides
Otra de mis preocupaciones frecuentes en proctología es el uso y abuso de las cremas hemorroidales. No solo no han demostrado su efectividad para tratar las hemorroides a largo plazo, sino que no siempre que se usan es para problemas hemorroidales.
En este artículo solo he mencionado una parte de todos los problemas que pueden ocurrir en el ano. ¿Estás seguro de que tus síntomas son por las hemorroides? Porque, de lo contrario, puede que estés empeorando el problema con las cremas.
Además, el uso de las cremas no solo es inadecuado e ineficiente, sino que hacen que tardes más en buscar un diagnóstico y solución definitiva a tus problemas.
Como puedes imaginarte, ninguna crema hemorroidal patrocina este contenido.
Importancia de las revisiones proctológicas
Tengo que darte una mala noticia. Aunque intentes cuidarte lo máximo posible y tengas una rutina defecatoria estable y satisfactoria, existe la posibilidad de que desarrolles algún problema proctológico.
En el caso de las mujeres, los partos y las hormonas juegan en nuestra contra.
Así que creo que es importante no ignorar los síntomas y detectar los problemas ano-rectales y del suelo pélvico antes de que vayan a más. Cuanto antes los detectemos, más simples y menos invasivos serán los tratamientos.
Un diagnóstico proctológico precoz puede ahorrarte una cirugía
Si tenemos las hemorroides totalmente fuera (grado IV) o una fisura anal crónica, quiere decir que podríamos haberlo solucionado antes.
Visitas regulares a un proctólogo pueden ayudar a detectar problemas antes de que se vuelvan serios, permitiendo tratamientos más simples y menos invasivos. La detección temprana es crucial para el tratamiento efectivo.
Cáncer Anal: Detección y Prevención
Sin ánimo de asustar a nadie, aunque la mayoría de problemas en proctología son benignos, también existe la posibilidad de desarrollar cáncer anal. Lo bueno es que es mucho menos común que otros tipos de cáncer (como el cáncer colorrectal), pero no deja de ser una enfermedad potencialmente grave, de ahí que sea importante crear conciencia sobre su existencia así como su prevención.
El principal factor de riesgo del cáncer anal es la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Otros factores de riesgo incluyen la inmunosupresión (como la infección por VIH), una mayor edad, historia de cáncer cervical, vulvar o vaginal y las prácticas sexuales. El sexo anal receptivo puede aumentar el riesgo de infecciones por VPH y, por lo tanto, de cáncer anal.
Así que lo fundamental para reducir el riesgo de cáncer anal es prevenir la infección del VPH. La vacunación contra el VPH es una de las medidas más efectivas, así como la práctica de sexo seguro, incluyendo el uso de preservativos y la limitación del número de parejas sexuales.
Hay que ser proactivos con la vacunación y los chequeos regulares, sobre todo si tienes alguno de los factores de riesgo que he mencionado.
Otras dudas sobre la Proctología
Preguntas Comunes en Proctología
Al ser la proctología una especialidad poco conocida y con muchos tabúes, voy a responder alguna de las preguntas frecuentes que me he encontrado en internet.
¿Cuál es el médico que ve las hemorroides?
Si no te ha quedado claro a estas alturas que el especialista se llama proctólogo, voy a dejar de escribir artículos en el blog.
¿Cuándo debo acudir a un proctólogo?
Cuando te acuerdes de tu ano con frecuencia. No nos acordamos de los órganos o partes del cuerpo que funcionan correctamente, ¿no?, ¿cuándo fue la última vez que pensaste en tus glándulas suprarrenales o en tu páncreas?.
Pero, sobre todo, no pases por alto un sangrado a través del ano y pide una opinión médica.
¿Qué hace un proctólogo en la primera cita?
Pues normalmente escuchar mucho, hablar un poco y, si puede, explorarte (sí, me temo que para saber si tienes un problema en la zona anal, habrá que ver dicha zona).
¿Cómo sé si tengo hemorroides?
Tienes hemorroides, así como el 100% de la población, ya que son parte normal del canal anal. Eso no quiere decir que sean la causa de tus problemas proctológicos, eso habría que confirmarlo.
Por ejemplo si tienes dolor anal, lo más seguro es que tu problema no sea debido a las hemorroides, sino a una fisura anal.
De todas formas, una buena técnica es mirarte con un espejo o tomarte una foto en el momento en que tus síntomas sean peores. Si ves una zona muy hinchada o un bulto que no conocías, entonces sí puede que sean hemorroides.
Pero esto no es siempre así. La única forma de salir de dudas es visitar a un proctólogo.
¿Qué crema para las hemorroides me recomiendas?
Insisto en este tema. Si existiese una crema hemorroidal que fuese lo suficientemente buena, solo habría una en el mercado, serían una empresa multimillonaria y yo pediría trabajar en ella.
Mitos en Proctología
He de decir que siento debilidad por desmitificar ideas erróneas sobre mi especialidad, ya que me he dado cuenta de que los mitos se transmiten mucho más fácilmente que la información veraz y basada en la evidencia científica.
Aquí rompo alguno de los mitos más comunes que me he encontrado sobre la proctología.
No dudes en comentar si existe algún otro sobre el que quieras que hable.
«El agua fría o el hielo se usa para desinflamar las hemorroides»
Error. A menos que seas de la banda del estoicismo moderno que le gusta sufrir sin necesidad sumergiéndose en bañeras con hielo, te recomiendo que leas este artículo en el que resuelvo la eterna duda de la temperatura ideal del agua para las hemorroides.
«El tacto rectal es doloroso»
No debería serlo. Claro que estás más cómodo viendo Netflix desde tu sofá, pero no es una exploración dolorosa (o todos mis pacientes me mienten).
En el caso de sufrir de dolor crónico o prolongado, a veces sí es necesario explorar a pesar de las molestias para saber cuál es la posible causa del problema. Pero créeme que si la causa se ve a simple vista (como en una fisura anal, absceso perianal o trombosis hemorroidal externa), el tacto rectal puede esperar para otro momento.
«Las hemorroides duelen»
No rotundo. Solo duelen en caso de que estén complicadas: crisis hemorroidal o trombosis (muy frecuente después de los partos). Aunque tuvieses las hemorroides del tamaño de una coliflor, no tendrían que doler. Si te duelen y no están complicadas, habrá que buscar la causa del dolor (que suele ser la misma que también causa las hemorroides).
«Las hemorroides siempre requieren cirugía»
Aunque me tire piedras contra mi propio tejado: no, no siempre hay que operarlas. Sobre todo porque la mayoría de personas que vienen diciendo que su problema es por culpa de las hemorroides, no siempre es el caso.
Si vienes cuando todavía son pequeñas y no están prolapsadas, podremos hacer cosas para evitar una cirugía.
Dicho esto, la única solución efectiva cuando prolapsan (es decir, salen a través del ano) es hacer algún tipo de intervención o cirugía.
Conclusiones
La proctología es una especialidad médica fundamental que va mucho más allá de tratar hemorroides. Conocer la importancia de esta disciplina y no ignorar los síntomas anorrectales puede marcar una gran diferencia en tu calidad de vida.
Abordar estos problemas a tiempo no solo puede evitar incomodidades diarias, sino también prevenir complicaciones mayores que podrían requerir intervenciones quirúrgicas.
Recuerda, hablar de estos temas no debe ser un tabú: tu salud es lo primero.
No dejes que el miedo o la vergüenza te detengan y pide ayuda.
Mientras tanto, puedes empezar a prevenir muchos de los problemas proctológicos mejorando tus hábitos defecatorios siguiendo las estrategias del mini-libro «Entendiendo el Estreñimiento », que puedes descargar gratis aquí.
Además, recibirás emails donde seguiremos ahondando en temas de salud intestinal, suelo pélvico y, por supuesto, de proctología.
Nos vemos en la newsletter.
11 comentarios en «¿Qué es la proctología? Mucho más que cirugía de hemorroides»
Maravilloso artículo, muy completo y muy bien explicado. Muchísimas gracias
Muy buen artículo, muy bien explicado todo. Información muy accesible. Eres muy generosa ofreciendo tus conocimientos de forma tan amena. Muchas gracias. 😊
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Me alegro que te sea útil 😉
Muchas gracias Karina por compartir tantos conocimientos con los lectores. No se puede explicar mejor. Saludos.
¡Muchas gracias!
Maravilloso artículo muy bien explicado. Mas artículos como este.
Gracias
Lo tengo en cuenta para los siguientes. Muchas gracias!
Gracias Karina. Qué gran labor haces poniendo esta información a nuestra disposición.
Gracias por el artículo, la diverticulitis la tratan los proctólogo o los digestivos?
Normalmente los cirujanos que se dedican a la coloproctología
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¡Me alegro que te haya sido útil!